Enero-Marzo 2017 69
ISSN 1317-987X
 
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Neumonología
Trauma torácico durante el período 2012-2016: causas, complicaciones, estrategias diagnósticas y terapéuticas.

Introducción

El trauma en general es la principal causa de morbimortalidad en los países industrializados. Mientras que el trauma torácico representa probablemente el 25% de las muertes por lesiones, y se estima que la tercera parte de estos casos ocurre en el lugar del suceso debido a la gravedad de las injurias ocasionadas (1,2).

Aunque un alto porcentaje de pacientes suelen presentarse con parámetros clínicos hemodinámicamente estables con lesiones torácicas que se manejan definitivamente de forma no quirúrgica con colocación de un tubo pleural. Sin embargo algunos desarrollan progresión del proceso patológico y complicaciones agudas o crónicas que requieren terapia quirúrgica (2,3).

Se conceptualiza como traumatismo torácico al cuadro clínico agudo provocado por una causa externa y súbita que afecta a la caja torácica, a su continente, o a ambos.

El traumatismo torácico es conocido y temido desde la antigüedad. Los reportes del manejo del trauma torácico aparecen desde la antigüedad. En el Papiro de Smith (1600 a. c) hacen la descripción de un tórax inestable y también de hemoptisis posterior a un evento traumático. Crónicas similares son presentadas en la Ilíada (850 a.c) y por Hipócrates en el siglo Quinto a.c.

Los traumatismos torácicos pueden tener una gama muy amplia de efectos que van desde una equimosis y dolor local a la más grave insuficiencia respiratoria (3).

Actualmenta los traumatismos torácicos son los responsables directos de más del 25 al 30% de las muertes traumáticas y contribuyen significativamente a otro 25 a 50% de las muertes relacionadas con el trauma. Sin embargo, más del 85% de los casos no requieren intervención quirúrgica, sino medidas generales al alcance de los médicos de urgencias. Entre el 70-80% de los traumatismos torácicos graves presentan otras lesiones asociadas severas y, por lo tanto, se trata de pacientes politraumatizados (3). Por lo que, al momento de su ingreso con traumatismo grave de tórax, el diagnóstico y tratamiento rápido y adecuado pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

El Trauma torácico ocasiona la cuarta parte de las muertes en las cuatro primeras décadas de la vida en los Estados Unidos (4). Es la causa del 25% de las muertes traumáticas en América. Cerca del 50% de las muertes por trauma tienen asociado el trauma torácico. En la Unidad de Trauma del Hospital Dr. Domingo Luciani Venezuela, el trauma torácico represento una incidencia del 14.4% (5).

Los mecanismos de lesión que se presentan en el trauma torácico son múltiples y específicos de acuerdo al órgano afectado; pueden clasificarse en cerrados y penetrantes. Esta distinción está basada principalmente en la presencia de una pared torácica intacta (trauma cerrado) o de una alteración de la integridad de la misma, produciendo, aun en forma transitoria, una comunicación entre el contenido interno del tórax y el medio ambiente (trauma penetrante).

El traumatismo penetrante habitualmente es el resultado de la aplicación directa y abrupta de una fuerza mecánica sobre un área focal pequeña en la superficie externa del tórax, por lo general con un proyectil o un arma blanca.

El traumatismo cerrado de tórax es mucho más frecuente que el traumatismo penetrante, representando cerca del 90% de todas las lesiones torácicas que se producen en la vida civil. Las lesiones específicas asociadas con el traumatismo cerrado de tórax resultan de la transferencia directa de energía hacia la pared torácica y el contenido visceral, así como de la magnitud de la desaceleración que las estructuras torácicas sufren en el momento del impacto (5).

Las estrategias para su diagnóstico y abordaje terapéutico de la patología torácica traumática es una de las actividades que se realizan de manera cotidiana en el servicio de emergencia de cualquier hospital del mundo.

La primera línea de investigación es una radiografía de tórax en el paciente que ingresa con traumatismo, es esencial obtener una radiografía de tórax lo más rápidamente posible. Aun cuando esta radiografía sea de poca calidad, ya que su rol es crucial, debiendo ser analizada minuciosamente en busca de lesiones Segunda línea de investigaciones es el estudio tomografíco computarizado. La tomografía computada de tórax (TC) es un método adecuado para evaluar los espacios pleurales y el pulmón en el paciente traumatizado. La misma permite el diagnóstico de pequeños hemotórax y neumotórax limitados. Probablemente, el 10 al 20% de los neumotórax no se observen en la radiografía inicial de tórax (6,7).

El trauma torácico es, generalmente, de manejo médico, El resto de los traumatismos, ya sean cerrados o penetrantes, requerirán una toracotomía (7,8,9).

El presente trabajo estudia los casos de trauma torácicos durante el períoda 2012-2016, que fueron atendidos en el hospital Dr Adolfo Pons.


Trauma torácico durante el período 2012-2016: causas, complicaciones, estrategias diagnósticas y terapéuticas.
Introducción
Materiales y métodos
Resultados
Discusión
Referencias

NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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