Infectología
Consideraciones generales sobre tratamiento de pacientes en situaciones de accidente o desastre
Aplicación de vacunas en situaciones de catástrofes
A menudo las autoridades
de salud sufren una considerable presión por parte de la ciudadanía
para que emprendan programas masivos de vacunación, especialmente tras
catástrofes que pueden implicar epidemias. En muchos países que
con anterioridad han experimentado eventos similares, se han realizado campañas
inmediatas de vacunación y se ha demostrado que representan un gasto
innecesario de recursos y, en ocasiones, contraproducentes.
La protección óptima contra enfermedades transmisibles, como consecuencias
de situaciones de catástrofe, consiste en mantener una buena cobertura
con anterioridad al desastre.
La vacunación masiva sólo sería justificable cuando las
medidas sanitarias vigentes no surtan efecto y se evidencie un incremento de
casos con riesgo de epidemia. Además, se debe garantizar un buen sistema
de almacenamiento y transporte de las vacunas, conservando las normas establecidas
de la cadena de frío.
La vacunación de niños de corta edad (lactantes), cuando van a
permanecer en centros de refugio por más de 30 días, debe seguir
el esquema habitual según el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI).
A los niños de mayores se les debe suministrar la dosis de refuerzo en
el momento que le corresponda según su edad.
Las mujeres embarazadas deben recibir el toxoide tetánico como prevención
del tétanos neonatal.
Requisitos para que una vacuna sea de utilidad en situación de desastre:
- Poseer comprobada eficacia,
de alta seguridad y baja reactogenicidad.
- Ser de fácil
aplicación (por ejemplo, dosis única).
- Dar protección
rápida y duradera para todas las edades.
- Tener una amplia existencia
para poder garantizar su suministro a toda la población en riesgo.
Ante la
posibilidad de ocurrencia de un brote epidémico de cualquiera de las
enfermedades prevenibles por vacunas, se debe hacer un análisis de las
condiciones epidemiológicas de estas patologías antes del desastre,
tomando en cuenta las características propias del país afectado,
los lineamientos de las organizaciones internacionales (OMS/OPS) y la cobertura
de la aplicación de dichas vacunas.
En caso de presentarse enfermedades
como:
Polio, BCG, Sarampión, Hepatitis A, Hepatitis B, Cólera
y Fiebre Tifoidea:
No se justifica la vacunación masiva.
Vacuna
Triple (Difteria, Tosferina y Tétano):
Se debe mantener el esquema habitual de vacunación en el niño
menor de dos años.
Toxoide Tetánico:
No se justifica la aplicación masiva de del Toxoide Tetánico.Sólo
está indicado en personas con heridas potencialmente contaminadas o por
mordedura de animales y como criterio de refuerzo de la inmunidad del paciente.
Meningitis
por Meningococo y Haemophilus influenzae tipo B:
Sólo se justificaría en el caso de desplazamiento de un número
importante de personas (con elevado porcentaje de población infantil),
lo que supondría una mayor incidencia de portadores asintomáticos
de N. menigitidis y H. influenzae en albergues y en centros de refugiados
La recomendación
para los médicos o el personal paramédico que laboran en estos
albergues es que ante cualquier caso sospechoso con manifestaciones neurológicas
compatibles con la posibilidad de meningitis o encefalitis, el paciente debe
ser referido de forma inmediata a un centro de atención médica.
Igualmente, debe tomarse nota tanto de los posibles contactos, como del numero
y las características de la población infantil en potencial contacto
con el caso índice.
Las
inmunizaciones rutinarias tienen un papel limitado en la protección
del personal de socorro en el momento del desastre. |