Ectopia tiroidea intratorácica primaria una patología excepcional. Presentación de caso
Discusión
El bocio intratorácico fue descrito por Haller en 1749 y desde entonces ha recibido diversas denominaciones: retroesternal, subesternal, subclavicular, mediastínico, entre otras., existen al menos diez definiciones. Por lo general el tejido tiroideo ectópico se presenta principalmente a lo largo de la migración embriológica de la glándula tiroides donde se ha encontrado desde la región del cuello, el mediastino, la faringe, la laringe, el esófago, la tráquea, alrededor de la aorta y hasta el diafragma. La glándula tiroides ectópica mediastínica puede diferenciarse según su origen en primaria que se presentan sin conexión con la glándula cervical, originándose de restos tiroideos mediastínicos como lo es el caso que se está reportando o secundaria debido a la prolongación tiroidea hacia el tórax,estos últimos representan la gran mayoría (11). Los bocios mediastínicos primarios, como resulta ser caso presentado, son bastante raros, presentándose en menos del 1% de todos los bocios. El tejido ectópico deriva su irrigación sanguínea de los vasos intratorácicos y, por lo tanto, se requiere toracotomía o esternotomía para la resección de la masa. Por el contrario, la forma secundaria, más común, representa grandes bocios cervicales, que se extienden hacia el mediastino superior y derivan su irrigación sanguínea de los vasos tiroideos en el cuello. Para la evaluación preoperatoria, la radiografía de tórax, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son efectivas para el diagnóstico diferencial de otros tumores mediastínicos (12). El bocio intratorácico se considera aquel que se encuentra parcial o totalmente en el mediastino y que puede localizarse en el mediastino anterior superior o posterior y su incidencia está en relación con el bocio multinodular. Por ser los bocios intratorácicos totalmente ectópicos pocos frecuentes, deben ser considerados dentro de las posibilidades diagnósticas en todas las masas mediastínicas. El desplazamiento del tejido tiroideo hacia abajo, relacionado con la embriogénesis del corazón y los grandes vasos, explica la etiología de la enfermedad. La glándula tiroides intratorácica ectópica primaria es una presentación poco frecuente de la enfermedad tiroidea, y solo se han descrito unos pocos casos en la literatura. Se afirma que el tejido tiroideo mediastínico representa tejido ectópico accesorio del esbozo tiroideo medio. Durante la embriogénesis, a medida que el corazón desciende, la tiroides se desplaza caudalmente, y se piensa que dicho tejido tiroideo mediastínico ectópico se debe a relaciones mecánicas anormales con el corazón. Por lo tanto, las masas torácicas primarias representan porciones de la glándula que permanecieron unidas al pericardio o a los grandes vasos (13). Los pacientes con diagnóstico de bocio ectópico intratorácico primario suelen ser asintomáticos u oligosintomáticos y la masa tumoral se reporta como un hallazgo incidental en la radiografía de tórax. Pero en ocasiones, estos pueden presentar síntomas respiratorios secundarios a la compresión de estructuras intratorácicas dentro de las que se destacan la disnea, el estridor o la sensación de ahogo, propios de la compresión de las vías aéreas la cual se reporta hasta el 50% de los pacientes y la ronquera en el 13%. En el caso de este paciente los cambios de la voz (ronquera), unidos al decaimiento, cansancio fácil, tos seca persistente fueron los síntomas más relevantes (14). El diagnóstico se hace en su mayoría con pruebas de imagen los hallazgos en la radiografía de tórax incluyen una masa de tejido blando, con calcificación y desplazamiento traqueal. La tomografía computada de tórax proporciona información importante sobre la ubicación de la masa y su relación con los grandes vasos. En el caso de nuestro paciente, el diagnóstico de bocio adenomatoso intratorácico ectópico se basó en los hallazgos de la tomografía computada. El diagnóstico diferencial de las masas del mediastino anterior incluye linfadenopatía, timomas, tumores embrionarios. En cuanto al manejo terapéutico, la cirugía es el tratamiento de elección, y es de preferencia la resección total de la glándula, el abordaje cervical mediante una incisión en collar es el que mayormente se utiliza, debido a que más del 90% de todos los bocios con componente intratorácico puede extraerse por esta técnica, aunque el abordaje torácico se debe tener en cuenta. El manejo terapéutico llevado a cabo en nuestro caso fue la opción quirúrgica a través de una cervicotomía anterolateral se realizó tiroidectomía total con exéresis de la masa endotorácica la cual era independiente del tiroides cervical no hubo necesidad de abordaje torácico. La glándula tiroides intratorácica ectópica siempre se debe extirpar para descartar malignidad y que generalmente se puede requerir toracotomía o esternotomía (15-17). A pesar de que en la literatura se reportan algunas complicaciones posoperatorias de la cirugía tiroidea, en la resección del tiroides endotorácico son también las típicas de la cirugía tiroidea: parálisis recurrencial temporal o permanente de las cuerdas vocales, hipoparatiroidismo o hipocalcemia por lesión de las glándulas paratiroides, sangrado postoperatorio (hematoma), infecciones de la herida quirúrgica, las complicaciones de la vía aérea insuficiencia respiratoria por colapso traqueal postoperatorio o la prolongación de la ventilación mecánica por traqueomalacia, y la infección del tracto respiratorio, entre otras. La morbimortalidad de la tiroidectomía de un bocio mediastinal comparado con un bocio cervical es ligeramente mayor, pero esta no es estadísticamente significativa y ambas son muy escasas. En cuanto al pronóstico en un gran porcentaje de los casos de tiroidectomía por bocio ectópico intratorácico es excelente, igualmente, la mortalidad de las tiroidectomías por medio de esternotomía o abordaje subesternal puede llegar hasta un 15%, comparado a un 2% en el caso de abordaje cervical. Se dice que la morbilidad no varía según el tipo de abordaje quirúrgico; sin embargo, en casos donde se realiza una esternotomía la estancia hospitalaria es más prolongada. En este caso no hubo complicaciones transoperatorias, ni postoperatorias, la su estancia hospitalaria fue de 24 horas, el paciente a evolucionó satisfactoriamente (18,19). |