La enfermedad celíaca (EC) es una enteropatía inmune
la cual es provocada por la ingestión de gluten en individuos susceptibles. Es
un trastorno común en países con población de ascendencia europea por ejemplo Norteamerica,
Suramerica y Australia afectando aproximadamente 1% de la población general con
mayor frecuencia entre los 20 y 40 años, sobre todo en el género femenino (4,8).
El espectro clínico es variado e incluye síntomas gastrointestinales clásicos
como diarrea crónica, pérdida de peso y síntomas extraintestinales como anemia,
osteoporosis, trastornos neurológicos entre otros, así como casos asintomáticos.(8)
Muchos de los síntomas presentados
por la paciente son secundarios a malaabsorción tales como la neuropatía
periférica (déficit de vitamina B1 y B2), anemia (déficit de hierro, folato,
vitamina B12), edema (perdida de albumina y proteínas), debilidad
(hipopotasemia y depleción de electrolitos). (9) El diagnóstico de la EC se basó en las
anomalías de la biopsia de intestino delgado, siendo éste el estudio Gold
estándar, sin embargo, la detección de la enfermedad puede realizarse
inicialmente utilizando marcadores serológicos con muy alta sensibilidad y
especificidad tales como los anticuerpos IgA contra la transglutaminasa
tisular, enzima importante en la fisiopatología de esta enteropatía.(10)
El síndrome antifosfolipídico (SAF), es una enfermedad
autoinmune, adquirida, que se caracteriza por trombosis arteriales o venosas,
pérdidas fetales recurrentes y anticuerpos antifosfolipídicos (AAF) en suero (5).
Los criterios para incluir a un paciente
dentro de este síndrome han ido variando a lo largo del tiempo, y en la
actualidad, todavía están siendo sometidos a una revisión crítica.(3)
En el 9º Simposium Internacional sobre SAF se han añadido nuevas categorías
para definirlo (Tours, 2000),
tales como “probable” y “posible” que no se contemplaban en criterios
anteriores (Sapporo, 1998).
Estos criterios tienen sensibilidad de 71%, con especificidad de 98%.(3)
En nuestro caso se cumple con dos criterios
mayores: episodio de trombosis venosa, confirmada por eco doppler, y
manifestaciones obstétricas dadas por muerte de feto morfológicamente normal
confirmado por ecografía y un criterio menor de laboratorio dado por
anticuerpos anticardiolipina IgM e IgG a títulos moderados.
Se ha descrito en la literatura que la prevalencia de
trastornos autoinmunes en pacientes con EC es más alta comparado con la población
general y se plantea que dicha asociación pueda deberse a una predisposición
genética compartida y fenómenos inmunomediados similares.(6) La EC ha sido asociada con otras enfermedades
autoinmunes como Diabetes Mellitus, enfermedad tiroidea, cirrosis biliar
primaria, miastenia gravis, artritis reumatoide, síndrome de Sjögren y Lupus Eritematoso
Sistémico (LES) (6,7,10). La asociación entre EC y SAF se ha
descrito en pocos casos.(6,7)
Karoui S y col.
evaluaron la prevalencia de anticuerpos anticardiolipina y antiB2 Glicoproteina
I en pacientes con EC y estudiaron hallazgos clínicos de SAF sin encontrar
manifestaciones clínicas del síndrome y mayor frecuencia de anticardiolipina IgA
(11). Jorge, A y col. Reportaron en 3 casos la asociación de EC y
SAF.(7) La enfermedad celíaca
se asocia a muerte fetal espontánea (12), por lo que se ha llegado a
hipotetizar que el SAF podría ser una de las causas de la
muerte fetal cuando se asocia a EC (5).
El Síndrome antifosfolipido
es aún difícil de identificar por las diversas y variadas manifestaciones
clínicas, mas aun cuando la EC y SAF comparten manifestaciones clínicas, entre
ellas la hipercoagulabilidad, complicaciones obstétricas y manifestaciones
neurológicas.(6,13)
Se ha demostrado que las enfermedades
de tejido conectivo pueden inducir la formación de AAF y producir trombosis en
estos pacientes.(14) Dado que
la incidencia de AAFen patologías autoinmunes es alta, su presencia debe
considerar trastornos inmunológicos asociados.(15)
En vista de la relación que existe entre enfermedad EC
y otras enfermedades inmunológicas antes descritas (6,7,10) deben tomarse en cuenta debido a que podrían
deberse a predisposición genética compartida (6) y a pesar de que existe poca información entre
EC y SAF (6,7) deberá considerarse si cursa con eventos trombóticos,
perdida fetal recurrente y presencia de anticuerpos anticardiolipina en suero (3,5).