Magdalena Suleiman Al Esper
Coordinadora de la Sección de Derechos Sexuales y Reproductivos de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Venezuela
Profesora de Clínica Obstétrica de la Facultad de Medicina Universidad Central de Venezuela ORCID: 0009-0006-4481-6820
Obstetricia Anticoncepción de emergencia Fecha de recepción: 06/10/2024
Fecha de aceptación:
11/10/2024
El objetivo de este artículo es revisar los mecanismos, tipos, eficacia, y desafíos de acceso asociados a la anticoncepción de emergencia. La anticoncepción de emergencia es una herramienta esencial para prevenir embarazos no planificados después de relaciones sexuales sin protección, fallos en métodos anticonceptivos o violencia sexual. Los métodos más comunes incluyen la píldora de levonorgestrel, el acetato de ulipristal y el dispositivo intrauterino de cobre. A nivel global, la AE enfrenta barreras como el acceso restringido, el estigma social y la desinformación, lo que limita su integración en políticas de salud pública y su aceptación entre profesionales y pacientes, siendo por antonomasia un derecho sexual y reproductivo. La eficacia y seguridad de estos métodos están ampliamente respaldadas, pero persisten controversias éticas y culturales, especialmente en países con visiones restrictivas hacia el control reproductivo. La educación y la disponibilidad de la anticoncepción de emergencia son claves para reducir embarazos no planeados y mejorar la salud reproductiva.
Palabras Claves:Anticoncepción de emergencia, Levonorgestrel, Ulipristal, Dispositivo intrauterino de cobre, Prevención de embarazos.
Title Emergency contraception
Abstract
The objective of this article is to review the mechanisms, types, effectiveness, and access challenges associated with emergency contraception. Emergency contraception is an essential tool to prevent unplanned pregnancies after unprotected sex, contraceptive failure, or sexual violence. The most common methods include the levonorgestrel pill, ulipristal acetate, and the copper intrauterine device. At a global level, EC faces barriers such as restricted access, social stigma and misinformation, which limits its integration into public health policies and its acceptance among professionals and patients, being par excellence a sexual and reproductive right. The efficacy and safety of these methods are widely supported, but ethical and cultural controversies persist, especially in countries with restrictive views towards reproductive control. Education and availability of emergency contraception are key to reducing unplanned pregnancies and improving reproductive health.
La
anticoncepción de emergencia (AE), según la Organización Mundial de la Salud
(OMS) se refiere a los métodos anticonceptivos disponibles que pueden
utilizarse para prevenir un embarazo después de una relación sexual sin
protección. Se ha consolidado como una herramienta crucial en la prevención de
embarazos no deseados, particularmente en situaciones imprevistas, como fallos
de métodos anticonceptivos regulares o relaciones sexuales no consensuadas
(1,2).
A
nivel global, se estima que aproximadamente 6 de cada 10 embarazos no planeados
terminan en abortos inducidos, de los cuales, el 45 % son inseguros (OMS) (1).
Esta cifra asciende a 45,5 millones cada año, de los cuales, 20 millones
ocurren en situaciones de riesgo, ocasionando 68.000 muertes y millones de
complicaciones relacionadas con hemorragias, infertilidad e infecciones (2). Estos
embarazos no deseados así como los abortos insegurosconstituyen 2 problemas susceptibles de
prevención y que representan un desafío significativo para la salud pública, ya
que se asocian con una variedad de consecuencias negativas para la mujer,
incluido un mayor riesgo de complicaciones maternas, impacto negativo en el
bienestar psicológico y en su situación socioeconómica y familiar. También,
tienen consecuencias financieras significativas para los sistemas de atención
de la salud y se ha estimado el costo a los servicios de salud en 5 millones de
dólares en los Estados Unidos en el 2002 y más de 1000 millones de libras en el
Reino Unido en el 2011 (2,3). Esto subraya la importancia de tener métodos de emergencia
disponibles que ofrezcan una última oportunidad de prevención.
La
anticoncepción de emergencia no protege de las infecciones de trasmisión
sexual, incluido el VIH. Si existe riesgo de infección de trasmisión
sexual-VIH se recomienda el uso correcto y consistente de preservativos. Está
comprobado que el preservativo es uno de los métodos de protección más
eficaces contra las infecciones de trasmisión sexual, incluido el VIH, cuando
se usa de manera correcta y consistente. Los preservativos femeninos son
eficaces y seguros, pero su uso no se encuentra tan extendido en los programas
nacionales comparados con los preservativos masculinos (2).
La
anticoncepción hormonal de emergencia es un método de respaldo ocasional y no
para uso rutinario o continuo. En cualquiera de sus presentaciones y
compuestos, debe administrarse lo antes posible después del coito sin
protección, en un plazo no mayor a 120 horas. Sin embargo, debe informársele a
la mujer que la eficacia se reduce cuanto más se prolongue el intervalo entre
el coito y la ingesta del anticonceptivo. La mayor eficacia se registra cuando
se toma en las primeras 24 – 72 horas (2,5).
El
primer anticonceptivo oral de emergencia introducido en la década de los 60 del
siglo pasado, que consistía en altas dosis orales de estrógenos, fue eliminado
gradualmente por la alta incidencia de efectos adversos relacionados con los
estrógenos (6). Posteriormente, en el año 1977 es descrita la anticoncepción
postcoital que consistía en una combinación de etinilestradiol (200 µg) y DL –
norgestrel (2 mg) que se administraban en las primeras 72 horas posteriores a
la relación sexual sin protección con una dosis repetida 12 horas después, conocido
como método Yuzpe (7). A lo largo de los años, se han desarrollado alternativas
más seguras y eficaces, como las píldoras de levonorgestrel (LNG) y el acetato
de ulipristal (UPA), así como el dispositivo intrauterino de cobre (DIU-Cu),
que no solo han ampliado la ventana de uso, sino que también han mejorado los
perfiles de seguridad y tolerabilidad para las mujeres que lo utilizan.
A
pesar de su disponibilidad y eficacia comprobada, el acceso a la anticoncepción
de emergencia sigue enfrentando barreras significativas. Estas incluyen, la
falta de educación adecuada tanto para el público como para los profesionales
de la salud, restricciones en la distribución y la persistente estigmatización
social en torno a su uso. En muchos países, la anticoncepción de emergencia
todavía se percibe erróneamente como una forma de aborto, lo que ha limitado su
integración en políticas de salud pública.
El
objetivo de esta revisión es proporcionar una evaluación de los métodos
actuales de anticoncepción de emergencia, sus mecanismos de acción, eficacia,
seguridad y el papel que desempeñan en la reducción de embarazos no deseados,
contribuyendo así a mejorar la información al respecto y por lo tanto el acceso
a estos métodos.
Métodos de anticoncepción de emergencia (1,4,8).
El
régimen anticonceptivo de emergencia oral más comúnmente utilizado es la
píldora de progestina sola que consiste en 1,5 mg de levonorgestrel en una
dósis única, o dos dósis de levonorgestrel de 0,75 mg separadas por 12
horas.
En
2010, la Food and Drug Administration, de Estados Unidos de Norteamérica (FDA)
aprobó un segundo anticonceptivo de emergencia específica, una píldora que
contiene 30 mg de acetato de ulipristal.
Píldoras
anticonceptivas orales combinadas, divididas en dos tomas: una toma de 100
μg de etinilestradiol más 0,5 mg de LNG, seguida de una segunda toma de
100 μg de etinilestradiol más 0,50 mg de LNG 12 horas después (método
Yuzpe). No se venden como un producto específico, sin embargo, se pueden
formular a partir de una variedad de anticonceptivos orales.
Dispositivo
intrauterino de cobre, aunque la FDA no lo ha aprobado para esta
indicación. Actualmente se están investigando los DIU que contienen
Levonorgestrel para su uso como anticonceptivo de emergencia.
Existen
otras opciones de anticoncepción de emergencia, como la mifepristona,
disponible en un pequeño número de paises como AE en dosis de 10 a 25 mg, las
cuales son dosis bajas comparadas a las usadas para interrupción del embarazo
(8).
Indicaciones
para el uso de anticoncepción de emergencia
Según
la OMS la anticoncepción de emergencia está indicada en todo caso de prevención
de embarazo no deseado/no planificado, lo que incluye (9,10):
Relaciones
sexuales cuando no se está utilizando ningún anticonceptivo
Violencia
sexual, cuando la mujer no usa un método anticonceptivo regular
Relaciones
sexuales en las que existe preocupación por la falla o el mal uso de los anticonceptivos,
que incluye:
3.1.Condón: rotura, deslizamiento
o uso incorrecto.
3.2. Píldoras anticonceptivas
hormonal combinadas: olvido durante tres o más días consecutivos o retraso de
tres días para iniciarlas durante la primera semana del ciclo.
3.3. Píldoras anticonceptivas
de solo progestina: tres o más horas de retraso respecto al horario habitual
de uso de la píldora o más de 27 h después de la pastilla anterior.
3.4. Píldora anticonceptiva
de solo desogestrel: doce o más horas desde el momento habitual de uso de la
píldora o más de 36 h después de la pastilla anterior.
3.5. Inyección de enantato
de noretisterona: dos o más semanas de retraso en la inyección.
3.6. Inyección de acetato de
medroxiprogesterona de depósito: cuatro o más semanas de retraso en la
inyección.
3.7. Anticonceptivo
inyectable combinado: siete o más días de retraso en la inyección.
3.8. Uso de métodos tales
como: tableta espermicida no se ha derretido antes de la relación sexual,
error de cálculo del período de abstinencia o falta de abstinencia, falla en
el coito interrumpido.
3.9. El parche transdérmico
o el anillo vaginal se han desplazado, ha habido un retraso en su colocación o
se ha extraído antes de lo debido.
3.10.Expulsión de dispositivo
intrauterino.
Seguridad
en el uso de anticoncepción de emergencia.
Los
anticonceptivos de emergencia según los criterios de elegibilidad de la OMS son
ampliamente seguros y accesibles para la mayoría de las mujeres,
independientemente de condiciones clínicas previas (10 ). El uso frecuente y
repetido de la píldora anticonceptiva de urgencia puede ser perjudicial para
mujeres con afecciones clasificadas en las categorías 2, 3 o 4 de los criterios
médicos de elegibilidad, en estos casos es necesario el asesoramiento sobre
otros métodos anticonceptivos que puedan ser usados de manera regular (1).
Durante la lactancia no existe restricción para el uso de anticoncepción de
emergencia. La anticoncepción de hormonal de emergencia puede ser menos eficaz
en mujeres con IMC > 30 kg/m2, a pesar de ello no existen
problemas de seguridad (10).
Mecanismos de acción
Píldoras
de levonorgestrel (LNG)
El
levonorgestrel tiene una acción agonista en los receptores de progesterona. Su
vida media es de 43 horas. Si se toma antes del inicio de la elevación
preovulatoria de la LH, actúa en el eje hipotálamo-hipofiso-gonadal,
disminuyendo la LH por un mecanismo de feed-back negativo, previniendo
ese pico preovulatorio de LH, impidiendo el desarrollo y la maduración
folicular y/o la liberación del óvulo. El levonorgestrel no actúa una vez ya
iniciada esa elevación de LH (9).
El
levonorgestrel como AE tomado después de la ovulación, no afecta la
implantación y produce tasas de concepción similares en comparación con las
que no usan este método. No hay evidencia de que la exposición a levonorgestrel
en AE afecte el desarrollo fetal, produzca aborto espontáneo o muerte fetal y
no altera las menstruaciones posteriores (9,15).
Acetato
de ulipristal
Ulipristal
es un modulador del receptor de progesterona. Al unirse al receptor de
progesterona, detiene el aumento de la hormona luteinizante que se produce
antes de la ovulación. Por tanto, ulipristal inhibirá o retrasará la
ovulación. Se ha demostrado que previene la ovulación tanto antes como después
de que haya empezado el pico de LH (pero antes de alcanzar el pico) retrasando
la ruptura folicular al menos por 5 días, esto podría explicar su mayor
eficacia rerspecto al Levonorgestrel. El comprimido de 30 mg se absorbe
rápidamente. Ulipristal tiene una vida media de 32 horas. Su metabolismo
involucra al citocromo P450 3A4. El uso concomitante de inductores de esta
enzima, como la fenitoína y la carbamazepina, debe evitarse pues estos
medicamentos reducirán la concentración plasmática de ulipristal y puede
reducir su eficacia (8,9).
Eficacia
de los métodos hormonales de emergencia
El
acetato de ulipristal es más eficaz que el régimen de levonorgestrel solo y
mantiene su eficacia hasta por 5 días. Con una tasa de embarazo más baja
entre las usuarias de acetato de ulipristal (1,4 %) en comparación con las
usuarias del régimen de levonorgestrel solo (2,2 %). En cuanto al régimen
combinado de estrógenos y progesterona, revelaron tasas de prevención que
oscilaron entre el 56 % y el 89 %, promedio 74 % de los embarazos esperados. El
régimen de levonorgestrel solo como anticoncepción de emergencia es más
efectivo que el régimen hormonal combinado y se asocia con menos náuseas y
vómitos. Por tanto, se prefiere el régimen de levonorgestrel solo al régimen
combinado de estrógenos y progestágeno (9). Se debe destacar que en Venezuela
no se dispone de este fármaco.
Efectos
adversos de la anticoncepción hormonal de emergencia
No
se han descritos complicaciones graves con el uso de este método. Los efectos
a corto plazo incluyen:
Cefalea
y náuseas moderadas con el levonorgestrel y el acetato de ulipristal (AUP) y
con mayor intensidad si se utiliza régimen combinado de estrógenos y progestágenos.
Sangrado
anormal: algunas mujeres experimentan un sangrado irregular o spotting la
semana después del tratamiento el cual puede extenderse hasta un mes tras su
uso. La siguiente menstruación puede retrasarse o adelantarse.
Otros
efectos que se han reportado con el régimen oral son: sensibilidad mamaria,
dolor abdominal, mareos, fatiga y vómitos (9,11, 12)
Si
se experimentan vómitos dentro de las 2 horas posteriores a la toma del
medicamento, se debe administrar una nueva dosis. Las píldoras de LNG o de AU
son preferibles a los AOC porque provocan menos náuseas. No se recomienda el
uso sistemático de antieméticos antes de tomar píldoras anticonceptivas de
urgencia (1).
Dispositivo
intrauterino de cobre.
El
dispositivo intrauterino de cobre es el anticonceptivo más utilizado a nivel
mundial, siendo el único método no hormonal que puede usarse de emergencia,
siendo más eficaz (evita 99 % de embarazos) que las píldoras, además de
poder mantenerse 10 años, puede considerarse como primera opción para
anticoncepción poscoital, incluso en pacientes obesas (5,13).
La
inhibición de la fecundación es el principal mecanismo de acción de los
dispositivos intrauterinos de emergencia, el cobre ejerce un efecto toxico
sobre los espermatozoides, afectando su movilidad, si se llega a producir la
fecundación, el cobre genera una respuesta inflamatoria a nivel endometrial
que impide la implantación, pero el mismo debe ser colocado los primeros 7
días de la relación sexual, ya que, el objetivo es colocarlo antes de la
implantación del cigoto, porque no se utiliza como método abortivo, es por
eso que, con una prueba de embarazo negativa, el dispositivo puede colocarse en
cualquier momento del ciclo menstrual (5,13,14).
Cuadro 1. Resumen métodos anticonceptivos de emergencia (5)
*Después
de la relación sexual sin protección Disponibilidad
en Venezuela.
En
Venezuela, la AE no está mencionada en la Constitución Nacional de 1999, sin
embargo en el Artículo 76 relativo a la maternidad y la paternidad se incluye
la planificación familiar. Desde entonces, la provisión incluye una amplia
variedad de anticonceptivos orales, inyectables, dispositivos intrauterinos,
preservativos y la anticoncepción de emergencia, incidiendo en un incremento
de la cobertura de planificación familiar a 43 % para el año 2000 (19).
La
anticoncepción de emergencia se incluyó en la Norma Oficial Venezolana para
la Atención Integral en Salud Reproductiva, y en los Lineamientos
Estratégicos de Prevención Integral en Salud Sexual y Reproductiva en
Situaciones de Emergencia, que la indica para casos de violación, relaciones
sexuales sin protección y discontinuidad en ciclos orales (19,20).
Los
métodos de anticoncepción de emergencia disponibles en Venezuela, se limitan
principalmente a la píldora de levonorgestrel (LNG), que es la opción más
común, pero su distribución en instituciones públicas es escasa, y el
dispositivo intrauterino de cobre (DIU-Cu). Actualmente, en Venezuela no está
disponible el acetato de ulipristal (UPA).
Barreras de acceso
Estas
barreras son variadas desde restricciones legales y normativas, estigmas
sociales y culturales, desinformación y falta de educación que no solo
involucra al paciente sino también al proveedor de salud y disponibilidad en
zonas rurales.
La
anticoncepción de emergencia a veces se confunde con el aborto inducido por
medicamentos. El aborto inducido por medicamentos se utiliza para interrumpir
un embarazo existente y los AE son eficaces solo antes de que se establezca un
embarazo. Otro error es creer que la AE promueve conductas sexuales de riesgo,
el fácil acceso a los AE no está asociado con un menor uso de anticonceptivos
hormonales, un menor uso de preservativos o un mayor número de relaciones
sexuales sin protección (4,16,17).
Aunque
el uso de la anticoncepción de emergencia ha aumentado, muchas mujeres y
médicos siguen sin estar familiarizados con el método o no saben que no es
necesario un examen físico o una prueba antes de proporcionar la anticoncepción
oral de emergencia. Los profesionales de la salud proporcionan AE solo cuando
se lo solicitan y algunos creen que el asesoramiento de rutina consume tiempo,
tienen actitudes negativas contra los métodos o tienen la percepción errónea de
que la paciente no será capaz de usar el método correctamente (17,18).
Las
mujeres en comunidades desatendidas pueden enfrentar desafíos adicionales.
Algunas comunidades simplemente carecen de un centro o de un médico dispuesto a
proporcionar o informar sobre la anticoncepción de emergencia. Las farmacias
también pueden imponer barreras a las mujeres que buscan píldoras
anticonceptivas de emergencia de diversas maneras, como negar la venta o hacerle
preguntas innecesarias o embarazosas a la solicitante (17).
El
acceso a la AE sigue siendo difícil para las adolescentes, las sobrevivientes
de agresión sexual y las mujeres que viven en zonas rurales, las privadas de
libertad o con bajos recursos económicos. Las barreras más citadas por las
adolescentes son las preocupaciones por la confidencialidad, la vergüenza y la
falta de transporte para llegar a un proveedor de atención médica o una
farmacia (17,18).
La
falta de acceso a la anticoncepción de emergencia afecta directamente a los
adolescentes y jóvenes, quienes tienen mayor riesgo de embarazos no
planificados y sus consecuencias, como la deserción escolar, el desempleo, la
exclusión social y el riesgo de un aborto en condiciones de inseguridad. En
Venezuela, la tasa de embarazo adolescente es una de las más altas de la región
(5), y el limitado acceso a métodos anticonceptivos agrava esta problemática,
generando un ciclo de vulnerabilidad y pobreza para muchas jóvenes y sus
familias.
Controversias
Sin
lugar a dudas, la anticoncepción oral de emergencia es el método
anticonceptivo que más controversias judiciales ha originado en América
Latina. Casi todas las demandas judiciales se han planteado con el propósito
de impedir que sea distribuido gratuitamente o comercializado (21).
Una
de las controversias más significativas es sobre cómo funcionan los
anticonceptivos de emergencia, en especial la píldora de levonorgestrel (LNG) y
el acetato de ulipristal (UPA). Aunque ambos métodos actúan principalmente
inhibiendo o retrasando la ovulación y no afectan un embarazo ya implantado, en
algunos contextos se interpretan erróneamente como abortivos. Este malentendido
ha generado resistencia cultural y legal hacia su uso, especialmente en países
con fuertes convicciones religiosas o culturales contra el aborto.
En
muchos países de América Latina,el
estatus legal de la producción y distribución de los anticonceptivos de
emergencia ha sido discutido en los tribunales. Básicamente, la forma en que
se presente y discuta el mecanismo de acción de la AE es fundamental para el
resultado final en las cortes. Los argumentos se basan en la diferencia entre
productos abortivos y anticonceptivos y el estatus científico de la
investigación disponible sobre AE (19).
Conclusiones y recomendaciones
Los
anticonceptivos de emergencia forman parte de los medicamentos esenciales según
la OMS. La indicación de estos métodos es amplia y generalmente segura para la
mayoría de las mujeres, independientemente de condiciones de salud
preexistentes, según los Criterios de Elegibilidad Médica de la OMS. Sin
embargo, persisten controversias que impactan el acceso a la AE, desde
desinformación sobre su mecanismo de acción y debates éticos y culturales, hasta
limitaciones en su disponibilidad en ciertos sistemas de salud.
El
conocimiento sobre anticoncepción es insuficiente, investigaciones han
demostrado conocimientos inadecuados y actitudes negativas contra estos
métodos, incluso en personal de salud, por lo cual, resulta vital promover la
educación médica, la información sobre anticonceptivos y planificación
familiar e identificar las barreras para eliminarlas. Abordar las controversias
con base en la evidencia científica permitirá avanzar en políticas de salud que
garanticen la autonomía reproductiva y el acceso seguro para todas las mujeres.
Recomendaciones
Insertar el DIU-TCu tan pronto como
sea posible en los siguientes 7 días después del coito no protegido; deberá
ser la primera elección anticonceptiva de emergencia en países donde su uso
esté regulado.
Administración de 30 mg de
ulipristal tan pronto como sea posible en las siguientes 120 horas después del
coito no protegido; deberá ser la primera elección de anticoncepción de
emergencia hormonal.
Si las opciones más efectivas no
están disponibles, la dosis única de 1,5 mg de levonorgestrel debe
administrarse tan pronto como sea posible durante las 72 horas después del
coito no protegido.
Levonorgestrel deberá ser la primera opción
de anticoncepción de emergencia hormonal en mujeres que están lactando.
La anticoncepción de emergencia
puede repetirse las veces que sea necesaria, pero debe recomendarse un método
anticonceptivo regular como primera opción, debido a la mayor efectividad.
El principal mecanismo de acción
de la anticoncepción de emergencia, tanto con levonorgestrel como con
ulipristal, es inhibir o retrasar la ovulación.
Después de aplicar alguna dosis de
anticoncepción de emergencia debe recomendarse abstinencia sexual o uso de
métodos de barrera, debido a que la dosis utilizada soolo protege de embarazo
en ese coito y no en posteriores.
Debe recomendarse el uso de
métodos de barrera por 1 semana, después de la aplicación de levonorgestrel
y 2 semanas después de ulipristal.
Debe aconsejarse el uso de un
método regular posterior a la dosis de anticoncepción de emergencia.
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NOTA:Toda la información que se brinda en este artículo es de cará
cter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.