Medicina interna
Patrones circadianos y otras variables de la presión arterial ambulatoria: aportes del MAPA en la práctica clínica. Experiencia en un grupo venezolano
Discusión y Conclusiones
A
diferencia de las mediciones en consultorio, el MAPA permite capturar
variaciones a lo largo del día, lo que se traduce en una identificación más
precisa de patrones anómalos, tales como la hipertensión de bata blanca, la
hipertensión enmascarada y, en especial, alteraciones en el patrón circadiano
de la PA. Esto refuerza lo que se ha venido documentando en la literatura, en
la que el MAPA se posiciona como el estándar de oro para la evaluación
diagnóstica y de riesgo cardiovascular (1,6).
Los
resultados evidencian diferencias estadísticamente significativas tanto en la
PA sistólica como en la diastólica entre pacientes con diagnóstico de
hipertensión y aquellos sin antecedentes de la enfermedad. Por ejemplo, la PA
sistólica en 24 horas fue de 127 ± 15,15 mmHg en el grupo hipertenso versus 113
± 12,66 mmHg en el grupo sin hipertensión (p = 0,0182), mientras que la
variable nocturna mostró diferencias aún más pronunciadas (p < 0,001 para la
PA sistólica nocturna). Estas diferencias resaltan la importancia de evaluar
tanto las medidas diurnas como las nocturnas para detectar cambios sutiles que
podrían pasar desapercibidos en la consulta clínica convencional (7,8).
El
análisis de los patrones circadianos revela diferencias importantes entre los
grupos. En pacientes hipertensos, se observó una menor proporción de patrón "dipper" (39,9 % frente a 46,4
% en el grupo sin hipertensión) y una mayor prevalencia del patrón "riser" (14,5 % en hipertensos
frente a 5,4 % en normotensos). Dado que un patrón "riser" se ha asociado en estudios previos con un mayor
riesgo de eventos cardiovasculares y daño endotelial, estos hallazgos sugieren
que el control y la estratificación del riesgo en pacientes hipertensos deben
incorporar la valoración de la variabilidad circadiana. La presencia de un
elevado porcentaje de pacientes con patrones anómalos refuerza la necesidad de
personalizar las estrategias terapéuticas, por ejemplo, a través de la
cronoterapia de los medicamentos antihipertensivos (6,9).
Diversos
estudios y posiciones de sociedades internacionales han demostrado que el MAPA
es superior a las mediciones en consultorio para evaluar la presión arterial de
forma integral. El hecho de que la medición durante el periodo nocturno y la
identificación de fenotipos como el "non-dipper"
y el "riser" resulten más
predictivos de eventos cardiovasculares adversos respalda la utilidad
diagnóstica y pronóstica del MAPA. En el estudio se evidenció que los pacientes
hipertensos presentan valores significativamente mayores, sobre todo durante la
noche, lo cual concuerda con publicaciones como la realizada por la Sociedad
Española de Hipertensión-Liga Española, que recalcan la importancia de las
mediciones nocturnas para una correcta estratificación del riesgo (1,8,10).
La
distribución de los patrones circadianos (dipper,
non-dipper, riser y over-dipper) mostrada en el presente estudio resulta
similar a la reportada en la mayoría de las revisiones bibliográficas y guías
clínicas internacionales. El hallazgo de una mayor proporción de pacientes con
patrón "riser" entre los
hipertensos es consistente con estudios previos, que asocian este fenotipo a un
mayor riesgo cardiovascular. Estos resultados refuerzan la recomendación de
utilizar el MAPA para detectar casos de hipertensión enmascarada y de bata
blanca, evitando así errores diagnósticos y terapéuticos (6,9).
El
análisis de la presión de pulso también aporta información relevante; los
pacientes hipertensos mostraron un valor promedio de 52 mmHg ±10,02 mmHg comparado
con 46 mmHg ± 7,19 mmHg en los normotensos, diferencia significativa (p <
0,001). Se conoce que la presión de pulso elevada se correlaciona con un
aumento en la rigidez arterial y es un reconocido predictor de eventos
cardiovasculares. Además, la variabilidad sistólica global, evidenciada por una
mayor proporción de hipertensos con variabilidad >15 mmHg (51,3 % vs. 33,0 %),
refuerza la noción de que la inestabilidad en la PA es un factor de riesgo
adicional, lo cual incide en la necesidad de una monitorización exhaustiva y
estrategias terapéuticas que aborden no solo el nivel promedio de PA sino
también su variabilidad (7,8).
La
observación de una mayor variabilidad sistólica en pacientes con hipertensión,
junto con una presión de pulso elevada, se alinea con la literatura que destaca
estos parámetros como marcadores adicionales de rigidez arterial y riesgo
cardiovascular. Este aspecto concuerda con estudios recientes que subrayan la
relevancia de no sólo evaluar los promedios de presión arterial, sino también
la variabilidad a lo largo del día, lo cual impacta en el pronóstico de la
enfermedad (5,6).
Este
estudio presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas al interpretar
los resultados. En primer lugar, el diseño retrospectivo y transversal impide
establecer relaciones de causalidad, limitando las conclusiones a asociaciones
observadas entre los parámetros del MAPA y el antecedente de hipertensión.
En segundo
lugar, al tratarse de un análisis basado en registros de una única base de
datos institucional, existe el riesgo de sesgo de selección, dado que los
pacientes incluidos pueden no representar de manera uniforme a la población
general.
Asimismo,
la ausencia de un control estricto sobre variables de confusión como
comorbilidades, hábitos de vida y adherencia al tratamiento antihipertensivo
puede influir en los hallazgos, especialmente en parámetros como la
variabilidad de la presión arterial y la presión de pulso; incluso en el patrón
circadiano entre los pacientes hipertensos tratados.
Conclusiones
El
monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA) es una herramienta superior
para evaluar la presión arterial, ya que permite identificar variaciones
diurnas y nocturnas que no se captan con las mediciones convencionales en
consultorio.
La
presión arterial promedio tanto sistólica como diastólica es más elevada entre
pacientes hipertensos aún con valores en las metas de control, y con
tratamiento, con respecto a los pacientes sin antecedentes de hipertensión, que
se le realizó MAPA con fines diagnósticos. Esto es aún más evidente en las
mediciones nocturnas, lo cual refuerza la importancia de la monitorización
continua.
El
patrón "riser" puede ser
observado, con mayor frecuencia, entre pacientes con hipertensión; así como
disminuye la frecuencia de patrones "dipper"
en comparación con los pacientes sin antecedentes de hipertensión.
La
presión de pulso elevada y la mayor variabilidad sistólica ocurre entre los
pacientes hipertensos, probablemente asociado a la mayor rigidez arterial e
inestabilidad en la presión, que incrementaría en el riesgo de eventos
cardiovasculares.
Estas conclusiones refuerzan la importancia del
MAPA en la evaluación detallada de la presión arterial y proveen una base
sólida para futuras investigaciones que busquen mejorar la estratificación y el
manejo del riesgo cardiovascular en pacientes hipertensos |