Abril-Junio 2025 102
DOI:10.70024 / ISSN 1317-987X
 
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Anatomía
Cadáveres para la disección anatómica y su estatus mortem. Su consonancia desde la necroética en la praxis

Conclusiones

A lo largo de la historia de la civilización humana, la figura o imagen del cadáver o los componentes anatómicos humano, proporcionan por sí mismo una secuencia de acontecimientos verídicos repletos de incertidumbres, que van desde las cuestiones más sencillamente como las nominales, en cuanto su definición o conceptualización verdadera o cierta; como las relevantes o transcendentales, como su importancia o significado en la sucesión del acontecimiento denominado muerte; como las legales, en la asignación de derechos postmorten; o como la denominadas morales, éticas, bioéticas o necroéticas, en la estimación al momento de su obtención, manipulación y disposición final después de su cometido en la contribución docente-académico de los conocimientos anatómicos.

La diversificación de enfoques puede ofrecer los modelos o patrones para acrecentar la meditación, la consideración, el razonar y/o el recapacitar del entendimiento, la percepción o interpretación material y legal de la actuación de las autoridades institucionales universitarias para la debida obtención, manejo y disposición final del cadáver que ha sido dispuesto para la disección para la docencia médica de la asignatura anatomía en el pregrado, con la finalidad de garantizarle un trato moral, ético, bioético o necroético e inclusive jurídico legal en cuanto a su dignidad por ser humano.

La dignidad es un valor constante que trasciende más allá del hecho de la muerte en sí, pues es el cuerpo inerte que perteneció a una persona que constituye un conjunto de memorias y relaciones con otros individuos; en este sentido se le confiere respeto y a esto se le denomina dignidad póstuma. Hablar de derechos de los muertos no es técnicamente exacto, pues solo las personas los tienen; pero vale el término si lo que quiere decirse con él es que se pueden tener derechos que se ejercen luego de haber muerto. Y es que el “yo” no se acaba ni se extingue con la muerte.

El cadáver no sólo se establece como una fuente de conocimientos en el proceso de enseñanza-aprendizaje para la comprensión de las relaciones y las variantes anatómicas, sino también se convierte en un maestro de las relaciones basadas en el respeto, consideración y en el reconocimiento hacia las otras personas, sus familias, personas en condición de vulnerabilidad y los individuos de la comunidad, de la cual las personas vivas, las personas muertas y sus vínculos singulares hacemos parte.

Por lo se hace necesario e imprescindible el revisar algunos conceptos comunes del derecho, como el dilema de que la persona, al morir, se vuelve un objeto, orientando en cuestión la idea originaria y tradicional de que los derechos del ser humano se extinguen con su muerte, cuestión que no es de un tanto cierta por lo que se debe plantear, la posibilidad de su reconocimiento a partir del concepto de “personalidad pretérita trascendente” y teniendo en cuenta la dignidad póstuma y la memoria defuncti de los individuos que han muerto.

De todo lo expuesto en lo largo de estas linea narrativa es necesario entender, no es que los muertos cuenten con derechos postmortem de por sí, sino en tanto en su condición pretérita de personas los tienen en forma limitada, restringida, sin poder ejercerlos por sí mismos, por cierto, pero derechos que, al fin y al cabo, son como una prolongación trascendente de su personalidad y sobre la base de una dignidad póstuma que tiene todo ser humano por haber tenido y ejercido una vida digna.

Es importante que frente a todo lo que está aconteciendo con respecto al uso del cadáver o componentes anatómicos como estrategias de aprendizaje para el conocimiento anatómico, se mantengan los conceptos bioéticos, deontológicos y morales del cuerpo inerte sin vida, así como el concepto de dignidad póstuma amparado por la tanato-ética o necroética.

La muerte en lo procesal es un acontecimiento abstracto de reflexión religiosa, social cultural y muchas más que enfocan aspectos universales y parciales sobre diversas poblaciones en cada estado, desde el aspecto del derecho humanitario se deben establecer la protección de los derechos postmortem, en razón de emitir una serie de recomendaciones para las instituciones universitarias de las escuelas o facultades de medicina, como la Escuela de Medicina de LUZ con respecto a la gestión de la obtención, manejo, y disposición del cuerpo humano muerto, donde este y sus restos o componentes anatómicos cadavéricos deben ser tratados con respeto y dignidad por las personas que interactúan con esto a pesar de que estos no lo hagan y no se puedan defender de actos lascivos.

Es común que se tengan algunas dificultades al momento de la disposición final de los cadáveres o componentes anatómicos cadavéricos en las universidades públicas, y esto se debe en su mayoría y principalmente a la carencia, a la inexistencia o a la falta del cumplimiento de una norma que regule la disposición final de los cadáveres de manera clara, segura y adecuada guardando el más considerado respeto a su dignidad póstuma.

Hay que resaltar las situaciones dilemáticas y los valores afectados, en los actos antiéticos en la docencia médica práctica de la anatomía a través de la disección cadavérica. Por lo que se han expuesto y propuesto alternativas éticas-bioéticas o necroéticas respetuosas hacia el cuerpo muerto en su totalidad y/o en sus partes. En consecuencia, se han extraído y aportado elementos que gravitan una posición epistémica del cadáver humano, en su estatus mortem, fundado en la existencia de una dignidad especial o póstuma que resalta el reconocimiento del valor del cuerpo muerto per-se y en razón a la dignidad del hombre.

Se puede concluir que a pesar de que no existen protocolos para la obtención, manejo y la disposición final del cadáver que son donados a las Escuelas de Medicina en Venezuela, se deben implementar los medios para la protección de la imagen, el honor y la intimidad de las personas muertas ya que estos no perecen con la persona, de hecho, se torna expresiva en el postmortal. Se deben disponer todas las formas que se tienen al alcance para evitar una lesión a la memoria defuncti y se la dignidad póstuma en base a la necroética, la ética de los muertos.



Continua: Referencias

Cadáveres para la disección anatómica y su estatus mortem. Su consonancia desde la necroética en la praxis
Introducción
La obtención del cadáveres para la disección anatómica a lo largo de la historia de la humanidad
El reconocimiento de derechos post mortem del cadáver y el papel de la necroética
El cadáver como instrumento de didáctica médica. Aspectos normativos y los conflictos éticos-bioéticos-jurídicos
Conclusiones
Referencias

NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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