Julio-Septiembre 2025 103
DOI:10.70024 / ISSN 1317-987X
 
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Artículos
 



Salud Pública
Diabetes tipo II e hipertensión arterial

Discusión

El estudio consistió en caracterizar a los pacientes diabéticos con HTA, reconociendo que la coexistencia de ambas patologías incrementa la morbilidad y envejecimiento poblacional y representan un problema para la salud pública. Por lo cual se busca intervenir de manera más acertada en las medidas necesarias y oportunas para un adecuado control y prevención.

En cuanto a la edad, en concordancia con esta investigación, otras publicaciones reportan que fue en mayores de 60años 8,13-15, mientras que otros investigadores reportaron promedios de edad menor: 42,10 ± 12,65 años16. Y en analogía con otros estudios, el sexo más frecuente fue el femenino 13-15,17, que podría obedecer al hecho que hombres y mujeres aumentan, respectivamente el 21 y 33 %, la probabilidad de padecer obesidad respecto a los blancos no latinos 7, pero también respondería al hecho de que las mujeres con intolerancia a la glucosa y diabetes tienen una mayor incidencia de hipertensión que los hombres con un deterioro equivalente en la homeostasis de la glucosa 6. Entonces, podemos decir, que el sexo femenino es dominante como población de riesgo, y que la prevalencia de HTA y DM aumenta con la edad.

La procedencia en otros estudios fue relevante, toda vez que, en algunas investigaciones lo asocian a los hábitos alimentarios de la región, sin embargo, se deben tomar en cuenta otras variables como la etnia, el ejercicio, el tabaquismo y consumo de alcohol, entre otros factores de riego. Esto también puede deberse a las diferencias de desarrollo o acceso al sistema de salud de cada región estudiada 14. En nuestro caso, los pacientes suelen dirigirse en busca de servicios sanitarios al lugar más cercano a su domicilio, en concordancia con otros trabajos18.

Los antecedentes familiares cobran importancia en tas patologías crónicas, y es así como vemos que, Alharbi et al.8, reportaron antecedentes de HTA y DM2 en el 8% y el 28,8% de sus casos, respectivamente, no cuantificando el porcentaje de pacientes con ambas patologías. Igualmente, 59,5 % de los pacientes estudiados por Góngora et al.19, tenían antecedentes familiares de diabetes mellitus de 2do grado y 52,7 % presentaron riesgo de padecer diabetes mellitus tipo 2 alto o muy alto, y 25,9% 20 en otro estudio, todos con cifras superiores a las que encontramos.

El tiempo de duración de la enfermedad, también es un factor a tomar en cuenta; se ha observado un aumento progresivo de hipertensión en relación a la edad, llegando hasta el 70% entre los individuos con más de 70 años 21. Depaz18 encontró que el tiempo de evolución de la misma, fue de 62,6% en los pacientes diabéticos con HTA con 5 o más años, en contraposición a los diabéticos sin HTA donde el porcentaje fue de 44,2% (p<0.001). Mientras que Salman et al.15, encuentran una duración de la diabetes y la retinopatía, inferior a 5 años, importantes predictores del desarrollo de hipertensión.

Calie et al. 22, por su lado, encontraron que los hipertensos tienen mayor riesgo a desarrollar DM2, que los diabéticos a desarrollar hipertensión, y que ambas enfermedades están propensas a estar asociadas, ya sea por antecedentes o factores de riesgo en adultos de Latinoamérica. Igualmente, Chang et al.23, afirma que, frecuentemente, la hipertensión antecede a la diabetes, ambos estudios similares a nuestro hallazgo de hipertensión antes de ser diabéticos. En nuestra muestra, encontramos que la HTA estuvo presente, en promedio, por más años de evolución que la DM2, que nos indicaría su aparición previa en los diabéticos, coincidiendo con estos estudios.

La relación entre la obesidad-diabetes y obesidad-HTA, cada día adquieren mayor importancia por el papel que ejercen, sobre todo, la obesidad abdominal, en su aparición y el síndrome metabólico. Todo ello, con el consiguiente aumento de otras patologías crónicas como la insuficiencia renal y cardiopatías. Los modelos de consumo de alimentos de riesgo, están relacionados con la prevalencia de la hipertensión arterial 24, y los principales factores asociados en América Latina son el aumento de la adiposidad, la baja fuerza muscular, la dieta poco saludable, la baja actividad física y el bajo nivel educativo 25.

Es así como, la malnutrición por exceso fue reportada en estudios entre 51,24% y 46,19% de la población diabética e hipertensa descompensada, respectivamente 14, y en otras publicaciones donde 40% 15 y 55,1 % 4 tenían obesidad, en contraposición con lo encontrado en nuestro estudio, donde el porcentaje fue mayor a estos valores, pero inferior a otras investigaciones que muestran un 80,8% 18 y 79,9% de sobrepeso y obesidad 13. Igualmente, los pacientes diabéticos hipertensos tienden a ser más obesos, lo que confirma aún más la asociación de la hipertensión con niveles más altos del índice de masa corporal 15.

Cada vez se reconoce más el papel de factores ambientales como los malos hábitos alimentarios y la contaminación ambiental en el incremento de la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares. Estos factores ambientales perjudiciales afectan especialmente a las minorías y otras poblaciones desfavorecidas.

Con respecto a la compensación de HTA y DM2, un estudio reveló que, para menores de 65 años, la presión arterial fue menor a 130/80 mm Hg y hemoglobina glicosilada (HbA1c) < 7%, respectivamente, mientras que para mayores de 65 años una presión arterial fue menor a 140/90 mm Hg y hemoglobina glicosilada < 8% 14, poniendo en evidencia el aumento de la presión arterial y diabetes con la edad, correspondiendo con lo que encontramos.

En este sentido, Salman et al.15, reportan que los factores de riesgo significativos para el desarrollo de hipertensión fueron la edad avanzada, niveles elevados de HbA(1c), IMC, entre otros. Concluyen que la incidencia de HTA en pacientes saudíes con DM2, es comparable a la de otras comunidades, siendo la edad avanzada, el sexo masculino, un IMC más alto, en concordancia con nuestra investigación.

El objetivo del control de la presión arterial en los pacientes diabéticos es reducir el número de muertes y discapacidades en lo posible, y es por ello, que la elección de un medicamento hipotensor, debe basarse, en la reducción de la presión arterial, además del control glicémico, para asegurar una mejoría del flujo a órganos blancos (cerebral, renal, retiniano). Al respecto, Kim et al, 26, mostraron que la prehipertensión y la hipertensión se asocian significativamente con el desarrollo de diabetes, independientemente del estado de glucosa basal, el sexo y el IMC. Por otro lado, una carga de medicación moderada a alta es asociada positivamente con el control de la presión arterial y la glucemia 27.

En este orden de ideas, Callapiña 28 reporta que, en el 55,7% de su muestra, hubo control de la enfermedad. En estos casos es imprescindible la educación al paciente, la autopercepción del paciente hacia su enfermedad, que incide en el uso de medicamentos, el autocontrol y la actividad física, teniendo un efecto de retroalimentación significativo y positivo en el control de la enfermedad 29.

Igualmente, en relación a los niveles de glucemia, se observó que los valores fueron más elevados respecto a otras investigaciones 4,30, o por debajo, como en la investigación de Depaz 18, con 66,9% de valores por encima de lo esperado. No obstante, son más las publicaciones que reportan valores de la hemoglobina glucosilada (A1c), donde el 60% tenía al menos una medición de la misma en el último año, siendo el 70% de estas menores al 7% 31. Igualmente, una alta ingesta de productos lácteos enteros y bebidas azucaradas se asocia con niveles más altos de A1c y un mayor riesgo de niveles altos de glucosa e IMC en comparación con un patrón dietético con un mayor consumo de frutas y verduras 32 , En la investigación de Pestoni et al. 33, los participantes que seguían la dieta occidental, caracterizada por un alto consumo de carne roja y procesada, bebidas alcohólicas, granos refinados y bebidas azucaradas, tenían una probabilidad significativamente mayor de presentar prediabetes, diabetes no detectada y diabetes prevalente, con lo cual, se involucra al tipo de alimentación a la presencia de DM e hipertensión arterial, registrada en un porcentaje mayor en los casos con dicha dieta.

Con respecto a las cifras tensionales, otros investigadores, reportan la presión sistólica promedio en 121,28 y diastólica, de 70,16 5 ; 130.6 (± 11.9) de sistólica y 82.9 (± 7) de diastólica 34, ambos trabajos con cifras menores a nuestros resultados.

En resumen, la muestra de pacientes con diagnóstico de diabetes tipo 2 e hipertensión arterial, se presentaron con edad igual o mayor a 60 años, femeninas, con algún grado de obesidad e IMC por encima de los valores normales, evolución de la enfermedad fue de 11 a 20 años y los promedios de glicemia y cifras tensionales fueron superiores a los reportados en otros estudios.

Se concluye que, tanto en diabéticos como hipertensos, es necesaria la evaluación y controles estrictos de sus valores, para prevenir las complicaciones a futuro, donde la hipertensión mal controlada, podría llevar al desarrollo de la DM2. Es de hacer notar que son pocas las investigaciones similares en el país, y estos resultados pueden ser la base para investigaciones futuras, a pesar de que no pueden ser atribuidos a la población por el tamaño de muestra y el tipo de muestreo, que puede llevar a sesgos que impidan extrapolar los resultados a otros escenarios.



Continua: Referencias

Diabetes tipo II e hipertensión arterial
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Discusión
Referencias

NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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