Octubre-Diciembre 2025 104
DOI:10.70024 / ISSN 1317-987X
 
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El rostro humano y sensible de la psiquiatría

Un Hospital más cercano al paciente y a la comunidad

Si se intentara resumir en dos grandes vertientes la labor emprendida por Mauricio Goldenberg como Jefe del Servicio de Psicopatología del Policlínico Profesor G. Aráoz Alfaro - mejor conocido como el Hospital General de Lanús - éstas podrían ser las siguientes: una, orientada a buscar formas más dignas de tratar al paciente psiquiátrico y otra, encaminada a crear una relación más estrecha con las comunidades de escasos recursos, que se encontraban cercanas a este centro de salud.

Dirigir el tipo de atención que esta área ofrecía considerando dichas líneas de trabajo, no fue sencillo y, mucho menos, rápido. Muchos obstáculos debieron ser enfrentados y fue necesario, de parte de Goldenberg, una dedicada labor de concientización sobre la necesidad de asumir el Servicio con actitudes más abiertas y receptivas hacia otras formas de enfrentar patologías mentales, librándose de las ataduras representadas por procederes tradicionales. "Gané por concurso el cargo(...)Empecé en septiembre de 1956 y tuve una etapa bastante complicada (...) porque hubo una gran resistencia...", recordó al referirse a sus comienzos en Lanús.

Sin embargo, tal como explicó más adelante, esas posturas iniciales poco a poco fueron cediendo paso a la buena voluntad y a la disposición de ayudarle en su tarea de lograr que quienes ingresaban en este Hospital fueran considerados de manera más respetuosa; es decir, como seres humanos y no sólo como una enfermedad.

De esta manera, aprovechando el ingreso, por concurso también, de una gran cantidad de jóvenes profesionales de la salud y de la psiquiatría, con un espíritu innovador semejante al suyo, este psicoterapeuta intentó, desde temprano, establecer buenas relaciones con ellos, ofreciéndoles su orientación, experiencia y aceptando de ellos, a cambio, sus nuevas ideas. Todo esto, con la finalidad de integrar un equipo - el cual, llegó a tener más de 200 personas -, cuyo funcionamiento se diera bajo sus postulados. Esa era, a su juicio, la única manera de responder a las exigencias que la contemporaneidad de aquel momento le hacía a la psiquiatría argentina.

Gracias a esto, a nivel interno, fue posible que los pacientes recluidos usaran la ropa por ellos deseada en vez de pijamas. También se logró eliminar progresivamente, el empleo de tratamientos basados en electrochoques, chalecos de fuerza y otros mecanismos tranquilizantes, los cuales solían ser aplicados en momentos de crisis. Nacieron Departamentos como el de Psiquiatría Infantil, Psicopatología Adolescente, Terapia Familiar. También se hizo gran hincapié en la actividad docente y de investigación, estableciendo vínculos más directos con la Universidad de Buenos Aires en cuanto a la formación de los estudiantes de psiquiatría y psicología que realizaban sus pasantías en dicho hospital.

Con respecto a la inclusión de psicólogos en el tratamiento del paciente psiquiátrico, el doctor Goldenberg expresó en el libro Testimonios para la experiencia de enseñar lo que sigue a continuación : "Una de las cosas más importantes de la organización del Servicio de Lanús, desde que gané el concurso, fue la interdisciplina(...) lo primero que hice fue un equipo con psicólogos(...)llegó a haber un número enorme de psicólogos en nuestra estructura..." (6).

Más adelante, en la misma obra, afirmó que: "Yo siempre creí que lo mejor que podíamos hacer era la interdisciplina (...) no solamente trabajaron psicólogos sino también hubo sociólogos en nuestro servicio de Lanús. También trabajó un antropólogo..." (7).

Y es que si alguna característica debe resaltarse de este Servicio que dirigió desde 1956 hasta 1972, es su actitud receptiva hacia todas aquellas profesiones, las cuales con sus conocimientos podían contribuir con un entendimiento más cabal sobre los problemas del paciente psiquiátrico, su entorno familiar y social.

En opinión de Isabel Carreira, otro de los grandes méritos del equipo dirigido por Mauricio Goldenberg fue el hecho de haber logrado que las comunidades sintieran el hospital de Lanús como algo propio, al cual podían acudir cuando lo necesitaran, dejando atrás poco a poco, el miedo a ser considerado como loco por solicitar alguna atención de parte de dicha área. "A un hospital de este tipo se puede ir por muchas razones y no sólo por padecer de algún problema mental", recalcó.

En tal sentido, de acuerdo con lo reseñado por Julian Antman, en su documento Psicología, Salud Pública y Psicoanálisis en Argentina, (www.argiropolis.ar.com) la experiencia llevada a cabo en una de las Villas Miserias ( barrios de condición humilde construidos durante el régimen peronista) cercanas al Hospital, demostró hasta qué punto era posible acabar con aquella creencia. Pero, la labor emprendida desde este centro de atención fuera de sus paredes, no sólo abarcó la prestación de servicios psiquiátricos ambulatorios. También implicó faenas epidemiológicas, psicológicas, de saneamiento y se buscó establecer conexiones con parteras y curanderos del lugar para trabajar en equipo por el bien de aquella población. "¿Esto es salud mental? Sí. Es Salud Mental. Porque, para tener salud mental, hay que tener, en primer lugar, salud. En la Villa Miseria empezó a haber agua, inodoros, etc.", afirmó Goldenberg al respecto.

De los trabajos llevados a cabo con esta comunidad, quizá el más recordado y nombrado fue la estimulación de los jóvenes para que participaran en eventos deportivos, principalmente futbolísticos, organizados por quienes integraban el Servicio de Psicopatología de dicho centro de atención. Esta iniciativa tenía como finalidad, alejarlos de vicios como el alcoholismo, uno de los problemas más preocupantes y extendidos en aquella colectividad y que trataron de erradicar con mayor insistencia.

La oncena que representaba al Policlínico llevaba una camiseta roja para ser identificados en los juegos. De esta manera nació la conocida frase de "llevar puesta la Camiseta de Lanús; en ella se hallaba resumida la mística de trabajo aplicada por el recurso humano que formó parte de este servicio o tuvo algún tipo de contacto con él. "ponerse la camiseta de Lanús quiere decir que hay que estudiar, hay que trabajar, hay que tener el mayor respeto por el paciente, en fin una especie de diez mandamientos que todos compartimos, inclusive yo", agregó Goldenberg.

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Referencias

NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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