Octubre-Diciembre 2025 104
DOI:10.70024 / ISSN 1317-987X
 
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Medicina interna
Patrones circadianos y otras variables de la presión arterial ambulatoria: aportes del MAPA en la práctica clínica. Experiencia en un grupo venezolano

Discusión y Conclusiones

A diferencia de las mediciones en consultorio, el MAPA permite capturar variaciones a lo largo del día, lo que se traduce en una identificación más precisa de patrones anómalos, tales como la hipertensión de bata blanca, la hipertensión enmascarada y, en especial, alteraciones en el patrón circadiano de la PA. Esto refuerza lo que se ha venido documentando en la literatura, en la que el MAPA se posiciona como el estándar de oro para la evaluación diagnóstica y de riesgo cardiovascular (1,6).

Los resultados evidencian diferencias estadísticamente significativas tanto en la PA sistólica como en la diastólica entre pacientes con diagnóstico de hipertensión y aquellos sin antecedentes de la enfermedad. Por ejemplo, la PA sistólica en 24 horas fue de 127 ± 15,15 mmHg en el grupo hipertenso versus 113 ± 12,66 mmHg en el grupo sin hipertensión (p = 0,0182), mientras que la variable nocturna mostró diferencias aún más pronunciadas (p < 0,001 para la PA sistólica nocturna). Estas diferencias resaltan la importancia de evaluar tanto las medidas diurnas como las nocturnas para detectar cambios sutiles que podrían pasar desapercibidos en la consulta clínica convencional (7,8).

El análisis de los patrones circadianos revela diferencias importantes entre los grupos. En pacientes hipertensos, se observó una menor proporción de patrón "dipper" (39,9 % frente a 46,4 % en el grupo sin hipertensión) y una mayor prevalencia del patrón "riser" (14,5 % en hipertensos frente a 5,4 % en normotensos). Dado que un patrón "riser" se ha asociado en estudios previos con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares y daño endotelial, estos hallazgos sugieren que el control y la estratificación del riesgo en pacientes hipertensos deben incorporar la valoración de la variabilidad circadiana. La presencia de un elevado porcentaje de pacientes con patrones anómalos refuerza la necesidad de personalizar las estrategias terapéuticas, por ejemplo, a través de la cronoterapia de los medicamentos antihipertensivos (6,9).

Diversos estudios y posiciones de sociedades internacionales han demostrado que el MAPA es superior a las mediciones en consultorio para evaluar la presión arterial de forma integral. El hecho de que la medición durante el periodo nocturno y la identificación de fenotipos como el "non-dipper" y el "riser" resulten más predictivos de eventos cardiovasculares adversos respalda la utilidad diagnóstica y pronóstica del MAPA. En el estudio se evidenció que los pacientes hipertensos presentan valores significativamente mayores, sobre todo durante la noche, lo cual concuerda con publicaciones como la realizada por la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española, que recalcan la importancia de las mediciones nocturnas para una correcta estratificación del riesgo (1,8,10).

La distribución de los patrones circadianos (dipper, non-dipper, riser y over-dipper) mostrada en el presente estudio resulta similar a la reportada en la mayoría de las revisiones bibliográficas y guías clínicas internacionales. El hallazgo de una mayor proporción de pacientes con patrón "riser" entre los hipertensos es consistente con estudios previos, que asocian este fenotipo a un mayor riesgo cardiovascular. Estos resultados refuerzan la recomendación de utilizar el MAPA para detectar casos de hipertensión enmascarada y de bata blanca, evitando así errores diagnósticos y terapéuticos (6,9).

El análisis de la presión de pulso también aporta información relevante; los pacientes hipertensos mostraron un valor promedio de 52 mmHg ±10,02 mmHg comparado con 46 mmHg ± 7,19 mmHg en los normotensos, diferencia significativa (p < 0,001). Se conoce que la presión de pulso elevada se correlaciona con un aumento en la rigidez arterial y es un reconocido predictor de eventos cardiovasculares. Además, la variabilidad sistólica global, evidenciada por una mayor proporción de hipertensos con variabilidad >15 mmHg (51,3 % vs. 33,0 %), refuerza la noción de que la inestabilidad en la PA es un factor de riesgo adicional, lo cual incide en la necesidad de una monitorización exhaustiva y estrategias terapéuticas que aborden no solo el nivel promedio de PA sino también su variabilidad (7,8).

La observación de una mayor variabilidad sistólica en pacientes con hipertensión, junto con una presión de pulso elevada, se alinea con la literatura que destaca estos parámetros como marcadores adicionales de rigidez arterial y riesgo cardiovascular. Este aspecto concuerda con estudios recientes que subrayan la relevancia de no sólo evaluar los promedios de presión arterial, sino también la variabilidad a lo largo del día, lo cual impacta en el pronóstico de la enfermedad (5,6).

Este estudio presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas al interpretar los resultados. En primer lugar, el diseño retrospectivo y transversal impide establecer relaciones de causalidad, limitando las conclusiones a asociaciones observadas entre los parámetros del MAPA y el antecedente de hipertensión.

En segundo lugar, al tratarse de un análisis basado en registros de una única base de datos institucional, existe el riesgo de sesgo de selección, dado que los pacientes incluidos pueden no representar de manera uniforme a la población general.

Asimismo, la ausencia de un control estricto sobre variables de confusión como comorbilidades, hábitos de vida y adherencia al tratamiento antihipertensivo puede influir en los hallazgos, especialmente en parámetros como la variabilidad de la presión arterial y la presión de pulso; incluso en el patrón circadiano entre los pacientes hipertensos tratados.

Conclusiones

El monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA) es una herramienta superior para evaluar la presión arterial, ya que permite identificar variaciones diurnas y nocturnas que no se captan con las mediciones convencionales en consultorio.

La presión arterial promedio tanto sistólica como diastólica es más elevada entre pacientes hipertensos aún con valores en las metas de control, y con tratamiento, con respecto a los pacientes sin antecedentes de hipertensión, que se le realizó MAPA con fines diagnósticos. Esto es aún más evidente en las mediciones nocturnas, lo cual refuerza la importancia de la monitorización continua.

El patrón "riser" puede ser observado, con mayor frecuencia, entre pacientes con hipertensión; así como disminuye la frecuencia de patrones "dipper" en comparación con los pacientes sin antecedentes de hipertensión.

La presión de pulso elevada y la mayor variabilidad sistólica ocurre entre los pacientes hipertensos, probablemente asociado a la mayor rigidez arterial e inestabilidad en la presión, que incrementaría en el riesgo de eventos cardiovasculares.

Estas conclusiones refuerzan la importancia del MAPA en la evaluación detallada de la presión arterial y proveen una base sólida para futuras investigaciones que busquen mejorar la estratificación y el manejo del riesgo cardiovascular en pacientes hipertensos


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Patrones circadianos y otras variables de la presión arterial ambulatoria: aportes del MAPA en la práctica clínica. Experiencia en un grupo venezolano
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NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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