Monografías docentes
Disección científica a la novela de Frankenstein o el moderno Prometeo
Pensamiento científico. La Filosofía natural
Varios movimientos científicos surgidos durante el
Siglo de las Luces se caracterizaron por el uso de la razón y la ciencia,
liderando un cambio de actitud en el pensamiento de la sociedad de la época (5,11).
Surgió una nueva visión de la actividad científica, especialmente en la
anatomía y la fisiología, otorgando una mejor compresión del funcionamiento del
cuerpo humano (4-9). Estos cambios trascenderían a las primeras décadas del siglo
decimonónico.
Los cambios en las ciencias influirían en el proceso
demiúrgico de la obra de Mary Shelley. En el prólogo de 1831 y en los primeros
capítulos se logra identificar las fuentes científicas para su inspiración. Bajo
el término de filosofía natural moderna se amalgamarían los nuevos descubrimientos
y corrientes del pensamiento científico que serían adaptados e incorporados en
el texto. En tal sentido, el mismo Víctor Frankenstein fue referido como
estudiante de filosofía natural en la Facultad de Ingolstadt, en Alemania (2,4,9,16).
Entre los experimentos científicos destacados como
fuente de inspiración en la obra se resaltan los de Alessandro Volta con la electricidad,
las investigaciones de Luigi Galvani, Giovanni Aldini, Xavier Bichat, y Karl
August Weinhold, relativos a la aplicación de un flujo eléctrico en animales y
en cadáveres humanos. También destacaron la corriente de pensamiento científico
del vitalismo, las suposiciones de Erasmo Darwin sobre la motilidad voluntaria
de los ciliados en una caja de vidrio, los antecedentes de la filosofía natural
antigua con la alquimia de Paracelso, Cornellio Agrippa y Alberto Magno, las
teorías magnéticas de Halley, y los procesos químicos de Humphry Davy y Xavier Bichat. (2,4-6,9,16,17)
(Figura 2a-f). 
Figura
2. Científicos y filósofos naturales que
influyeron en la elaboración de la novela de Frankenstein (2,4-6,9,16,17). a. Alessandro Volta (1745-1827). Químico
y físico italiano, inventó y desarrolló la pila eléctrica en 1799. b.
Luigi Galvani (1737-1798). Fisiólogo italiano, describió la galvanización, además
de la transmisión de electricidad a través de las estructuras nerviosas seguido
de la contracción muscular. El hallazgo físico fue denominado como electricidad
animal. c. Giovanni Aldini
(1762-1834). Físico italiano y sobrino
de Luigi Galvani aplicó los conceptos de su tío, aplicando electricidad en
cadáveres humanos. d. Xavier Bichat
(1771-1802). Médico, anatomista, fisiólogo y filósofo francés. Defensor del
vitalismo, corriente filosófica que señalaba la presencia de un impulso vital
como origen de la vida. e. Erasmo
Darwin (1731-1802). Médico, fisiólogo y filósofo británico. Precursor de la
teoría de la evolución y de la existencia de un antepasado común. f. Humphry Davy (1778-1829). Químico
británico, fundador de la electroquímica.
Según el desarrollo de la novela, el conocimiento científico
de Víctor Frankenstein evolucionaria durante sus clases magistrales en la
facultad de filosofía natural. Desde los primeros encuentros con la lectura de
los alquimistas clásicos como Paracelso, Cornellio Agrippa y Alberto
Magno, hasta adquirir el profundo entendimiento de los maestros
modernos de la época. Sus profesores le inculcarían el valor de las nuevas
enseñanzas apoyadas en las antiguas (16).
El joven científico se apasionó por la química,
física, anatomía y anatomía patológica, en esta última rama científica profundizaría
el estudio del principio de la vida. De la putrefacción y corrupción de los
tejidos y cuerpos nacería la luz repentina para entender la causa de la
generación de la vida. Sin embargo, en el texto no se ofrecen los detalles
académicos, ni los principios físicos que respaldarían a este insólito hallazgo
(16).
En la obra subyace la perpetua desazón de su autora
por entender la estrecha relación entre la vida y la muerte. Entre todos los experimentos
científicos mencionados, le fascinaban en particular aquellos ligados a la
electricidad, como los de Luigi Galvani y Giovanni Aldini, así como las
especulaciones de Erasmus Darwin sobre la posibilidad de devolver la vida a la
materia muerta gracias a los impulsos eléctricos (8).
Luigi Galvani experimentó al mover las patas de una
rana mediante una descarga eléctrica, descubriendo la denominada electricidad
animal. De esta forma daría nombre a su teoría del galvanismo en 1780 (4,5,9). Seguidamente su sobrino,
Giovanni Aldini, aplicó descargas eléctricas sobre el cadáver de un criminal
condenado a pena de muerte. El periódico The Times narraría el suceso de la
siguiente manera: “Primero aplicaron el
procedimiento en la cara, la mandíbula del criminal fallecido comenzó a
temblar, los músculos del rostro se retorcieron terriblemente y se abrió un
ojo. Posteriormente, la mano derecha se levantó y se apretó, y las piernas y
los muslos se pusieron en movimiento” (6).
Filósofos naturales como Erasmus Darwin comentaban
favorablemente y con entusiasmo los experimentos de Galvani y su sobrino. Poco
a poco, la idea de
que la electricidad estuviese realmente relacionada con la vida y que pudiese
usarse para traer de vuelta a los muertos fue haciéndose popular (4-6,9). Mary Shelley
en la primera publicación de su obra señalaría que, "Quizás un cadáver
sería reanimado; el galvanismo había dado indicios de ello: quizás los
componentes de una criatura podrían ser fabricados, ensamblados y dotados de
calor vital " (16,17).
Aunque no se menciona en el texto de la obra, estudios
recientes han señalado a un filósofo natural y medico escoces, James Lind
(1736-1812) como el probable alter ego de Víctor Frankenstein en la vida real. Percy
Shelley estaría fascinado con los experimentos relacionados con el galvanismo
realizados por Lind. En su laboratorio particular aplicaba electricidad para
animar los músculos de ranas muertas haciéndolas saltar, o causar sacudidas en
los músculos de los reptiles. El encanto de su esposo por este tipo de
demostraciones se ha sugerido como probable origen inspirador de Mary Shelley
para la novela de Frankenstein (18).
La mención de estos experimentos, investigaciones, y
corrientes de pensamiento científico refuerzan la profunda conexión de la obra de
Mary Shelley con la filosofía natural, con la ciencia de la salud, con la
incipiente ética conocida para la época y con el cristianismo. La novela
resaltó que es gracias a la ciencia que el hombre, Víctor Frankenstein, el Moderno
Prometeo, podría llegar a rivalizar con Dios. Este tipo de experimentos y
especulaciones, género en importantes sectores de la sociedad la percepción con
preocupación que algunos científicos exploraban la posibilidad de crear o
devolver la vida en sus laboratorios particulares (4,6,9,17).
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