Julio-Septiembre 2013 55
ISSN 1317-987X
 
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Medicina&Arte
 




Camille Pissarro y Venezuela. Una huella que durarí­a toda una vida (Segunda parte)

II

Nuevamente vemos 25 años después como hay reminiscencias de su trabajo en Venezuela en sus cuadros de Pontoise-Francia. (Vean a la mujer en oficio, vean los árboles y ramas).
Paisaje de Pontoise"™ Camille Pissarro 1874
"˜Rocas y selva tropical con figura sentada"™ Camille Pissarro 1852 "“ 1854 Lápiz sobre papel
Der: Vendedora del mercado en viaje hacia Caracas. Camille Pissarro Acuarela en sepia y lápiz sobre papel. A los 22 años. Izq: "˜El Puesto del Mercado"™ C. Pissarro 1890 A los 60 años.
 
Curiosamente el finca donde se hallaba situada la casa donde tuvieron lugar las primeras sesiones de la Sociedad Patriótica de Venezuela en 1809 y 1810 estaba situada cerca de puente de Doña Romualda en la esquina del mismo nombre en Caracas, Venezuela. Pues bien Camille Pissarro hizo un dibujo del puente.
"˜El Puente de Doña Romualda"™, Caracas Camille Pissarro 1854. Museo de Bellas Artes, Caracas, Venezuela
 

Paula Nettel, en su trabajo Pissarro en Venezuela (http://es.scribd.com/doc/59618081/Pisarro-en-Venezuela) refiere ciertos aspectos de su estadí­a en Venezuela que resultan importantes. Cito textualmente: -A su regreso a Saint Thomas en 1847 trabajó un tiempo contra su voluntad en el comercio de su padre; en esa época estableció una fuerte amistad con un pintor danés, Fritz George Melby, quien deseaba volver a Venezuela, donde habí­a estado con anterioridad. Pissarro se entusiasmó con el proyecto y partió con él a Venezuela en 1852 a la edad de 22 años. Permanecerí­a dos años en Venezuela, donde por primera vez se dedicó a dibujar a tiempo completo. De este viaje Pissarro dirí­a tiempo después: "no pude seguir soportando dicha situación y sin pensarlo más me fugué a Caracas para romper de esa manera con las amarras que me ligaban a la vida burguesa".

A pesar de su determinación, después de casi dos años, bajo la presión de su padre regresó a trabajar en el negocio familiar, pero ya con la determinación de consagrarse profesionalmente a la pintura. En efecto, el ahí­nco con el que trabajó Pissarro en Venezuela, además de su interés por el arte, tení­a la motivación de convencer a su padre de su talento. Pero no es sino hasta un año después de su regreso a la empresa familiar cuando obtuvo el permiso de ir a Parí­s a estudiar pintura. Los dibujos mostrados en las diferentes muestras que se han hecho de su trabajo en Venezuela, son piezas raras de su obra, ya que la mayor parte de ellos se perdió cuando fue destruido su taller durante la ocupación prusiana de 1870. En efecto, en estas obras, en su mayorí­a dibujos (lápiz, tinta y sepia), pero también algunas acuarelas, ya encontramos al pintor interesado en la naturaleza y en el ser humano. Así­, los motivos elegidos de la vida cotidiana y los estudios de detalle de actitudes se repiten en una búsqueda de maestrí­a. El interés de Pissarro por el paisaje se concentra en la vegetación de la selva tropical: rocas, palmas, lianas, palmeras. Una de las obras más logradas tiene como motivo la parte inferior de un gran árbol y sus viejas raí­ces. Los trazos de lápiz vigorosos y precisos muestran ya una gran maestrí­a de la técnica del dibujo. Salta a la vista el gran interés del pintor por las especies vegetales, al grado de que por momentos uno creerí­a estar viendo catálogos de botánica del siglo.

Si es verdad que en las reseñas de obras de juventud de grandes pintores como Pissarro un cliché es tratar de encontrar en las obras tempranas el genio en ciernes, en este caso no se puede dejar de lado el paralelo que indudablemente existe entre estas obras tempranas y la obra consagrada, por lo menos en el interés social que manifiestan.

Llama la atención la repetida representación de la vida del pueblo y sus tareas: lavanderas, aguadoras, cocina al aire libre, baile en la posada, serenata, etc. Entre las escenas de la vida cotidiana, las que se repiten más a menudo son las del mercado: vendedoras de fruta, vendedoras de hortalizas, los marchantes y sus clientes en el puesto del mercado, el peluquero de pueblo, mujeres que salen de misa, etcétera. El interés de Pissarro por un pueblo remoto no lo lleva, sin embargo, al exotismo. Tal vez porque no se trata de un francés citadino sino de un isleño descendiente de una pareja mixta, como ya señalamos.

En ninguna de estas representaciones encontramos la exageración presente en otros artistas cuando representan tierras lejanas. Pissarro da cuenta con gran naturalidad de las caracterí­sticas de ese pueblo, como si toda su vida hubiera vivido ahí­. Lo primero que imaginé cuando me dirigí­a a esta exposición fue que encontrarí­a las huellas de la luz impresionista y su inspiración venezolana propiciada por la fuerte luz del trópico. Pero, para gran sorpresa mí­a, las acuarelas carecen de luminosidad, lo que sin duda se debe a que, al contrario del dibujo, todaví­a Pissarro no dominaba la técnica de la acuarela. Los colores no son brillantes, se limita principalmente a una gama de verdes y pardos que quieren sobretodo dar cuenta del vegetal; mas todaví­a no está presente un interés cromático. Así­, el efecto que logra en estas acuarelas es el de la iluminación; además, estas obras carecen de la fluidez tí­pica de la acuarela, tal vez debido a un pincel demasiado saturado de pigmento.

Sin embargo, la fuerte luz del trópico no está ausente. No se encuentra en las acuarelas, sino en los dibujos donde la representación una utilización muy sutil de los blancos del papel. Una de las conclusiones a las que se puede llegar es que su estancia en Venezuela sí­ contribuyó a fortalecer su interés por la luz, pero no es en el color donde la luz se encuentra mejor representada"™. Fin de la cita.
 
El comentario de Cézanne de que "˜Pissarro tení­a sobre los demás impresionistas la ventaja de haber aprendido a dibujar directamente de la naturaleza, en lugar de tener que desaprender las lecciones de la Academia"™, resume el efecto de sus viajes con Melbye por la Venezuela de mediados de siglo XIX. Pone asimismo de manifiesto que "˜La tradición del viajero-cronista, en Latinoamérica y en el resto del mundo, fué un terreno de prueba para el método empí­rico como medio para reanimar el proceso intuitivo y expresivo del arte"™
 
Paul Cezanne por Camille Pissarro.
 

Alfredo Boulton (1908-1995) gran crí­tico de arte y autor de la Historia de la Pintura en Venezuela en tres tomos, refiere: cito textualmente: -Camille Pissarro, desde su comienzo, entró en la naturaleza, en el color y en la luz. Su falta de educación académica le permitió conocer los valores aun antes del dibujo de las formas. En cierto modo, se vio obligado a ello. Su única escuela fue la naturaleza. Para él no hubo escorzos artificiosos, modelos de yeso, ni desnudos; ni perspectivas y sus leyes; ni bodegones. El tuvo el sol, los verdes matices de la vegetación, el azul del Mar Caribe, que fueron preparando sus pupilas para ver directamente los modelos de la vida, no los académicos, los modelos de las gentes que paseaban, las mujeres que cocinaban en los ranchos; y sus ambientes "tenebrosos", "caravaggiescos", los encontró en Galipán (Venezuela).

La obras venezolana de Pisarro consta de dibujos a lápiz, a tinta china, crayones y acuarelas; abarca diferentes temas, todos los que podí­an interesar al novel artista de veintidós años ávido de retenerlo todo: paisajes, escenas callejeras, costumbres de la gente, todo tomado del natural: vistas de las poblaciones desde una cierta distancia y en el interior de las mismas, entre las que se encuentran Caracas, La Guaira y Maiquetí­a. Fin de la cita.

Sin duda la formación de un artista y en general la formación de la personalidad de una hombre se impregna en etapas juveniles y en la adultez temprana, como fue el caso de Pissarro, para luego reafirmarse con el pasar de los años y los avatares de la vida que no hacen sino confirmar los pensamientos que se tení­an ya en la juventud. Este es el caso del Pissarro anticonformista, idealista de una sociedad mas justa, de una socialista a ultranza que llegó a coincidir con ciertas ideas del anarquismo de Proudhon. De allí­ su negativa perenne a abandonar su vida de miseria por una convicción sublime que estaba en lo correcto, por eso se casó con la mujer de servicio de su madre en Paris, y por eso siempre aborreció las clases burguesas y enalteció los oficios del pueblo llano.

Corrí­a el año 1856 y en Parí­s se recuerda de la geografí­a caribeña de su juventud, que tanto le servirí­a para sus paisajes en la Francia rural por más de 50 años.
Der.:"˜Paisaje con cabañas y palmeras tropicales"™. Camille Pissarro 1856 Izq.:"˜Dos mujeres charlando junto al mar"™ Saint Thomas. Camille Pissarro 1856
 

Y comienza su lucha que durarí­a mas de 40 años"¦.hasta la década de los años noventa del siglo XIX (a sus sesenta años), cuando encuentra la aceptación social y artí­stica y el sustento adecuado para su familia (saliendo de la pobreza). Llega el éxito.

En 1830 se produce en Francia, un movimiento pictórico de gran importancia que, aunque convive con la pintura romántica francesa, se despega de ella en los temas y en la técnica, preparando el advenimiento de la pintura realista. Es la Escuela de Barbizón (1830"“1870) del conjunto de pintores franceses reunidos en torno al pueblo de Barbizón, cercano al bosque de Fontainebleau, donde los artistas de este cí­rculo llegaron a establecerse) formada principalmente por Théodore Rousseau, Jean-Baptiste Camille Corot, Jean-Franí§ois Millet y Charles-Franí§ois Daubigny. Otros miembros fueron Jules Dupré, Narcisso Virgilio Dí­az de la Peña, Albert Charpin, Henri Harpignies, Charles Olivier de Penne, Félix Ziem, Alexandre DeFaux, Constant Troyon y Jules Jacques Veyrassat. í‰sta escuela supone la transición del romanticismo al realismo por el camino del paisaje.

1-Théodore Rousseau 1812-1867, 2- Jean-Franí§ois Millet 1814-1875, 3- Jean-Baptiste Camille Corot 1796-1875, 4- Charles-Franí§ois Daubigny 1817-1878

Camille Pissarro y Venezuela. Una huella que durarí­a toda una vida (Segunda parte)
¿Cómo era la vida en la Venezuela de mediados del siglo XIX?
El Dr. Rafael Herrera Vegas y la familia Pissarro
Paralelismos y similitudes I
II
Escuela de Barbizón- Fontainebleau

NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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