Octubre-Diciembre 2025 104
DOI:10.70024 / ISSN 1317-987X
 
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Medicina interna
Hipertensión arterial y diabetes mellitus

Tratamiento

Principios generales del tratamiento: la modificación del estilo de vida es un componente importante del tratamiento de la hipertensión, ya que reduce la presión arterial, mejora la eficacia de algunos medicamentos antihipertensivos, promueve otros aspectos de la salud metabólica y vascular, y generalmente no conlleva a efectos adversos (5,6).

Reducción de peso: las personas con diabetes y sobrepeso u obesidad pueden beneficiarse de cualquier magnitud de pérdida de peso. Una pérdida de peso del 3 % al 7 % del peso inicial mejora la glucemia y otros factores de riesgo cardiovascular intermedios.Unapérdida sostenida de >10 % del peso corporal suele ofrecer mayores beneficios, incluyendo efectos modificadores de la enfermedad y la posible remisión de la diabetes tipo 2, y puede mejorar los resultados cardiovasculares a largo plazo y la mortalidad.

Nutrición: se sugiere un estilo de alimentación tipo dieta DASH o patrones mediterráneos. Además, intervenciones que incluyen asesoramiento de alta frecuencia (≥16 sesiones en 6 meses) con enfoque en cambios nutricionales, actividad física y estrategias de comportamiento para lograr un déficit energético de 500 a 750 kcal/día.

Restringir la ingesta de sodio a menos de 2.300 mg/día.

Aumento de sales de potasio en la dieta (precaución en caso de enfermedad renal avanzada).

Actividad física: al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado por semana y que además incluya entrenamientos de resistencia han demostrado que reducen la presión arterial, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la grasa abdominal.

Disminuir el consumo excesivo de alcohol: no más de 2 raciones al día en hombres y no más de 1 ración al día en mujeres.

Farmacoterapia: la estrategia farmacológica de primera línea para pacientes con DM incluye: inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), bloqueadores de receptores de angiotensina II (ARA-II), diuréticos tipo tiazida (ej. clortalidona), bloqueadores de canales de calcio de acción prolongada. Dado que han demostrado un efecto positivo más allá de los umbrales de PA, a través de la disminución y progresión de la albuminuria y del riesgo cardiovascular.

Las personas con presión arterial confirmada en consulta ≥130/80 mmHg cumplen los requisitos para iniciar y ajustar la terapia farmacológica con el fin de alcanzar el objetivo de presión arterial recomendado de <130/80 mmHg. En el caso de individuos con presión arterial confirmada en consulta ≥150/90 mmHgademás de los cambios en el estilo de vida se sugiere terapia farmacológica combinada de preferencia en una sola píldora. Sin embargo, no deben utilizarse combinaciones de inhibidores de la ECA y ARA II ni combinaciones de inhibidores de la ECA o ARA II (incluidos los inhibidores de la neprilisina/ARAII) con inhibidores directos de la renina (7).

En personas con diabetes y una relación albúmina/creatinina en orina ≥300 mg/g de creatinina o 30–299 mg/g de creatinina, un inhibidor de la ECA o un ARA II, a la dosis máxima tolerada es el tratamiento de primera línea recomendado. Si se utilizan algunas de estas clases; un antagonista del receptor de mineralocorticoides (ARM) o un diurético, es necesario dar seguimiento a los niveles séricos de creatinina/tasa de filtración glomerular estimada y de potasio entre 7 y 14 días después del inicio del tratamiento y al menos una vez al año (8).

Alternativas emergentes

Agonistas del receptor del péptido similar al glucagón de tipo1 
(Semaglutida,Tirzepatida):en estudios comoSURMOUNT-1ySTEP 8, mostraron reducciones de presión arterial sistólica de 6-9 mmHg, junto con pérdida ponderal significativa (–15 % del peso corporal). Estos resultados son relevantes en pacientes con obesidad e hipertensión coexistentes.[8]
Iinhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (Dapagliflozina, Empagliflozina):en pacientes con diabetes tipo 2 e HTA, reducen la presión arterial (–3 a –5 mmHg) y mejoran desenlaces renales y cardiovasculares. Demostrando ser un tratamiento seguro para pacientes con diabetes e hipertensión (9,10).

Figura 1: objetivos de presión arterial en pacientes con hipertensión.

Fuente: tomado de guía AHA/ACC 2025.

Figura 2: Recomendaciones para el tratamiento de hipertensión arterial

Fuente: Enfermedades cardiovasculares y gestión del riesgo: Estándares de atención en diabetes (2024).



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Hipertensión arterial y diabetes mellitus
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Tratamiento
Referencias

NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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