Enero - Marzo 2007 30
DOI:10.70024 / ISSN 1317-987X
 
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Parasitología
Ultraestructura de Blastocystis hominis y su enquistamiento en cultivo polixénico.

Discusión

Las características ultraestructurales de las FCC, FGra y FAmeb de B. hominis encontradas en el presente estudio coinciden con los reportes de Zierdt et al. (1967), Zierdt, (1973, 1988, 1991); Dunn et al., (1989); Stenzel and Boreham, (1991); Boreham and Stenzel, (1993); Matsumoto et al., (1987), corresponden a células activas, que presentan membrana celular, en el citoplasma se observan organelos como el núcleo, mitocondrias, RER, AG, ribosomas, vacuolas y se reproducen por división binaria.

En el cultivo polixénico en medio BDM, ocurrió el enquistamiento espontáneo de B. hominis aislado Bh69:UCV entre las 24 y 72 horas de cultivo y los quistes presentaron la morfología previamente reportada (Melhorn, 1988, Stenzel and Boreham, 1991; Boreham and Stenzel, 1993, Zaman et al. 1995, 1997). La observación de los quistes en este medio de cultivo nos permitió identificar posteriormente estas formas quísticas en las heces de los pacientes.

En la forma quística aquí descrita, la pared tiene características ultraestructurales similares a la de otros protozoarios intestinales, aunque presenta algunas diferencias, como la presencia de una cubierta externa fibrilar. Esta pared cumpliría la función de resistencia, y confiere protección a la membrana plasmática y a todos los organelos presentes en el citoplasma, coincidiendo con las descripciones hechas por Melhorn, (1988), Stenzel and Boreham, (1991), Boreham and Stenzel, (1993), Zaman et al., (1997). Con la descripción de esta forma, queda establecida la posibilidad de una vía de transmisión similar a la de otros protozoarios intestinales parásitos del hombre. Esto ha sido confirmado por Suresh et al. (1993), quien indujo el enquistamiento in vitro y logró infectar ratas Wistar por vía oral, con estructuras que morfológicamente correspondían con los quistes descritos por Stenzel and Boreham, (1991), mientras que no lograron la infección por esta misma vía usando FCC. La transmisión a través de los quistes obtenidos de heces también ha sido comprobada, por infecciones experimentales en ratas (Moe et al, 1997, Yoshikawa et. al, 2004). Estos resultados determinan una diferencia biológica entre las FCC y las FQ y revela la existencia de formas de resistencia que corresponderían a un organismo del reino protista.

Respecto a la formación del quiste, Boreham and Stenzel, (1991), presentan observaciones de estructuras semejantes a quistes que pudieran originarse de las FCC y plantean que la etapa anterior al quiste presenta una capa fibrilar. De acuerdo a nuestras observaciones sobre la estructura de las formas vegetativas (FCC, FGra, FAmeb) pareciera ser que los quistes se originan a partir de cualquiera de ellas. No se sabe con certeza cual es el proceso, pero pareciera que B. hominis sintetiza los componentes de la pared y los deposita justo entre la membrana plasmática y la cubierta externa o glicocálix, luego esta última se va separando a medida que el quiste madura y finalmente puede ser eliminada para dejar el quiste desnudo. Por esta razón pueden ser observados quistes con o sin cubierta externa. Las características tanto de la pared como de la cubierta externa coinciden con los reportes de Stenzel y Boreham (1991), Boreham y Stenzel (1993), Zaman et al. (1995). Llama la atención en nuestro estudio la variación en el grosor de la capa fibrilar de las diferentes variantes morfológicas y la separación que se produce después de la formación del quiste, demostrada en la secuencia de imágenes presentada. Esto nos sugiere que esta cubierta la produce B. hominis como un material de excreción por lo cual es necesario realizar estudios con métodos de marcaje citoquímico y así dilucidar su origen y composición. La presencia de la cubierta externa ayuda en la identificación de los quistes de B. hominis en el caso de que solo existan estas formas en las heces del portador y contrario a lo que afirma Zaman et al. (1997), su ausencia sí lo dificulta. Sería necesario investigar cual es el proceso mediante el cual los quistes al ser ingeridos siguen su desarrollo en el intestino, bien sea en la superficie de la mucosa o en las profundidades de ella.

Suresh et al., (1994), reportan algunos cambios ultraestructurales en el medio de enquistamiento y como aporte para la comprensión del proceso, plantean que la forma ameboide es el estado intermedio entre la FCC y la FQ, destacan la presencia de RER y abundantes ribosomas, lo cual fue observado por nosotros en este estudio y es una evidencia morfológica de la síntesis de proteínas. Según lo descrito en el enquistamiento de Acanthamoeba spp. y de Entamoeba histolytica, se evidencia el empaquetamiento de ribonucleoproteinas que son identificados morfológicamente como cuerpos cromatoides.

En nuestros resultados observamos FQ con 5 estructuras internas, que no se corresponden ni con núcleos ni con mitocondrias y se parecen más a células hijas encerradas dentro del quiste (Figura 10). Si nos ubicamos en B. hominis como protozoario, lo mas parecido a estas estructuras, serian células hijas. Suresh et. al, (2002) menciona que en caso de pacientes con infecciones recurrentes por B. hominis, particularmente después del tratamiento, se puede dar un proceso parecido a una esporulación. Por otra parte, si nos planteamos la posibilidad de otra ubicación taxonómica para este organismo, este hallazgo puede dar bases para hacer estudios en esa dirección (Silberman et al, 1996).

Según Suresh et. al, (2002), y Zhang et al (2007), B. hominis muestra diversas formas de reproducción dentro del mismo esquema de los protozoarios, división binaria, endodiogenia, plasmotomía, brotamiento, esporulación y otro similar a la esquizogonia dentro de ?sacos? en el cuerpo central del parásito. Sin embargo no se han encontrado suficientes evidencias de tales propuestas, lo que hace más interesante nuestro planteamiento sobre la observación de células hijas en el interior de lo que hemos llamado quistes.

Las evidencias morfológicas nos permiten sugerir que en el proceso de enquistamiento de B. hominis, las FCC al sufrir transformaciones serían las precursoras de los quistes. Se podría extrapolar, sujeto a comprobación, una posible secuencia en el enquistamiento que se iniciaría con una intensa actividad ribosomal en el citoplasma, paso de material hacia el cuerpo central, condensación de este organelo volviéndose más pequeño con la posterior desaparición de su membrana y finalmente el origen a los quistes. Los componentes de la pared quística serían sintetizados por el organismo y la depositaría por fuera de la membrana citoplasmática, entre ésta y el glicocálix, el cual terminaría separándose de la pared y dando el aspecto de quistes con cubierta, para finalmente ser eliminada y dar origen a los quistes desnudos. En el intestino podría pasar lo mismo originando así la forma de resistencia y estado infectante de B. hominis, capaz de resistir las condiciones adversas del ambiente y permitir la transmisión de un individuo a otro. Es necesario diseñar experimentos para la debida comprobación de este planteamiento.

La observación y seguimiento de las diferentes formas de B. hominis en los cultivos nos suministra una información importante que enriquece el conocimiento sobre la biología de este organismo que ha generado tantas controversias. Tiene consecuencias directas en la identificación en las muestras de heces, su correlación con la situación clínica de los hospederos humanos, ciclo evolutivo y estudios de taxonomía.

Este trabajo fue financiado por los proyectos de investigación: CDCH 09-12-3366-94, CDCH 09-12-3368-94, ingresos propios del Laboratorio de Amibiasis, Cátedra de Parasitología y recursos de la Escuela de Bioanálisis, Facultad de Medicina, UCV.




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Ultraestructura de Blastocystis hominis y su enquistamiento en cultivo polixénico.
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NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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