Cirugía de cabeza y cuello
Trauma cervicofacial de origen no violento
Discusión
El trauma cerrado de cuello, la ingesta de cuerpos
extraños, y las lesiones inadvertidas de vía digestiva posterior a
intervenciones quirúrgicas son infrecuentes. Generalmente los pocos casos reportados
se evidencian en adultos y prácticamente ausentes en niños. Los hematomas y los
abscesos cervicales se agravan en pacientes mayores que ingieren
anticoagulantes o diabéticos respectivamente. El espacio submentoniano,
parafaríngeo y retrofaríngeo son los más comúnmente involucrados en caso de
infecciones cervicales profundas por lesión de la vía digestiva a causa de las
entidades mencionadas previamente (3,5-7).
Todas estas consideraciones se evidenciaron en la
presente casuística.
La
serie actual distribuyó los pacientes de acuerdo a la severidad de los síntomas
y signos al momento del ingreso. Un grupo requirió manejo quirúrgico inmediato
por la presencia de síntomas y signos severos como disnea, estridor, tiraje
intercostal, y hemorragia; diferenciándose del otro grupo donde fueron admitidos para observación por la ausencia de
hallazgos clínicos que comprometan la vida de manera inmediata. No solo la
sintomatología de presentación clínica inicial fue diferente en ambos grupos, sino
las estructuras anatómicas lesionadas. En el primero predominaron las injurias
del sistema vascular y de la vía aérea;
en el segundo las heridas de la vía digestiva. En cuanto a la distribución por
mecanismo lesivo, se identificaron lesiones por trauma cerrado, cuerpos
extraños, y quirúrgicas en ambos grupos. Todos estos aspectos se
correlacionaron con lo reportado en la bibliografía (3-7,11,18-20).
El
grupo de traumatismos severos se relacionó con el desarrollo de hematomas expansivos
y hemorragias que comprometieron la vía aérea y el sistema circulatorio. Por
otro lado, el grupo de lesiones urgentes correspondió principalmente a la injuria
de la vía digestiva, seguido de la aparición de infecciones cervicales
profundas caracterizado por la manifestación de áreas de celulitis o
colecciones purulentas en los espacios anatómicos del cuello.
El
manejo inicial de este tipo de pacientes incluyó una
evaluación clínica precisa y sistemática, tomando en cuentas los signos y síntomas,
que permitieron identificar las lesiones que pudieran comprometer la vida. Las
prioridades del tratamiento implicaron las medidas conducentes a estabilizar los
signos vitales bajo un concepto multidisciplinario (13,18-24). Se aplicaron medidas de soporte vital avanzado especialmente en
el grupo de traumatismos severos. Estas medidas envolvieron la ejecución de
diversas maniobras hemostáticas y estrategias para asegurar la vía aérea.
Seguido de las correcciones necesarias definitivas con la participación de
especialistas del área de anestesiología y de la unidad de cuidados intensivos (11,8-11,25).
Las lesiones de la vía digestiva son frecuentemente silentes y su
incidencia esta alrededor del 3 % (4). Su escaso
porcentaje puede guiar a un bajo índice de sospecha y a un retardo en el
diagnóstico. La demora por más de 24 horas ocasiona extravasación de saliva,
bacterias y reflujo gástrico, produciendo infecciones cervicales profundas.
Caracterizadas por inflamación y necrosis de los tejidos cercanos que
dificultan las reparaciones quirúrgicas, aumentando la morbimortalidad. La fuga
de material digestivo puede causar shock séptico y falla multiorgánica (19,25).
La
evaluación de la vía aérea en conjunto con
el anestesiólogo y el uso del nasofibrolaringoscopio por parte del especialista,
es parte del manejo multidisciplinario requerido durante
las maniobras para asegurarla (11,12). En ambos
grupos el estudio endoscópico permitió determinar el grado de compromiso de la
vía aérea. Facilito la toma de
decisiones para la ejecución inmediata de traqueostomías en el grupo de
lesiones severas.
El
ultrasonido es útil en forma inicial, como método rápido y menos invasivo para
establecer la presencia de abscesos y hematomas. La tomografía computada axial de
cuello con contraste es el estudio de elección para demostrar la presencia de
infecciones cervicales profundas y de colecciones hemáticas expansivas. Provee
una excelente visualización de los espacios anatómicos del cuello
comprometidos, y su cercanía a estructuras como los grandes vasos cervicales y a
la vía aérea. Además, evidencia la presencia de gas en los casos de fascitis
necrotizante (3,20,26). En la actual
serie facilitó la clasificación y terapéutica de los procesos infecciosos al
catalogarlos en celulitis o abscesos. En los casos de hematomas expansivos
identificó el compromiso de la vía aérea en conjunto con la
nasofibrolaringoscopia, y la necesidad de intervención quirúrgica inmediata. Aquellos
con colecciones purulentas sometidos a cervicotomías exploradora permitió el
emplazamiento correcto de las incisiones en cuello y los espacios anatómicos a
explorar.
Cirujanos
franceses de la Primera Guerra Mundial señalarían la gravedad de los hematomas
expansivos en cuello, el riesgo de compromiso de la vía aérea, e indicarían
algunos abordajes y maniobras para detenerlos (4,27). Los profesores George
Portmann y Osvaldo Suarez en distintas publicaciones de mediados del siglo
pasado señalarían la poca frecuencia de las lesiones laríngeas por trauma
cerrado, tanto en ambientes urbanos como escenarios bélicos. Intentarían
clasificarlos según su gravedad, e indicarían varias alternativas quirúrgicas
desde la observación hasta los tratamientos quirúrgicos (28). En la actualidad
continúan siendo infrecuentes. El
diagnostico actual, la categorización de la lesión, e incluso la terapéutica requieren de la valoración endoscópica y de
la tomografía axial computarizada (3-7). La nasofibrolaringoscopia
en el paciente de la serie con este tipo de traumatismo representó el estudio estándar para el diagnóstico y seguimiento.
Los
cultivos de aspirados de los abscesos profundos del cuello son típicamente
polimicrobianos y están representados por la flora típica de la mucosa de la
cavidad oral (20). Según el consenso de
infecciones 2018 de la sociedad venezolana de otorrinolaringología, los
pacientes deben recibir antibióticoterapia empírica inicial vía endovenosa,
hasta que los resultados de los cultivos estén disponibles y ajustar la terapia
de acuerdo a los patrones de sensibilidad. En nuestros pacientes la antibióticoterapia recomendada es con cefalosporinas de tercera
generación más clindamicina (29).
Los
procedimientos quirúrgicos inmediatos en lesiones asociadas con hematomas,
hemorragias, y de la vía aérea por traumatismos cérvicofaciales incluyen
traqueostomías, exploración de hematomas, y ligaduras de vasos arteriales (9,21-24). En el caso
de colecciones purulentas por lesiones de la vía digestiva implican drenaje del
absceso, desbridamiento de áreas necróticas, cierre de la herida en la vía
digestiva, y el emplazamiento de sondas de drenaje. La extensión y gravedad de
algunos procesos infecciosos determino la necesidad de requerir varias
intervenciones quirúrgicas para apreciar directamente la evolución del drenaje
y desbridamiento, este concepto es conocido en nuestra Catedra-Servicio como “Cirugía
de Revisión” (30).
El desarrollo de complicaciones neurológicas en los pacientes con
trauma cerrado de cuello, y de shock séptico por infecciones cervicales
profundas representan las principales causas de mortalidad por las entidades
descritas respectivamente (8,31,32), aspecto que se
correlaciono en la casuística.
El ultimo Papa Magno señaló que "la
investigación metódica en todos los campos del saber, si está realizada de
forma auténticamente científica y conforme a las normas morales, nunca será
realmente contraria a la fe" (33). |