Camille Pissarro y Venezuela. Una huella que duraría toda una vida (Primera parte)
¿Por qué vinieron Melbye y Pissarro a Venezuela?
I
Para ése entonces, las ideas del sabio Alejandro von Humboldt (1769-1859), habían llenado la
mente de los jóvenes artistas que veían en la naturaleza de los países americanos, la base
fundamental de su aprendizaje. No sólo su influencia estaba arrastrando a los naturalistas,
botánicos y científicos de todas las tallas, sino también a artistas de todo el mundo. En 1799
desde las Islas Canarias la corbeta ‘Pizarro’ donde viajaba Humboldt, tomó rumbo hacia México
pero, ya próxima a las Antillas, las condiciones atmosféricas la obligaron a dirigirse a
Venezuela, donde tanto Humboldt como Bonpland, tendrían la oportunidad de estudiar la
naturaleza y otras características del país. Esta afortunada visita del sabio alemán fue una
suerte para el análisis de un país contenido en esa notable obra ‘Viaje a las regiones
equinocciales del Nuevo Continente’, sólo superada por su obra ‘Cosmos’, una verdadera
enciclopedia científica para su época.
Retrato de Alejandro de Humboldt. Emma Gagiotti-Richards (1854/55)
El 9 de enero de 1804 se embarcó para Francia, donde se ocupó de la redacción de su libro
‘Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente’, en el cual una buena parte se refiere
a su permanencia en Venezuela; ese mismo año, conoció y trató a Simón Bolívar, en París.
Este se refería al sabio "Humboldt con sus ojos, ha arrancado la América de la ignorancia, y
con su pluma la ha pintado tan bella como su propia naturaleza", también refería, "Descubridor
científico del Nuevo Mundo cuyo estudio ha dado a América algo mejor que todos los
Conquistadores juntos”.
La Filosofía de Alejandro de Humboldt según Adolf Meyer Abich http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/geografia/geoplan/anexfilo.htm refería del sabio: "Voy a considerar siempre la correlación e
interacción de las fuerzas, la influencia de la creación no viva en el mundo animal y vegetal; en
esta armonía se fijarán para siempre mis ojos."
Lo que él entendía por esta "física del mundo", fue puntualizándolo durante su larga vida, a
través de sus sucesivas obras. Humboldt regresó en 1804 y pocos años después (1808) decía
en "Aspectos de la Naturaleza" ("Ansichten der Natur"), su primer libro basado totalmente en
las maravillosas experiencias del viaje, que alcanzó diferentes ediciones en vida del autor y fue
siempre su obra predilecta: -Síntesis de la Naturaleza como totalidad, demostración de la
acción mutua de sus fuerzas, ... de eso se trata aquí". Y al final de su vida activa, en "El libro
de mi vida", que no casualmente apareció bajo el título filosófico de "Cosmos" (1845-62, en
seis tomos), señaló como su siempre perseguido fin supremo: "El principio básico de esta obra
comprende la tendencia a entender todos los fenómenos del universo como un entero, una
totalidad". En tal sentido nos presenta el "Cosmos" "la consideración cognoscitiva de los
fenómenos empíricos como una totalidad de la Naturaleza".
No cabe duda, pues, que se trata de una filosofía cósmica dedicada en particular a una
geografía universal nueva, que presidió durante toda su vida la actividad creadora de Humboldt
inspirando cada una de sus obras científicas, desde el gran viaje americano del joven
investigador hasta el olímpico Cosmos de la madura y noble ancianidad del sabio.
Inclusive en nuestra pintura venezolana hay ensayos como el de Roldán Esteva-Grillet del
Departamento de Artes Plásticas de la Escuela de Arte de la Universidad Central de Venezuela
que habla de la influencia que tuvo Humboldt en dos artistas específicamente del siglo XIX,
como lo fueron Carmelo Fernández Páez y Ramón Bolet Peraza. (ARBOR Ciencia,
Pensamiento y Cultura Vol 185, Nº 740 noviembre-diciembre (2009) 1185-1196).
¿Qué pasó en Venezuela con el denominado ‘Artista-Viajero-Cronista’?
Según Stanton L. Catlin (El artista viajero-cronista y la tradición empírica en el arte
latinoamericano posterior a la independencia. Arte en Iberoamérica 1820-1980- Dawn Ades y
otros. Comité organizador, Ministerio de Cultura, Centro de Arte Reina Sofía. Quinto
Centenario. Turner Editor. Colección Encuentros, Serie Catálogos. 1989 España p.41-63), cito
textualmente: ‘El extenso informe de Humboldt, sobre observación directa de sus cinco años de
viaje (1799-1804), publicado en serie a lo largo de tres décadas y con en el interés suscitado
por la Ilustración europea hacia la ciencia y las culturas primitivas, entusiasmó a la
intelectualidad europea casi como un segundo descubrimiento del Nuevo Mundo, cuyas
maravillas habían estado tanto tiempo ocultas por la política proteccionista española. La
consecuencia inmediata de la misión de Humboldt fue el suscitar un impulso entre toda clase de
artistas a seguir sus pasos.
Según Beatriz González (Viaje de Humboldt 200 años" La escuela de Humboldt. Los pintores
viajeros y la nueva concepción del paisaje. " Beatriz González Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Febrero 2000. No. 122), cito textualmente: ‘El prestigio de Alejandro von
Humboldt originó la proliferación de excursiones científicas del tipo de las que habían nacido
con la Ilustración. El arte y la ciencia se hermanaban en las publicaciones. El periodismo
descubrió el valor comercial de las memorias de los viajeros. Las crónicas de viajes debían ir
ilustradas. Algunas veces los viajeros tomaban apuntes, otras contrataban un pintor local o
compraban los dibujos a otros viajeros. Había tres tipos de artistas al respecto:
Los Pintores Viajeros: en primer lugar, algunos recibieron instrucciones directas de
Humboldt: Luis de Rieux, activo en 1800, cuyo padre había estado desterrado con Antonio
Nariño, éste por haber asumido la empresa de traducir del francés ‘Los derechos del hombre’.
Rieux regresaba a Santafé de Bogotá en el mismo barco en que Humboldt venía de La Habana.
En las cercanías de Cartagena, bajo su dirección, el joven Rieux realizó la acuarela ‘Volcanes
de lodo de Turbaco’.
El médico dibujante Désire Roulin sería seleccionado por Humboldt en 1822 para que formara
parte de la misión científica que llegó a fundar el Museo Nacional de Colombia a solicitud de
Simón Bolívar.
Algunos pintores académicos viajaron por recomendación de Humboldt y recibieron
instrucciones concretas en materia artística y en cuanto los sitios, la composición y factura de
las pinturas de la naturaleza. Los más importantes entre ellos fueron Johann Moritz Rugendas
(1802-1858), Ferdinand Bellermann (1814-1889) y Albert Berg (1825-1884).
En segundo lugar, muchos artístas emprendían sus viajes por que habían leído de las obras
de Humboldt, como sucedió con el pintor norteamericano Frederic Edwin Church, los
diplomáticos franceses Jean-Baptiste-Louis Gros y Auguste Le Moyne.
- En tercer lugar, estaban los artistas que fueron contratados por los periódicos para hacer
crónicas, por el gran prestigio que Humboldt le había dado a esta literatura ilustrada. Cuando
uno de estos artistas no podía visitar un país, entraba en contacto con otros viajeros que sí lo habían visitado y adquirían sus dibujos. También existían los viajeros que no tenían un gran
interés científico, sino que sus empresas eran de carácter comercial y político.
El Barón Jean-Baptiste Louis Gros (1793–1870).
Según Beatriz González (Viaje de Humboldt 200 años" La escuela de Humboldt. Los pintores
viajeros y la nueva concepción del paisaje. " Beatriz González Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Febrero 2000. No. 122), cito textualmente: ‘En 1838 desembarcó en
Venezuela Jean Baptiste Louis, Barón de Gros procedente de Santafé de Bogotá, donde se
desempeñaba como Encargado de Negocios del gobierno francés. Más tarde, en 1842 llegó el
artista alemán Ferdinand Bellermann becado por el Rey de Prusia para ampliar sus estudios
sobre el paisaje tropical. Bellermann permanecería en Venezuela por espacio de algo más de
dos años y durante este lapso entablaría una relación tangencial con Adams.
‘Ruinas del Convento de Las Mercedes’ (1838) es la obra del francés Jean Baptiste Louis,
Barón de Gros. Esta pieza nos brinda incidentalmente alguna referencia a los daños
ocasionados en Caracas por el violento terremoto de 1812. El interés primario del diplomático
Barón de Gros radica en documentar la realidad arquitectónica y topográfica, aunque
obviamente ello conlleva la necesidad de incluir el paisaje, rasgo evidente en la detallada
vegetación que aparece descrita visualmente en los primeros planos.
En tiempos de la visita de Bellermann a Venezuela, casi medio siglo después del viaje del Barón
de Humboldt, ya el paisajismo había asimilado el espíritu romántico. Dentro de esta dimensión
Bellermann permanecerá incursionando el resto de su vida, basado en su experiencia con el
paisaje venezolano. Desde el momento en que regresa a Alemania en 1845 hasta su muerte
acaecida en 1889, realizará una vasta obra paisajística, casi toda en posesión de la Galería
Nacional de Berlín, para cual utilizará todos sus apuntes ejecutados durante su estadía en
Venezuela.
La obra de Bellermann sirve para ilustrar el interés que entre un grupo de artistas europeos
pudo despertar el trabajo del Barón de Humboldt y el nivel de desarrollo que éste alcanzó en la
pintura. La obra de Bellermann, al igual que la de casi todos los artistas de este período, se
puede clasificar en dos grupos. El primero lo constituyen sus estudios a lápiz realizados al aire
libre, en los cuales consigna con relativa fidelidad y detalle árboles, arbustos y otras plantas
que conforman el paisaje venezolano. Estos dibujos tienen el carácter de un inventario.
Desde el ángulo artístico y técnico son innegables su soltura y su naturalidad, muy acordes con
los objetos seleccionados.
El otro grupo lo constituyen sus obras de taller, en las cuales sus bocetos desempeñaron un
papel fundamental en la gestación de paisajes. En el primer grupo prácticamente no interviene
el sentimiento interpretativo y, por lo tanto, los apuntes carecen del sello personal que le
confiere Bellermann a la pintura en la recreación de otras escenas.
De este segundo grupo se ha seleccionado ‘Atardecer a orillas del río Manzanares’, Cumaná
(1867). Gros y Bellermann representan dos aproximaciones programáticas al paisaje
sudamericano realizado desde una óptica europea. Se puede establecer entonces un
paralelismo con lo que ocurre con Adams y la sensibilidad inglesa en el ejercicio del retrato.
Dichas aproximaciones no son por supuesto las únicas’.
La estética Humboldtiana de paisaje es un lenguaje aparte. Parece un tema reservado e inédito
de la historia europea del arte. Humboldt le dedicó en ‘Cosmos’ su obra de madurez, un
capítulo titulado "Influencia de la pintura de paisajes en el estudio de la naturaleza", pero su
nombre no figura en las historias de arte. Una excepción es el libro Subjetividad, del filósofo
Joachim Ritter (1963), donde es mencionado en el tema dedicado al paisaje.¿Por qué no figura
Humboldt en las historias del arte?
Según Hanno Beck (Alexander von Humboldt, Fondo de Cultura Económica, 1971, 492 paginas,
Bogotá) cito textualmente: ‘Sus propuestas sirvieron de orientación a los naturalistas y a los
artistas viajeros hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIX. Estos últimos crearon
imágenes de gran claridad científica y considerable calidad artística. Sin embargo, la crítica de
arte alemana, muy conservadora, que rechazaba la pintura al aire libre y la técnica de bocetos
al óleo, apenas las tuvo en cuenta. En contra de las esperanzas de Humboldt, pocos motivos
tropicales se incorporaron a la pintura paisajística europea”.
Si su nombre no figura en la historia del arte europeo, en la de América debería ser un capítulo
imprescindible.
Humboldt combina la verdad científica de la naturaleza con el espíritu. Sin embargo, "se vuelve
hacia la naturaleza en presencia del peligro de que el espíritu pueda ser derrotado. Habla de
las inquietudes sobre la pérdida de un goce libre de la naturaleza bajo el influjo de la
comprensión pensante o del conocimiento científico", según Ritter.
Estaba convencido, y así lo manifiesta a su hermano Guillermo, que "todo cuanto tiende a
reproducir la verdad de la naturaleza da nueva vida al lenguaje". En su texto sobre el paisaje
llegó a la conclusión de que "sólo los grandes artistas pueden dar con la naturaleza en su
inmensidad y su verdad". Su vida a partir del viaje a América fue un gran recuerdo que se
concretó, gracias a los artistas, en la memoria de América.
El modelo propuesto por Alejandro de Humboldt en su libro ‘Vue des cordillères et monuments
des peuples indigènes de l’Amérique’ (ver abajo), de 1810, para el estudio científico del paisaje,
va a ser seguido no sólo por artistas alemanes.
El Barón Jean-Baptiste Louis Gros (1793–1870)
II
El paisaje como género pictórico tuvo en Venezuela una lenta aparición a lo largo del siglo XIX.
En la historiografía artística latinoamericana ha sido unánime el reconocimiento del naturalista
alemán Alejandro de Humboldt (1769-1859) como la figura más influyente en el desarrollo del
género paisajístico, por la presencia de varios pintores europeos que atendieron sus consejos y
recibieron su protección: Ferdinand Bellermann (1814-1889) por haber dedicado su arte a la
exaltación de la naturaleza venezolana.
Un segundo artista, de menor resonancia pictórica pero de sumo interés para nosotros, fue el
ornitólogo, taxidermista, dibujante y acuarelista Antón Goering (1836-1905). Otros visitantes
tuvimos a lo largo del siglo XIX, más científicos que artistas, cuya presencia fue estimulada, en
cierta manera, por la personalidad de Humboldt; bástenos mencionar a Carl Ferdinand Appun
(1820-1872) y Hermann Karsten (1817-1908). Por otra parte, para pintores como Fritz Georg
Melbye (1826-1869) o el mismo joven Camille Pissarro (1830-1903), la estética pre-romántica
de lo pintoresco y de lo sublime no contradecía el afán iluminista de registrar científicamente la
naturaleza. Se ha dicho repetidas veces que Humboldt puso en movimiento a numerosos
artistas europeos a quienes comprometió en la tarea ingente de ilustrar su obra.
Ferdinand Bellermann (1814-1889).
La permanencia de Bellerman en Venezuela fué fructífera. pintor y naturalista alemán influido
por las ideas de Humboldt sobre el papel que la vegetación tropical suramericana debía
desempeñar en la ampliación del paisajismo europeo.
Partió para Venezuela en mayo de 1842, con financiamiento del Rey de Prusia por
recomendación de Humboldt. Recorrió buena parte del país tratando de captar lo típico de la
naturaleza así como los contrastes del paisaje, como en un cuadro de la Sierra Nevada de
Mérida. Utilizada como paisaje de fondo para un estudio de palmeras…’Nunca hubiera osado
pintar si antes no hubiese apreciado semejante combinación de elementos de la naturaleza’. Dibujó ruinas de edificios de Caracas y Maiquetía devastados por el
terremoto de 1812. Pintó los muelles de La Guaira, Puerto Cabello, Angostura y Maracaibo.
Toda su colección de trabajos de Venezuela se encuentran casi en su totalidad, en los Museos
Estatales de Berlín. En compañía de investigadores como Moritz y Funk en 1843 visita la
Cueva del Guácharo en compañía de Agustín Codazzi. Recomendado por Humboldt,
posteriormente pasaría a Mérida. Fue el que realizó el cuadro de ‘La visita de Humboldt a la
Cueva del Guácharo’. Bellerman siguió trabajando sobre imágenes de Venezuela hasta su
muerte.
En su caballete inacabado quedo un ‘Atardecer en el Orinoco’… ( http://www.slideshare.net/adameva
/ferdinamd-bellermann).
Abajo vemos algunos de los preciosos cuadros por él pintado de nuestro hermoso país:
‘Atardecer a orillas del Manzanares’. Ferdinand Bellermann
‘Camino de Valencia a Puerto Cabello’. Ferdinand Bellermann
Entre 1842 y 1846, después que las zonas orientales de la Gran Colombia se hubieran
separado del Estado soberano de Venezuela, el versátil paisajista prusiano Ferdinand
Bellermann recorrió el país como el primero de sus importantes artistas viajero- cronistas.
Acompañado por su compatriota el naturalista Kad Moritz, Bellerman se trasladó de Este a
Oeste pintando con estilo vigoroso, rico empaste y briosos colores y luz. Pese a que su método
de construir composiciones de la sombra a la luz y el Claroscuro, empleando una paleta
predominantemente verdosa a marrón, sitúa la obra de Bellerman en la tradición tardía del
barroco continental, como dice Alfredo Boulton, ‘el artista captó por primera vez la singularidad
del paisaje venezolano, abriendo los ojos autóctonos, acostumbrados a la tranquilidad pastoral,
a sus aspectos dinámicos’.
La Fundación Alberto Vollmer realizó una exposición histórica denominada: ‘Arte inspirado por
Humboldt. Viajes de Estudio por Latinoamérica’ en la oficina de Grabados y Dibujos de Berlín
entre noviembre 2009 y abril del año 2010, mostrando obras de Johann Moritz Rugendas,
Eduard Hildebrandt y Ferdinand Bellermann, tres pintores del siglo XIX que siguieron los pasos
de Alexander von Humboldt. Los “Diarios Venezolanos 1842-1845” de Bellermann, publicados
por la Galería de Arte Nacional en Venezuela en 2007, fue una fuente importante para dicha
exposición. Sofía Vollmer de Maduro integró el Comité Editorial del libro y la publicación contó
con el patrocinio de la Fundación Alberto Vollmer, entre otros ( http://fundavollmer.com/?p=943).
‘Valle de Caracas’. Ferdinand Bellermann
‘La cueva del Guácharo, en Caripe’. Colección Gráfica de los Museos Nacionales de
Berlín. Ferdinand Bellermann
A continuación mencionaremos el artista por el cual vino Camille Pissarro a Venezuela, que no
es otro que Sigfried Georg (Fritz) Melbye (1818-1875).
Autoretrato. Fritz Melbye
Nació en Elsinore, Dinamarca, el 24 de agosto de 1826 y falleció en Shanghai, China, el 14 de
diciembre de 1896. Pintor de paisajes y de marinas de la escuela danesa. Fue alumno de su
hermano Anton, a su vez alumno de la Escuela Pictórica de Dusseldorf y del pintor Eckersberg
por quien el paisajismo adquiriría un mayor protagonismo.
En 1849 y 1858 expuso en Copenhague. Le atrajo el trópico. Pertenece al grupo de artistas
extranjeros que visitaron América en pos de la belleza exótica y la aventura, aun cuando su
papel de agente de la corona danesa, como en el caso de su hermano Anton, sugiere una
función adicional al interés artístico. Casi no había artistas europeos a mediados del siglo 19
que representan motivos de St. Thomas, St. Croix, Cuba, Santo Domingo, Venezuela,
Terranova, China y Japón. En Pekín recibió el encargo de pintar el Imperial Palacio de Verano y
en su etapa americana expuso en la Academia de Bellas Artes de Pennsylvania. Desde 1849
hasta 1858 fue expositor en Charlottenborg castillo en Dinamarca. Varios museos en todo el
mundo tienen sus obras. Durante su período de Extremo Oriente que se muestra también
algunos motivos japoneses, una pintura de marinas en el Museo del Castillo de Sonderborg.
Se inclina por pintar paisajes terrestres, panorámicas, pueblos y costas de la región, sin
desechar el tema del mar, como lo demuestran sus dibujos de La Guaira. Como agente de la
corona de su país y viajero cronista “conoció los calurosos llanos centrales, el hato de Los
Morrocoyes, entre San Juan de los Morros y Calabozo”, como refiere el libro Banco Central de
Venezuela. Colección de arte 1940-1996 Su obra se exhibió en Charlottembourg, Copenhagen,
entre 1849 y 1958, y alguna de sus ilustraciones quedaron perpetuadas en el libro ‘Escenas
silvestres en América del Sur o la vida en los Llanos de Venezuela’, escrito por Ramón Páez,
hijo del general José Antonio Páez.
Don Alfredo Boulton lo describe así: "el espigado danés de mirada inquisidora, rubios
mostachos y escasa cabellera, quien como antiguo peregrino, con el cayado en la alta diestra,
emprendía interminables viajes, siempre con su caja de colores, por los asoleados caminos de
Venezuela, casi en forma ininterrumpida durante cerca de seis años que permaneció entre
nosotros".
Había estado en Venezuela en 1850, y vuelve en 1852 con el joven Camille Pissarro. La
permanencia de ambos -dice el ya mencionado crítico- fue la iniciación y apropiación del futuro
impresionista de Pissarro y el despliegue de los recursos artísticos de Melbye con el
espectáculo cotidiano del trópico y de su gente Los estudiosos de ambos artistas muchas
veces llegaron a confundir la autoría de las obras de los dos pintores viajeros, Melbye y
Pissarro, por la simbiosis creativa y la retroalimentación que alienta en la obra de ambos. Se
calcula que fueron cerca de doscientas obras las que en ese lapso éstos produjeron. De
Melbye se conocen veinticinco óleos y más de cincuenta dibujos (Boulton, Alfredo, Camille
Pissarro en Venezuela, Editorial Arte, Caracas, 1966; Benezit, EC., Diccionario de pintores,
escultores, dibujantes y grabadores, Librarie Grund, París,1976, t.6.).
Abajo mostraremos algunos de los cuadros que hizo Melbye en Venezuela:
‘Guardia Presidencial del presidente José Tadeo Monagas’ 1851. Fritz Melbye
‘San Juan de los Morros’ 1856. Fritz Melbye
‘El Ávila’ 1852. Fritz Melbye |