La enfermedad celíaca (EC) es una enfermedad
intestinal crónica causada por intolerancia al gluten, caracterizada por ser
una enteropatía inmunomediada asociada a malabsorción de nutrientes y vitaminas,
concomitante pérdida de peso y diarrea.(1) Su prevalencia ha sido
estimada alrededor del 1-3% en Europa y Estados unidos, afectando
principalmente al sexo femenino (en relación 3:1 con el sexo masculino) de raza
blanca, en el transcurso de la cuarta y quinta década de la vida.(2)
El
Síndrome Antifosfolípido (SAF) es una entidad que se asocia a episodios trombóticos de pequeños vasos arteriales y
venosos, morbilidad durante el embarazo, como pérdidas fetales recurrentes
abortos, y prematuridad asociado a títulos elevados de anticuerpos anticardiolipina,
anticuerpos anticoagulante lúpico y antiβ2
glicoproteina.(3)
La enfermedad celíaca (EC) es una enteropatía que afecta a individuos
genéticamente predispuestos la cual es
precipitada por la ingesta de gluten, una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno. Se considera un
modelo de enfermedad autoinmune la cual presenta tres elementos fundamentales:
predisposición genética, el gluten como estimulador exógeno y autoanticuerpos
conocidos como anticuerpos transglutaminasa.(4)
El síndrome antifosfolipídico (SAF) fue descrito por
Graham Hughes en 1983, es un estado adquirido, autoinmune de
hipercoagulabilidad caracterizado por la aparición de trombosis arteriales o
venosas, pérdidas fetales recurrentes y de anticuerpos antifosfolipídicos (AAF) ya sea
anticoagulante lúpico (AL) o anticuerpos anticardiolipina (AAC) o ambos. Estos
autoanticuerpos, marcadores serológicos del síndrome se han relacionado con un
papel patogénico importante.(5)
Se ha descrito en la
literatura que la prevalencia de trastornos autoinmunes en pacientes con EC es
más alta comparado con la población general (4), sin embargo, la
asociación de la enfermedad EC y SAF ha sido poco descrita y se desconoce la prevalencia de esta
asociación. (6,7)