Parasitología
Ultraestructura de Blastocystis hominis y su enquistamiento en cultivo polixénico.
Discusión
Las características ultraestructurales de las FCC, FGra y
FAmeb de B. hominis encontradas en el
presente estudio coinciden con los reportes de Zierdt et al. (1967), Zierdt,
(1973, 1988, 1991); Dunn et al., (1989); Stenzel and Boreham, (1991); Boreham
and Stenzel, (1993); Matsumoto et al., (1987), corresponden a células activas,
que presentan membrana celular, en el citoplasma se observan organelos como el
núcleo, mitocondrias, RER, AG, ribosomas, vacuolas y se reproducen por división binaria.
En el cultivo polixénico en medio BDM, ocurrió el
enquistamiento espontáneo de B. hominis
aislado Bh69:UCV entre las 24 y 72 horas de cultivo y los quistes presentaron
la morfología previamente reportada (Melhorn, 1988, Stenzel and Boreham, 1991;
Boreham and Stenzel, 1993, Zaman et al. 1995, 1997). La observación de los
quistes en este medio de cultivo nos
permitió identificar posteriormente estas formas quísticas en las heces de los
pacientes.
En la forma quística aquí descrita, la pared tiene
características ultraestructurales similares a la de otros protozoarios
intestinales, aunque presenta algunas diferencias, como la presencia de una
cubierta externa fibrilar. Esta pared cumpliría la función de resistencia, y
confiere protección a la membrana plasmática y a todos los organelos presentes
en el citoplasma, coincidiendo con las descripciones hechas por Melhorn,
(1988), Stenzel and Boreham, (1991), Boreham and Stenzel, (1993), Zaman et al.,
(1997). Con la descripción de esta forma, queda establecida la posibilidad de
una vía de transmisión similar a la de otros protozoarios intestinales
parásitos del hombre. Esto ha sido confirmado por Suresh et al. (1993), quien
indujo el enquistamiento in vitro y
logró infectar ratas Wistar por vía oral, con estructuras que morfológicamente
correspondían con los quistes descritos
por Stenzel and Boreham, (1991), mientras que no lograron la infección por esta
misma vía usando FCC. La transmisión a través de los quistes obtenidos de heces
también ha sido comprobada, por infecciones experimentales en ratas (Moe et al,
1997, Yoshikawa et. al, 2004). Estos resultados determinan una diferencia
biológica entre las FCC y las FQ y revela la existencia de formas de
resistencia que corresponderían a un organismo del reino protista.
Respecto a la formación del quiste, Boreham and Stenzel,
(1991), presentan observaciones de estructuras semejantes a quistes que
pudieran originarse de las FCC y plantean que la etapa anterior al quiste
presenta una capa fibrilar. De acuerdo a nuestras observaciones sobre la
estructura de las formas vegetativas (FCC, FGra, FAmeb) pareciera ser que los
quistes se originan a partir de
cualquiera de ellas. No se sabe con certeza cual es el proceso, pero
pareciera que B. hominis sintetiza
los componentes de la pared y los deposita justo entre la membrana plasmática y
la cubierta externa o glicocálix, luego
esta última se va separando a medida que el quiste madura y finalmente puede
ser eliminada para dejar el quiste desnudo. Por esta razón pueden ser observados quistes con o sin
cubierta externa. Las características tanto de la pared como de la cubierta
externa coinciden con los reportes de Stenzel y Boreham (1991), Boreham y
Stenzel (1993), Zaman et al. (1995). Llama la atención en nuestro estudio la
variación en el grosor de la capa fibrilar de las diferentes variantes
morfológicas y la separación que se produce después de la formación del quiste,
demostrada en la secuencia de imágenes presentada. Esto nos sugiere que esta
cubierta la produce B. hominis como
un material de excreción por lo cual es necesario realizar estudios con métodos
de marcaje citoquímico y así dilucidar su origen y composición. La presencia de
la cubierta externa ayuda en la identificación de los quistes de B. hominis en el caso de que solo existan estas formas
en las heces del portador y contrario a lo que afirma Zaman et
al. (1997), su ausencia sí lo dificulta. Sería necesario investigar cual es el
proceso mediante el cual los quistes al ser ingeridos siguen su desarrollo en
el intestino, bien sea en la superficie de la mucosa o en las profundidades
de ella.
Suresh et al., (1994), reportan algunos cambios
ultraestructurales en el medio de enquistamiento y como aporte para la
comprensión del proceso, plantean que la forma ameboide es el estado intermedio
entre la FCC y la FQ, destacan la presencia de
RER y abundantes ribosomas, lo cual fue observado por nosotros en este estudio
y es una evidencia morfológica de la síntesis de proteínas. Según lo descrito en
el enquistamiento de Acanthamoeba spp.
y de Entamoeba histolytica, se
evidencia el empaquetamiento de ribonucleoproteinas que son identificados morfológicamente
como cuerpos cromatoides.
En nuestros resultados observamos FQ con 5 estructuras
internas, que no se corresponden ni con
núcleos ni con mitocondrias y se parecen más a células hijas encerradas dentro
del quiste (Figura 10). Si nos ubicamos en B.
hominis como protozoario, lo mas parecido a estas estructuras, serian
células hijas. Suresh et. al, (2002) menciona que en caso de pacientes con
infecciones recurrentes por B. hominis,
particularmente después del tratamiento, se puede dar un proceso parecido a una
esporulación. Por otra parte, si nos planteamos la posibilidad de otra
ubicación taxonómica para este organismo, este hallazgo puede dar bases para
hacer estudios en esa dirección (Silberman et al, 1996).
Según Suresh et. al,
(2002), y Zhang et al (2007), B.
hominis muestra diversas formas de reproducción dentro del mismo esquema de
los protozoarios, división binaria, endodiogenia, plasmotomía, brotamiento,
esporulación y otro similar a la esquizogonia dentro de ?sacos? en el cuerpo
central del parásito. Sin embargo no se han encontrado suficientes evidencias
de tales propuestas, lo que hace más interesante nuestro planteamiento sobre la
observación de células hijas en el
interior de lo que hemos llamado quistes.
Las evidencias morfológicas nos permiten sugerir que en el
proceso de enquistamiento de B. hominis, las FCC al sufrir
transformaciones serían las precursoras de los quistes. Se podría extrapolar,
sujeto a comprobación, una posible secuencia en el enquistamiento que se
iniciaría con una intensa actividad ribosomal en el citoplasma, paso de material
hacia el cuerpo central, condensación de este organelo volviéndose más pequeño con
la posterior desaparición de su membrana y finalmente el origen a los quistes. Los
componentes de la pared quística serían sintetizados por el organismo y la
depositaría por fuera de la membrana citoplasmática, entre ésta y el
glicocálix, el cual terminaría separándose de la pared y dando el aspecto de
quistes con cubierta, para finalmente ser eliminada y dar origen a los quistes
desnudos. En el intestino podría pasar lo mismo originando así la forma de
resistencia y estado infectante de B. hominis, capaz de resistir las
condiciones adversas del ambiente y permitir la transmisión de un individuo a
otro. Es necesario diseñar experimentos para la debida comprobación de este
planteamiento.
La observación y seguimiento de las diferentes formas de B. hominis en los cultivos nos
suministra una información importante que enriquece el conocimiento sobre la
biología de este organismo que ha generado tantas controversias. Tiene
consecuencias directas en la identificación en las muestras de heces, su correlación con la situación
clínica de los hospederos humanos, ciclo evolutivo y estudios de taxonomía. Este trabajo fue
financiado por los proyectos de investigación: CDCH 09-12-3366-94, CDCH
09-12-3368-94, ingresos propios del Laboratorio de Amibiasis, Cátedra
de Parasitología y recursos de la Escuela de Bioanálisis, Facultad de
Medicina, UCV.
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