Octubre-Diciembre 2025 104
DOI:10.70024 / ISSN 1317-987X
 
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Subjetividad y mutualidad en el encuentro analítico

La resistencia al reconocimiento de las interacciones e ínter subjetividad en la terapia analítica

Freud se enfrentó desde el principio a una paradoja. Su teoría de la seducción infantil, planteaba la trascendencia de las seducciones tempranas por parte de los adultos o niños algo mayores. Ya en cartas a Fliess de 1897 (Bonaparte et al., 1954 letters 46, 69), señaló que no podía distinguir entre la ficción o la realidad de las evidencias y los reportes de los pacientes sobre la seducción, y que le resultaba muy poco probable que la perversión adulta (la de los padres, incluyendo al suyo propio), pudiera ser tan frecuente. La paradoja planteada en la teoría era el reconocimiento, por una parte, de la influencia de un interlocutor en la génesis de la patología, y en contraste, su versión ulterior en la cual la realidad histórica en sí sería menos importante que la realidad fantaseada y creada por responsabilidad exclusiva del paciente.

La importancia del objeto real externo pasó así a un segundo plano. La realidad interior creció para Freud en autonomía de acuerdo con las proposiciones metapsicológicas. Los objetos externos eran las pantallas sobre las cuales se proyectarían las representaciones internas de objetos ligados primaria y autónomamente a los instintos. La tensión entre Natura y Nurtura inclinó la balanza freudiana a la primacía de lo biológico, lo innato e instintivo (Freud, 1920, 1923, 1930 y 1940).

Los analistas entonces debían aparecer ante el paciente como favorecedores del esquema, y funcionar como una pantalla en blanco para las proyecciones del paciente. El analista ideal era por lo tanto un analista genérico e invisible. El aprendizaje de las teoría y el entrenamiento del analista, incluido su análisis personal, llevaban en el fondo la intención de producir ese ser especial o analista genérico, capaz de enfrentar al paciente sin participación propia, sin intenciones, propósitos, deseos o necesidades que pudieran permear en la relación con su paciente. Sólo así podría considerarse posible el genuino entendimiento de la verdad intrapsíquica, privada e inconsciente del paciente. De hacerse sentir o participar el analista de otro modo, incurriría inevitablemente en interacciones con el paciente que terminaban por viciar el entendimiento. El análisis sería desviado a la falsificación de lo observable. El terapeuta entonces tendría que enfrentar su incompetencia y resolverla mediante un nuevo esfuerzo formativo y análisis personal.

Introducción
La búsqueda de la objetividad analítica
La resistencia al reconocimiento de las interacciones e ínter subjetividad en la terapia analítica
Los temores de la disidencia
La dimensión ínter subjetiva, la realidad y la experiencia humana
La trascendencia conceptual de la ínter subjetividad del encuentro analítico
Conclusiones
Referencias

NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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