Abril-Junio 2003 15
DOI:10.70024 / ISSN 1317-987X
 
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Artículos
 




Virología
Rotavirus: control y vacunas

Inmunidad inducida por rotavirus

Los rotavirus producen una infección local que afecta principalmente las células maduras de las vellosidades intestinales. El período de incubación (1-3 días) es relativamente corto por lo que induce una inmunidad parcial y poco duradera 80. Este tipo de infección es similar a producida por los virus respiratorios y contrasta con la inmunidad producida por los virus sistémicos, como el polio, rubéola, varicela y sarampión, que tienen un período de incubación más largo (7-14 días), y producen una inmunidad que dura toda la vida 80. La inmunidad de la mucosa constituye una defensa muy importante en las infecciones intestinales producida por el rotavirus 81-84.

La infección comienza con la unión de los rotavirus a receptores específicos en las células epiteliales. Luego los virus se replican y hacen contacto con las células M que los transportan a las Placas de Peyer donde son presentados por los macrófagos, las células B y otras células presentadoras de antígenos (células dendríticas) a las células vírgenes (Th0). Después de haber sido activadas estas células (Th2), ellas inician la expansión clonal de las células B virus específicas y de las células precursoras de los linfocitos T citotóxicos (LTCp) 80. Las células B virus específicas y las LCTp penetran los nódulos linfáticos, llegan al sistema circulatorio vía el ducto toráxico para luego regresar al lugar de origen donde fueron estimulados o a sitios asociados a respuesta efectora en la lámina propia del intestino. Se sabe que este regreso a lámina propia es selectivo y mediado por receptores en los linfocitos T (integrinas) y en células endoteliales (glicoproteína) 85. En esta zona, tanto la secreción de IgA por las células B diferenciadas (células plasmáticas) como la diferenciación de las LCTp en linfocitos T citotóxicos CD8* efectores son inducidas por citocinas 80. Las citocinas que inducen la secreción de IgA específica por las células plasmáticas son las interleucinas (IL-4,IL-5 y IL-6). La diferenciación de las células B virus específicas en células IgA secretoras (IgA-s) es un proceso que toma de 3-5 días después del período de incubación 81. La IgA dimérica se ubica en la superficie basolateral de la vellosidad, adquiere la fracción secretora en el citoplasma y es excretada al lumen intestinal. El mecanismo por el cual la IgA elimina al virus es mediante su unión con el antígeno (interferencia conformacional) bloqueando la unión del virus a los receptores celulares y, por ende, su entrada a la célula. También se ha postulado que la IgA puede actuar intracelularmente 86. El interferon y la interleucina IL-2 son las citocinas que promueven la maduración de los CTLp a CTL efectores. La CTL específicas y efectoras residen en la vellosidad intestinal mientras que las células B específicas y las CTLp permanecen en la lámina propia. Así que, mientras las Placas de Peyer son el principal lugar para la inducción de la respuesta inmune, la lámina propia es el principal lugar para la maduración de las células específicas transformándose en efectoras.

La desventaja de la inmunidad de mucosa es su corta duración, pero se compensa con una rápida respuesta anamnésica en contactos posteriores -re-exposición- con el antígeno. Cuando este sistema no es estimulado, los anticuerpos disminuyen con el tiempo y su acción protectora mengua de 6 a 12 meses posteriores al contacto viral. Otra desventaja es la posibilidad de presentar dificultades en la respuesta a los antígenos administrados por la vía parenteral. Pero, en el caso de los rotavirus, los estudios hasta el momento indican la producción de una adecuada respuesta sérica a la inmunización parenteral en animales 87,88.


Infección natural y protección clínica
El papel protector de la inmunidad inducida durante la infección natural por rotavirus ha sido demostrado ampliamente en varios estudios, que constituyen las bases para el desarrollo de vacunas contra este agente viral. El primer estudio fue llevado a cabo por la Dra. Bishop en Australia 89, en el cual se demuestra que neonatos infectados con rotavirus durante el primer mes de la vida -seguidos por 3 años- son protegidos contra la enfermedad severa, aunque no así contra re-infecciones; mientras que los neonatos no infectados sufrieron diarreas severas por rotavirus en una significativa mayor proporción que los neonatos infectados. Estudios posteriores, realizados en neonatos en la India 90 y, en niños lactantes, también confirmaron que la infección primaria protege contra la diarrea severa en contactos posteriores con el virus 91,92. Posteriormente, un estudio de la historia natural de la infección por rotavirus -el primero de su tipo-, realizado con 200 niños mexicanos, seguidos por 2 años, confirmó estas observaciones 40. Este estudio mostró que después de la primera infección natural, independientemente de la severidad, el 88% de los niños quedaron protegidos contra las diarreas severas, 75% fueron protegidos contra las diarreas de cualquier severidad y 40% de los niños quedaron protegidos contra subsecuentes infecciones. Con el aumento del número de infecciones -dos, tres o cuatro- se incrementa el grado de protección, pero se necesitan al menos dos infecciones, sintomáticas o asintomáticas, para prevenir la enfermedad por rotavirus de cualquier severidad 40. Es decir que la infección natural no protege contra re-infecciones pero disminuye significativamente la severidad de la enfermedad. Estos resultados fueron también corroborados en un estudio realizado en Africa, donde se mostró que la infección primaria confiere 70% de protección clínica 39. La epidemiología de la enfermedad por rotavirus, que muestra que ellos son causa importante de enfermedad en los primeros años de la vida, confirma estos hallazgos. Varios estudios muestran que la primera infección ocurre en los primeros dos años de vida y está generalmente asociada a diarrea severa, mientras que las re-infecciones se presentan en edades posteriores, durante toda la vida, y son leves o asintomáticas 20,33,37. Estudios en Venezuela muestran que la severidad de la diarrea por rotavirus disminuye con la edad 4,14. Igualmente, se han descrito diarreas recurrentes causadas por el mismo o diferente serotipo de rotavirus 93-95, sin embargo, el segundo o tercer episodio de diarrea presenta una clínica muy leve, en la mayoría de las ocasiones 95. Estos resultados tienen importantes implicaciones en el desarrollo de una vacuna para rotavirus, ya que la vacuna tendría impacto, fundamentalmente, en la mortalidad y en la enfermedad severa emulando la infección natural 80,81.


Inmunidad mediada por anticuerpos y protección
La infección por rotavirus induce inmunidad mediada por anticuerpos específicos IgM, IgG e IgA que pueden ser detectados de los 7 a 28 días post-infección en suero, saliva, contenido duodenal y heces 20,96-99. De esta manera, los virus que infectan las mucosas, como los rotavirus y virus respiratorios, inducen una respuesta local tipo IgA secretora (IgA-s), factor primordial en la defensa de la mucosa intestinal o vías respiratorias, según el caso. Por otro lado, las proteínas de la capa externa, VP4 y VP7, inducen anticuerpos neutralizantes (IgG) 66,100, y la proteína VP6, ubicada en la capa intermedia, así como la proteína no estructural NSP4, son también inmunogénicas 101,102.

En general, anticuerpos neutralizantes (IgG) homotípicos a la VP7, y en menor proporción a la VP4, aparecen después de la primera infección 38,103-106. En cambio, la re-infección estimula la aparición de anticuerpos heterotípicos contra la VP7 y VP4 38,41,80,103. Lo que quiere decir que la inmunidad producida durante el primer contacto con el virus es principalmente homotípica y la respuesta inmune heterotípica aparece con la edad como resultado de posteriores exposiciones al virus, tanto en niños infectados en forma natural como en niños vacunados 38,104,105,107,108. Estos resultados apuntalan o sostienen la necesidad de sufrir, al menos, 2 infecciones para producir una respuesta inmune de amplio espectro, lo que implicaría la necesidad de administrar 2 dosis de la vacuna.

En la actualidad, la relación entre inmunidad mediada por anticuerpos y protección es motivo de controversia y su definición es crítica para el desarrollo de una vacuna. La correlación entre protección e IgA-s específica en el intestino (S-IgA) ha sido demostrada 81-83,97. Sin embargo, su presencia en el intestino es de corta duración - menor de 1 año – 82,83,96, lo que explicaría la aparición de episodios recurrentes 82,84,109. Se ha postulado que la IgA en suero y en heces podrían ser buenos predictores de la S-IgA secretora 96-98 y, en consecuencia, buenos marcadores para los estudios de vacuna. En la infección natural por rotavirus, se ha demostrado que la protección clínica es mediada por IgA específica en suero 105,110-112 y en heces 82,83, aunque se ha reportado que la IgA en heces podría ser mejor predictor de respuesta inmune de tipo protector que la sérica 113. Sin embargo, no se ha demostrado el papel protector de la IgA sérica en niños vacunados 112,114-116 y en heces no ha sido evaluada. En este sentido, es de alta prioridad dirigir las investigaciones para encontrar mejores marcadores inmunológicos en la inmunización activa 117. Sin embargo, hasta ahora, la respuesta IgA sérica es el ensayo estándar, requerido por los organismos internacionales, para predecir protección, en los ensayos de campo con la vacuna de rotavirus.

El papel protector de los anticuerpos neutralizantes serotipo específicos en suero tampoco está completamente definido. Hay trabajos que reportan una asociación entre protección y títulos pre-existentes homotípicos en suero anti-VP7 38,105-106, pero otros estudios no muestran esta correlación 118, así como tampoco estudios con niños vacunados 119,120; más bien, se ha demostrado protección heterotípica contra infecciones por rotavirus humanos, en niños vacunados con cepas animales - bovinas- que no comparten el serotipo con las cepas humanas 64,119,121,122.

La baja frecuencia de rotavirus asociado a diarrea severa en niños de 0 a 2 meses de edad 9,37,39 confirma que los anticuerpos de origen materno, tipo IgG neutralizantes homotípicos o anticuerpos presentes en la leche materna, confieren protección clínica 38,123,124. Estudios en animales también confirman la protección clínica conferida por la inmunidad pasiva de origen materno 125. También, se ha observado que la administración oral de anticuerpos específicos antirotavirus a niños inmunosuprimidos e inmunocompetentes produce una recuperación más pronta al compararlos con niños no tratados 11,41.

En síntesis, hasta el momento, no existen acuerdos definitivos sobre la correlación entre inmunidad mediada por anticuerpos y protección, aunque las diferencias metodológicas y la variabilidad en el tipo de muestra, utilizada en la mayoría de los trabajos, podrían explicar la diversidad de resultados 126. Adicionalmente, la información obtenida hasta el momento, muestra cierta utilidad - además es la única disponible de fácil uso- de la inmunidad por anticuerpos para predecir eficacia en la infección natural, pero se necesitan estudios adicionales que definan mejor el papel protector de los anticuerpos en la inmunización. Además, pareciera, que la presencia de anticuerpos específicos, en el intestino y en cantidad suficiente - sean estos IgA, IgG o neutralizantes-, es crítica para que se produzca el efecto protector 126.

Los resultados contradictorios, en los niños vacunados, complican el logro de marcadores inmunológicos adecuados para predecir el grado de protección, aunque pudieran ser explicados en parte, por el limitado conocimiento de la inmunidad inducida por cepas animales o virus rearreglados, en la inmunización en humanos 126. También, se ha sugerido la posibilidad de utilizar la cuantificación de las células secretoras de anticuerpos circulantes (CSAs), que son un reflejo de la inmunidad intestinal, o de células de memoria, rotavirus específicas T y B en suero, como marcadores que puedan predecir la potencia y eficacia de una vacuna 117.

Inmunidad mediada por células y protección
Ambos componentes de la inmunidad, la mediada por anticuerpos y la mediada por células, cumplen una función en la protección clínica del rotavirus 80,124,127. Los componentes de la inmunidad mediada por células que participan en la protección y la actividad viral, en humanos y animales, son: células natural killer (NK), linfocitos T citotóxicos (LTCs), las citocinas y otros productos químicos 128. Los LTC específicos ejercen su actividad antiviral a través de la lisis directa, la inducción de apoptosis y la producción de citocinas. Las células NK destruyen la célula infectada y las citocinas tienen funciones críticas en la regulación de la respuesta inmune, y actúan por actividad citotóxica y por mecanismos no citopáticos que eliminan al virus sin destruir la célula infectada.

La inmunidad mediada por células LTC ha sido primordialmente estudiada en modelos animales infectados con rotavirus 80,129 y se conoce poco de ella en humanos. Hasta el momento, se sabe que la inmunidad mediada por células tiene más que ver con la recuperación de la enfermedad que con la prevención. En la infección por rotavirus, la participación de las CTCs, particularmente las CD8 ha sido demostrada 80,127,129, pero también se ha planteado la participación de las CD4 127. Las citocinas, células NK y otros productos inmunológicos también juegan un papel en la resolución de la enfermedad. Se ha demostrado el papel protector de las células LTC en ausencia de IgA en la clínica de ratones con infección natural 130, y en ratones vacunados 41,131. También por otro lado, se ha mostrado la presencia de citocinas, en mayor cantidad en la inmunización cuando se compara con la infección natural, lo que podría explicar el efecto protector de la citocinas o células NK en niños vacunados, en las cuales no se ha demostrado efecto protector mediado por anticuerpos 41.

Igualmente, la modificación del curso de la enfermedad depende de la diferenciación de las células B de memoria en células B secretoras de anticuerpos 81, lo que se explica, entre otras razones, por el corto período de incubación que tiene el rotavirus 80.En ratones, las células de memoria B, o la primera línea de defensa en la re-infección, y las LTC, que median, acortando el proceso de la infección, aparecen 3-4 días después de la infección y posiblemente sean las células primarias efectoras las que participan en los mecanismos de defensa 81. En resumen, las células B y T participan eliminando la viremia en la infección primaria y protegen contra re-infecciones, y las células T, particularmente las CD8, parecen acelerar la eliminación del virus; mientras que los anticuerpos median la protección contra la re-infección y también ayudan a la resolución de la enfermedad 127,129.

Recientemente, el Dr. Franco y colaboradores caracterizaron las células T en humanos 85,132,133. Ellos demostraron la presencia de células T rotavirus específicas productoras de interferón gamma, en adultos y niños infectados con rotavirus. Estas células son en su mayoría del tipo CD8+ y expresan el receptor integrina, lo que indica su origen intestinal 132,133. Pero esta respuesta es menor que la inducida por los virus sistémicos, como el citomegalovirus 85. También pareciera que el interferón no juega un papel en la infección por rotavirus 81. Sin embargo, se necesitan futuros estudios para clarificar mejor el papel inmune de las células B y T en la infección por rotavirus inducida por virus salvaje o por vacuna.

Por último, los hallazgos recientes sobre el papel patogénico e inmunológico de la proteína NSP4 y el mecanismo de protección viral asociado a la proteína VP6 abren nuevos caminos en la investigación sobre la inducción de inmunidad mediada por anticuerpos o por células en la infección por rotavirus. Recientemente, se encontró que la proteína no estructural NSP4 tiene la capacidad de producir diarrea - actúa como una enterotoxina y produce diarrea en ratones- y de inducir anticuerpos protectores en ratones 57. Estas investigaciones mostraron que la proteína NSP4 induce una respuesta humoral y es capaz de producir una respuesta celular que posiblemente involucre células T citolítica 101. Por otro lado, también se demostró que la proteína VP6, localizada en la capa media del virus, es capaz de inducir inmunidad protectora en ratones -anticuerpos no neutralizantes IgA anti-VP6- y de modificar la infección en ratones inmunodeficientes por inactivación del virus durante la transcitocis en el medio intracelular 102. Este mecanismo intracelular de neutralización viral podría explicar la protección heterotípica en la infección natural y durante la inmunización activa con vacunas observada en algunos estudios 134. Estos hechos presentan nuevos caminos para el entendimiento de la inmunidad del rotavirus y añaden otras posibilidades para el desarrollo de vacunas que, además, en el caso de la proteína VP6, tendría la ventaja de ser común a los rotavirus del grupo A.
Introducción
Impacto de la enfermedad por rotavirus grupo A
Características epidemiológicas de los rotavirus
Clínica y patogenicidad de la infección por rotavirus
Estructura y clasificación del rotavirus
Inmunidad inducida por rotavirus
Control y prevención de la enfermedad por rotavirus
Referencias

NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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