Cirugía
Anastomosis intestinales a menos de tres centímetros de la válvula ileocecal. Experiencia de 14 años. (1995-2009) en el Hospital Vargas de Caracas.
Fecha de recepción: 30/11/2009
Fecha de aceptación:
18/03/2010
Objetivo: Demostrar la experiencia en resecciones ileales más anastomosis, a menos de tres centímetros de la válvula ileocecal, en heridas por arma de fuego.
Métodos: Un estudio prospectivo con 14 pacientes quienes presentaban lesiones penetrantes (14), en el período enero 1995 a diciembre de 2008.
Ambiente: Servicio de Cirugía I del Hospital Vargas de Caracas.
Resultados: La realización de anastomosis termino-terminal a menos de tres centímetros de la válvula ileocecal no es causa de dehiscencia de dicha anastomosis por alta presión, permitiendo conservar el colon derecho en su totalidad.
Conclusión La realización de anastomosis a menos de tres centímetros de la válvula ileocecal es factible, sin aumento de la morbimortalidad de los pacientes.
Palabras Claves: lesiones del ileon, lesiones penetrantes del ileon, valvula ileocecal


Title Intestinal Anastomosis at less than three centimeters from the ileocecal valve. 14 years experience (1995-2009) in the Hospital Vargas, Caracas, Venezuela
Abstract Objective: To show the experience of ileal anastomosis at less than three centimetres of the ileocecal valve.
Method: This is a prospective study of (14) patients with penetrating peritoneal ileon injuries between January 1995 and December 2008.
Ambient: Surgical facilities of the “Hospital Vargas de Caracas”.
Results: Ileal anastomoses made at less than 3 centimeters of the ileocecal valve does not produce anastomotic dehiscence.
Conclusions: Anastomosis at less than three centimetres of the ileocecal valve do not increase morbidity or mortality in the series studied.
Key Word ileon injuries, penetrating injuries ileon, ileocecal valve.
Anastomosis intestinales a menos de tres centímetros de la válvula ileocecal. Experiencia de 14 años. (1995-2009) en el Hospital Vargas de Caracas. Introducción
El intestino delgado es el principal sitio de la digestión y absorción de nutrimentos. (1) Asimismo,
el intestino delgado es el reservorio más grande del cuerpo que contiene células
inmunitariamente activas y productoras de hormonas y, por lo tanto, se conceptualiza como el
órgano más grande de los sistemas inmunitario y endocrino, respectivamente. Investigaciones
recientes han proporcionado nueva información sobre las funciones y los aspectos
fisiopatológicos intestinales. Por ejemplo, se están definiendo a un ritmo cada vez más rápido
las contribuciones de productos génicos específicos para el desarrollo, la regeneración y
patogénesis de enfermedades intestinales. Ya se determinaron las características de un factor
de crecimiento peptídico, péptido 2 parecido a glucagon (GLP-2), que tiene una actividad
trófica específica para el epitelio intestinal. (2) Se identificó también una anormalidad crítica en
la transducción de señales para la patogénesis de tumores del estroma gastrointestinal (GIST)
que facilitó el desarrollo del tratamiento dirigido contra esta afección maligna. (3,4) Los
adelantos tecnológicos abarcan la aplicación cada vez más frecuente de técnicas quirúrgicas
de invasividad mínima, e incluso de robótica, para tratar trastornos intestinales. También se ha
desarrollado la enteroscopia por cápsula, y con ella la posibilidad de observar, en forma no
invasiva, la mucosa de la totalidad del intestino delgado. (3) Entre los factores que contribuyen a
la defensa epitelial se encuentran la inmunoglobulina A (IgA), mucinas y la impermeabilidad
relativa del borde en cepillo de la membrana y las uniones apretadas, a macromoléculas y
bacterias. Es probable que los factores recién descritos tengan funciones importantes en la
defensa de la mucosa intestinal; entre dichos factores están los péptidos antimicrobianos, como
las defensinas.(5) El componente intestinal del sistema inmunitario, que se conoce como tejido
linfoide asociado con el intestino (TLAI), contiene más del 70% de las células inmunitarias del
cuerpo. Asimismo, se dispone de pocos datos controlados, de alta calidad, con respecto a la
efectividad de los tratamientos quirúrgicos para enfermedades del intestino delgado. En la
actualidad, está muy bien documentado que el intestino delgado es el órgano productor de
hormonas más grande del cuerpo, tanto con respecto al número de células que elaboran
hormonas como a la cantidad de hormonas individuales producidas. Además, se sabe que se
expresan más de 30 genes de hormonas peptídicas en el tubo gastrointestinal. Debido al
proceso diferencial postranscripcional y postraduccional, se elaboran más de 100 péptidos
reguladores distintos. En el intestino se producen además monoaminas, como histamina y
dopamina, y eicosanoides con actividades parecidas a hormonas. Por lo tanto tiene la
capacidad de adaptarse en respuesta a las diversas exigencias que imponen las condiciones
fisiológicas y patológicas. La adaptación intestinal post-resección se ha estudiado con detalle
mediante modelos animales. En el transcurso de 24 a 48 horas después de resecar el intestino,
el remanente de intestino delgado manifiesta evidencias de hiperplasia celular epitelial, y antes
de ese tiempo ya son evidentes los cambios en la expresión del gen de enterocitos. (7) Poco
tiempo después, se alargan las vellosidades, aumenta el área superficial de absorción intestinal
y mejoran las funciones digestivas y de absorción. Al parecer, la adaptación intestinal
post-resección en seres humanos, aunque menos estudiada que en los modelos
experimentales, se lleva a cabo en el transcurso de los dos primeros años de la resección
intestinal.(1) En el intestino delgado ingresan a diario ocho a nueve litros de líquido. Casi todo
este volumen está constituido por secreciones salivales, gástricas, biliares, pancreáticas e
intestinales. En condiciones normales, el intestino delgado absorbe más del 80% de este
líquido y deja alrededor de 1,5 litros que pasan al colon. La absorción y secreción intestinales
están sujetas a modulación en condiciones fisiológicas y fisiopatológicas por una amplia gama
de mediadores reguladores hormonales, neurales e inmunitarios. Según lo descrito por
Guyton(6) , cada día pasan unos 500 a 1500 ml de quimo provenientes del intestino delgado
hacia el colon derecho: casi toda el agua y los electrolitos son absorbidos, y se excretan con
las materias fecales, unos 100 a 200 ml del líquido. Prácticamente toda la absorción que tiene
lugar en el intestino grueso ocurre en su mitad proximal, por lo que dicha mitad se ha llamado
colon de absorción. Todas estas razones nos han llevado a insistir que el cirujano ha de
preservar la mayor cantidad posible de tejido sano. En la unión del ileon terminal con el colon, a
medida que se introduce con todas sus cubiertas (excepto la serosa) en la pared, invagina el
intestino grueso y produce dentro de su luz lo que se ha denominado válvula ileocecal (válvula
de Bauhini. En un 60% de los casos, la apertura ileal esta ligada por dos pliegues horizontales
aproximadamente, que se consideran los labios superior e inferior de la válvula
respectivamente. En ambas terminaciones de los labios, donde parecen que forman
coalescencia, se extienden dos puentes mucosos en forma horizontal, en la luz del intestino
grueso, que parecen los pliegues en forma de lúnula del colon. Estas arrugas o puentes
conocidos como frenillo de la válvula, forman la línea divisoria entre el ciego y el colon
ascendente. In vivo y como se ha demostrado en forma impredecible el ileon hace protrusión
dentro del intestino grueso, en forma de papila redonda, cuya luz adquiere la configuración de
una estrella cuando se cierra. Según el aspecto bilabial del orificio en el cadáver, se consideró
que esta estructura actuaría como válvula de golpe, pero estudios recientes han indicado que
es mucho más probable que su actuación sea la de un verdadero esfínter. Algunas fibras de la
tenia mesocólica (dorsomedial), que desciende desde el colon y el ciego hasta el apéndice,
giran hacia adentro introduciéndose en la papila íleo cólica mientras que otras giran hacia fuera
para prolongarse con el músculo longitudinal del íleon. Asimismo, otras fibras pasan
elípticamente alrededor de los márgenes de la papila para continuarse dentro de la tenia. El
músculo longitudinal del íleon toma de igual forma diferentes direcciones y algunas fibras pasan
al interior de la papila, mientras que otras se unen a las de la tenia. Las fibras de la
musculatura circular del íleon y del intestino grueso giran alrededor de la papila, rodeando las
últimas a las primeras. Las dos capas circulares engloban las fibras longitudinales que
provienen de la tenia, excepto en la región más próxima al ostium, donde se encuentran las dos
capas circulares. Ambas capas circulares son considerablemente más gruesas en la base de la
papila y algo más en su terminación libre, por lo que dan la sensación de que existe un doble
esfínter. Se sospecha que la capa muscular circular (la más fuerte) cierra el esfínter, mientras
que la longitudinal lo abre. (11) El término "control miógeno" se refiere a la actividad eléctrica
generada por el músculo liso del intestino. La actividad eléctrica de control (ECA, que se
denomina también actividad de ondas lentas, ritmo eléctrico básico o potencial de marcación
del paso) es la despolarización rítmica siempre presente de las membranas celulares de
músculo liso del intestino delgado. En los humanos se producen despolarizaciones periódicas
del potencial de membrana en un número aproximado de 11 a 13 veces por minuto en la parte
proximal del intestino delgado, y disminuyen a cerca de ocho a 10 veces por minuto en el íleon.
Parece haber una región marcapaso en la parte proximal del duodeno semejante a la que se
encuentra en el estómago, que tiene una ECA intrínseca de mayor frecuencia que impulsa o
activa el marcapaso de la parte distal del intestino delgado. En el duodeno y la parte proximal
del yeyuno, el acoplamiento eléctrico es tan poderoso que todas las células oscilan a la misma
frecuencia. En la parte más distal del intestino delgado, el acoplamiento eléctrico entre las
células no es de potencia suficiente para "capturar" a las células circundantes, en parte porque
estas células tienen una variación de frecuencia intrínseca mayor que las células del duodeno.
Por tanto, si se mide la frecuencia de la ECA en la parte proximal del intestino delgado, se verá
una meseta de frecuencia por arriba de la cual se conserva constante la frecuencia máxima de
las contracciones. En la parte más distal del intestino delgado, la ECA se vuelve gradualmente
menos organizada. Transección del intestino con anastomosis. En el intestino intacto, la ECA
se propaga en sentido distal, y sucede por tanto lo mismo con las contracciones, después de
transección y reanastomosis, la parte distal del intestino a la anastomosis ya no queda
"capturada" por el marcapaso duodenal, y la frecuencia de la ECA disminuye hasta el nivel
basal en el intestino delgado restante. Como de la frecuencia de la ECA depende la frecuencia
máxima de las contracciones, esta última disminuirá en relación distal con la anastomosis. Si la
transección del intestino se ha producido en el yeyuno, la propagación invertida de la ECA
volverá lento el tránsito durante el periodo posprandial. La resección del segmento que
participa en la propagación invertida de la ECA restablece el tránsito a lo normal. La
transección interrumpe también la propagación distal del MMC durante 30 a 40 días. Durante
este tiempo, los MMC se inician en un sitio distal en relación con la anastomosis, y están
separados de los MMC ordinarios que se inician en el duodeno. El inicio del patrón de actividad
postprandial no se trastorna por la transección, como se sospecharía a causa del patrón
ordinario de recuperación después de la resección intestinal.(12)
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