Actualización en hepatitis C Fecha de recepción: 14/12/2016
Fecha de aceptación:
23/05/2017
Mediante una revisión de la literatura médica disponible se actualiza esta enfermedad infecciosa viral que sigue siendo un problema de salud pública en numerosas regiones del planeta, por su relevancia en el desarrollo de hepatitis crónica que propicia cirrosis hepática y que culmina en carcinomas hepáticos. Se evalúa su etiología viral, ocasionada por un virus ARN de cadena simple, único miembro del género Hepacivirus. Se consideran los seis genotipos mayores del virus. En la epidemiología se describe su distribución universal, periodo de transmisión y su modo de adquisición. En la patogenia se mencionan la relevancia de receptores y co-receptores en la acción patógena del virus. En la anatomía patológica se describen los diferentes estadios en los cuales se afecta la estructura hepática: hepatitis aguda, hepatitis crónica activa, cirrosis y carcinoma hepatocelular. Se efectúan las consideraciones clínicas de la hepatitis aguda y de la crónica. En el diagnóstico de certeza se evalúa la presencia de anticuerpos circulantes en los pacientes y la identificación del ARN viral. Se consideran las co-infecciones con otros agentes virales, el uso de interferones y ribavirina, así como las recomendaciones profilácticas.
Heberto Reyes Romero
Profesor titular. Cátedra de Pediatría Medica B. Escuela de Medicina Luís Razetti. Facultad de Medicina. Universidad Central de Venezuela
Pedro Navarro Rojas†
Profesor titular. Cátedra de Medicina Tropical. Escuela Luís Razetti, Facultad de Medicina. UCV.
Joana Suárez Acevedo
Estudiante de 4to año de Medicina. Cátedra de Medicina Tropical. Escuela de Medicina Luís Razetti. Facultad de Medicina. UCV.
After a thorough revision of the medical literature available we have up-dated this viral infectious disease, which continues to be a public health problem in many regions of the Planet, due to its relevance for being a cause of chronic hepatitis, leading to hepatic cirrhosis which could lead to hepatocellular carcinoma. The viral agent is constituted by a single chain RNA, the only member of the Hepacivirus gender. The six major genotypes of the virus are considered. As to the epidemiology, the universal distribution, transmission period and the way it enters the organism. For the viral pathogenesis the importance of receptors and co-receptors are considered. In the pathology, the different stages of the changes of hepatic architecture are considered: acute hepatitis, chronic active hepatitis, cirrhosis and hepatocellular carcinoma. Clinical considerations are made for acute and chronic hepatitis. For diagnosis confirmation the presence of circulating antibodies in patients and the presence of viral RNA are discussed. Co-infections by other viral agents are considered and the treatment of chronic viral hepatitis by using interferons and ribavirin. Preventive measures are also reported.
Aproximadamente,
170 millones de personas están infectadas con el virus de la hepatitis C en lo
extenso del mundo (1). La enfermedad infecciosa es de aparición
insidiosa con anorexia, náuseas y vómitos que evoluciona con ictericia pero con
menor frecuencia que en la hepatitis B.Si bien la infección inicial puede ser asintomática (más de 90% de los
casos) o tener manifestaciones clínicas discretas, un elevado porcentaje (entre
50 y 80%) no son capaces de eliminar el virus y desarrollan una infección
crónica.Alrededor de la mitad de los
pacientes con infección crónica, a la larga terminan con cirrosis o cáncer
hepatocelular (2).
En estudios retrospectivos en
individuos con infección crónica, la cirrosis del hígado ocurre en 17 a 55%, el carcinoma
hepatocelular(CHC) se desarrolla entre 1
y 23% de los casos y las
muertes relacionadas con la afección ocurren entre 4 y 15%.En estudios prospectivos la cirrosis se
establece que entre 7 y 16% de
individuos que padecen infecciones crónicas, el CHC se presenta entre 0,7 y 16%
y las muertes relacionadas con el hígado es de 1,3 a 3,7% (1,3).El CHC por si solo es la tercera causa de
muerte, relacionada con cáncer de otras etiologías, en todo el planeta (4).
Etiología: El virus de la hepatitis C (VHC)
está constituido por un ARN de cadena simple y una cubierta.Es el único miembro del género Hepacivirus de la familia Flaviviridae.El genoma del VHC contiene unos 10.000
nucleótidos con una región 5’NCR que aloja un ribosoma interno en el sitio de
entrada (IRES, siglas en inglés) el cual dirige la translación del genoma.Existen en el virus dos tipos de proteínas,
las estructurales y las no estructurales: las primeras se localizan en el core
y en la cubierta del virus y son glicoproteinas; E1 y E2 (1). Las
proteínas no estructurales son la P7
(canal iónico) la proteasa NS 4A, las proteinas NS 4B y NS 5A y la NS 5B – RNA dependiente de la ARN polimerasa (5).
Se ha determinado que las proteínas
estructurales del VHC son indispensables para la replicación del ARN. También,
evidencias recientes han determinado la importancia del papel de las proteínas
no estructurales en el ensamblaje y liberación de la partícula viral (6).
Los VHC aislados son clasificados en
genotipos y subtipos.Los primeros son
identificados por números y los subtipos por letras minúsculas (a, b, c, d,
etc.). Se han identificado seis genotipos mayores (1, 2, 3, 4, 5 y 6) que se
diferencian por la secuencia en los nucleótidos en 30 - 60% y algunos subtipos
dentro del genotipo que se distinguen por secuencias en un 20 - 25%.El término “quasiespecie” se refiere a la heterogeneidad genética del virus en
el “pool” encontrado en un individuo infectado (7). La información en
cuanto a diferencias en la presentación clínica es escasa, así como el desenlace
de la enfermedad o su evolución a cirrosis o carcinoma hepatocelular en las
personas con distintos genotipos.Sin
embargo, si existen diferencias en la respuesta a los antivirales, según los
genotipos del VHC (2).De los
seis diferentes genotipos principales el “1” es el mas resistente a la actual terapia
antiviral.
Genotipos
A continuación se describen
diferentes análisis de distintas investigaciones en relación a los diferentes
genotipos y subtipos.La importancia que
reviste su identificación en pacientes de diferentes regiones, que padecen hepatitis
por el VHC, que se traduce especialmente en relación a:
a)
un diagnóstico impreciso
b)
pronóstico de la enfermedad
c)
duración del tratamiento
d)
monitoreo de la terapia antiviral
También se describe la prevalencia
de algunos genotipos y subtipos de acuerdo a diferentes zonas geográficas.
Delic y cols. en la República de Serbia y
Montenegro señalan que es extremadamente importante la especificación del
genotipo en las infecciones por el VHC, para poder precisar un diagnóstico
exacto, el pronóstico de la enfermedad, la duración del tratamiento y el
monitoreo de la terapia antiviral de lasinfecciones crónicas por el VHC.Los autores efectúan el análisis de 110 pacientes con diagnóstico de
hepatitis crónica por el VHC y efectúan la determinación del genotipo de cada
sujeto y la cuantificación del VHC-ARN, utilizando el método de la reacción en
cadena de la polimerasa (RCP, siglas en inglés).Obtienen el siguiente resultado: el genotipo
1b fue verificado en el 49,1% de los pacientes, el genotipo 3a fue detectado en
el 28,2%, el genotipo 4 estuvo presente en el 9,1% de los casos y el genotipo 2
en el 4,5%.En el 9,1% de los
encuestados, la infección fue ocasionada por genotipos mixtos.Los pacientes infectados por el genotipo 1b
tenían niveles de VHC-ARN mucho más altos que los pacientes infectados por
otros genotipos. Las personas infectadas por el genotipo 1b presentaban más de
2 x 1026 copias virales por mL de sangre.Los autores elaboraron el siguiente
testimonio; de acuerdo con su trabajo y el de otros investigadores, el genotipo
1b es predominante en Europa.Observan
una marcada viremia en sujetos con infección por dicho genotipo y manifiestan
que estos pacientes presentan una severa enfermedad en el curso de una hepatitis
crónica tipo C que requiere de tratamiento prolongado, por 48 semanas (8).
Marques y cols. en Portugal,
destacan el hecho que, de acuerdo a informaciónreciente (obtenida de una muestra seleccionada) observaron un incremento
del genotipo 4 en las infecciones por el VHC en ese país.Actualmente, aproximadamente el 10% de los
portugueses que padecen la infección por VHC, son debidas al genotipo 4.El subtipo más identificado fue el “c”,
seguido del “a”.Refieren que la mayoría
de estas infecciones se adquirieron en Portugal y en menor proporción en
África.El principal factor de riesgo
fue el empleo de drogas inyectadas y en segundo lugar las transfusiones.Los pacientes de ese estudio presentaron
niveles discretos de aminotransferasas en suero (una media de 119 UI/L) y una
gran carga viral (VHC).La co-infección
con el VIH estuvo presente en más de la mitad de los pacientes.Ellos concluyeron que en este estudio sobre
la infección por VHC el genotipo 4 fue predominante y estuvo relacionado con el
uso de drogas intravenosas.Las
infecciones con los subtipos “c” y “d” fueron las más frecuentes.Los pacientes que adquirieron la enfermedad
en África, por la relación histórica entre Portugal y algunos países del
continente africano, puede contribuir a incrementar la prevalencia del genotipo
4.La mayoría de los pacientes
presentaron co-infección con el VIH (9).
Baseras y cols. refieren que los
principales genotipos del VHC muestran una distribución geográfica específica y
están asociados de manera particular con factores de riesgo.No obstante, la diferencia en la distribución
de los genotipos puede ser observada en diferentes zonas de la misma región,
así como en diferentes áreas dentro de un mismo país.Ellos elaboraron un estudio donde analizaron
los cambios en la prevalencia de los genotipos del VHC en el norte de España y
también para determinar los factores de riesgo asociados con la adquisición de
la infección por el VHC y la co-infección con otros virus.Con tal fin, efectuaron el análisis a 2.346
muestras de suero de personas VHC-ARN positivos, en un período de 6 años (2.000-2.005).
El genotipo del VHC fue determinado por hibridización reversa de la
RCP. Los virus de la hepatitis B y de
inmunodeficiencia humana fueron también analizados.Resultados: el genotipo 1 fue prevalerte
(30,6%), seguido por el genotipo 3 (22,6%), el 4 (14%) y el 2 (1,3%).Hubo 17 pacientes con una co-infección de
genotipos y 63 no pudieron ser genotipificados.
Los pacientes infectados con el
subtipo 1b (30,6%) tenían una edad más avanzada que los infectados con el
subtipo 1a (18,3%) o el 3a (22,6%).Estos dos últimos subtipos fueron frecuentemente detectados en pacientes
con infección por VIH y VHB (co-infección).
El subtipo 1b fue detectado principalmente
en pacientes sin la co-infección viral y con historia de transfusiones de
sangre o sin que se lograra determinar la exposición al factor de riesgo.
El genotipo 4, el subtipo 4c/a fue
prevalerte (77%) en pacientes que emplearon drogas inyectadas y presentaron
co-infección con el VIH. Conclusión: estos resultados muestran que el subtipo 1
es prevalente ante los subtipos 1a y 3a, en la población infectada con el VHC.
Estos a su vez prevalecen ante el subtipo 4 c/d y están relacionados con el
empleo de drogas inyectadas y la co-infección con el VIH.El genotipo 2 no ha sido importante en el
grupo estudiado por Baseras y cols.(10).
Icardi y cols. en Italia, practicaron
el análisis de 3.577 muestras de suero, con el objetivo de determinar el
subtipo del VHC predominante en ese país.Las muestras fueron procesadas por el procedimiento de ELISA para
detectar anticuerpos anti-VHC.Del total
de las muestras analizadas 95 (2,7%) dieron positivas al anticuerpo anti-VHC y
en 50 de ellas se pudo descifrar el genoma.El subtipo prevalente fue el 1b seguido por el subtipo 2c (detectado
comúnmente en personas ancianas en el sur de Italia), el 4 a/d y el 3a
(detectados exclusivamente en adultos).En
menor proporción se logró identificar el subtipo 1a. La alta prevalencia
observada en adultos (sobre los 30 años) es principalmente atribuible al
incremento del 1b pero también a las infecciones por el subtipo 2c y genotipos
3 y 4.Las infecciones por los subtipos
1b y 2c se observan especialmente en sujetos con edades superiores a los 60
años y los otros dos genotipos 3 y 4 en infecciones que ocurren principalmente
en el grupo etario comprendido entre los 31 y 60 años y están relacionadas con
el empleo de drogas inyectadas (11).
Vigani y cols. en Campinas, Brasil,
logran determinar en una muestra de 206 pacientes con anti-VHC y CHC-ARN
positivos en el suero, que 114 (55,3%) presentaban infección por el genotipo 1;
85 (41,3%) por el genotipo 3; 6 (2,9%) por el genotipo 2 y 1 (0,5%) por el
genotipo 4.El genotipo 3 estaba
asociado con el empleo de medicación intravenosa.El genotipo 1 fue prevalente.La cirrosis fue más frecuente en pacientes
infectados con el genotipo 3 (12).
Comentarios
En las infecciones por el VHC se deben
considerar las mutaciones del virus, las cuales pudieran hacer fracasar el tratamiento
con los agentes antivirales convencionales (interferones y ribavirina).Las dos principales mutaciones del virus
ocurren en la proteína no estructural NS5B y en la polimerasa del virus de la
hepatitis C.Liu y cols. señalan que se
debe considerar el empleo de otros agentes antivirales en el tratamiento de
estos casos (13).
Otras consideraciones en la
etiología de las infecciones por el VHC son las poblaciones de alto riesgo en
las que se incluyen: las que emplean drogas i.v. pacientes que reciben sangre o
hemoderivados, sujetos con promiscuidad sexual, prostitutas, prisioneros,
trabajadores de la salud y pacientes quirúrgicos.
Epidemiología
En
la epidemiología, se evalúan varios aspectos de interés.
Distribución: Según la apreciación de organismos
internacionales de la salud (OMS), es de aproximadamente 170 millones de
personas (3% de la población mundial) que padecen la infección crónica por el
VHC, que junto al virus de la hepatitis B, son las causas que conducen a hepatitis
crónica, cirrosis y carcinoma hepático en todo el planeta.
La mayor parte de las poblaciones de
África, América, Europa y Asia sudoriental, tienen tasas de prevalencia del
anticuerpo anti-VHC inferiores a 2,5%.Las tasas de prevalencia en las regiones del Pacífico occidental son en
promedio de 2,5 a
4,9%.En el Oriente Medio, la
prevalencia del anti-VHC oscila entre 1 y 12% (2).
Se calcula que el número de personas
con alteraciones serológicas por el virus de la hepatitis tipo C es de 8,9
millones en Europa y de 12,6 millones en el continente americano.La mayoría de los individuos infectados por
el VHC viven en Asia, 92 millones y en África 28 millones.
Reservorio:Los seres humanos, aunque el virus se ha
transmitido experimentalmente a chimpancés.
Modo de transmisión:El virus de la hepatitis C se transmite
principalmente por vía parenteral.Se ha
confirmado la transmisión sexual y puede ser transmitido de la madre al recién
nacido.
El VHC post-transfusional puede
persistir en la sangre de las personas y éstas transformarse en portadores
crónicos.
Período de incubación: Oscila entre dos
semanas y seis meses, por lo general es de seis a nueve semanas.La infección crónica puede perdurar hasta por
20 años antes de que se presenten cirrosis o carcinoma hepatocelular.
Período de transmisibilidad:Entre una y varias semanas, antes de que se
manifiesten los primeros síntomas, aunque en la mayoría de las personas puede
prolongarse por tiempo indefinido.Los
momentos de máxima concentración de virus en la sangre coinciden con los
periodos de máxima actividad de las aminotransferasas (2).
Susceptibilidad: Todas las personas son
susceptibles. Se desconoce el grado de inmunidad secundaria a la infección. En
estudios experimentales con chimpancés, se ha demostrado infecciones repetidas
por el VHC.
La infección por VHC es un proceso
dinámico, ocasionado por un virus con vida media de pocas horas y una
producción de un estimado de 1012 viriones por día en individuos infectados (14).
Patogenia
En
el estudio de la patogenia se deben considerar varios aspectos de interés. Una
vez que el VHC ha invadido el hígado (virus hepatotrópico) se adhiere al
hepatocito, esto requiere la coordinación de múltiples receptores y co-receptores.Ellos incluyen glycosaminoglycan(15,16)
y receptor LDL (LDLR), DC-SIGN y L-SIGN(17), CD 81(18),
SRB1(19), claudin-1(20) y occludin(1).El VHC ingresa a la célula por endocitosis(21).Las evidencias actuales sugieren que dentro
del endosoma, el bajo pH del ambiente, favorece el proceso de fusión del virus
con la membrana endosomal y favorece la penetración del genoma del VHC dentro
del citoplasma (22).
La replicación del ARN se efectúa en
un lugar especial en la estructura de la membrana intracelular, denominado
“tejido membranoso” y donde probablemente ocurre el ensamblaje viral - retículo endoplásmico (6).
La translación del genoma del VHC es
guiado por el IRES (internal ribosomal entry site) localizado en la región
5’NCR del genomay la translación se
inicia con la formación de un complejo del IRES y la subunidad ribosomal 40S (1).
Receptores celulares de ingreso del VHC.
Glycosaminoglycans (GAG).-
Cadena de proteoglicanos localizados en la superficie celular que sirven de
sitios de adherencia para numerosos virus, incluyendo el VHC y otros microorganismos.Esta cadena GAG está presente en la
superficie de las células eucarióticas con variada composición y concentración,
dependiendo del tipo de células (23).El compuesto sulfato de heparán del GAG ha
sido identificado como receptor del VHC (24).
Receptor LDL (LDLR).-Es una glicoproteína de 839 aminoácidos.Es el responsable del secuestro celular del
colesterol contenido en el plasma, contiene partículas de LDL y VLDL (lipoproteínas
de baja y muy baja densidad).Gran parte
del colesterol del plasma circula en forma de LDL y ella es la primera que se
liga al (receptor) LDLR (1).
Hay evidencias que el LDLR participa
en el proceso infeccioso del VHC.Un
péptido inhibidor de la unión del LDL al LDLR inhibe la adherencia del VHC al
hepatocito. Este efecto fue más evidente cuando el péptido fue agregado en el
momento de la infección y el efecto inhibitorio disminuyó gradualmente a medida
que el péptido se adiciona en el transcurso de la infección.Este resultado sugiere que el LDLR participa
en la adherencia al hepatocito.El
tratamiento del hepatocito con anticuerpos monoclonales contra el LDLR o LDL
también inhibe la infección por VHC (16).Estos hallazgos y la asociación de partículas
del VHC con lipoproteínas sugieren el papel del LDLR como receptor celular del
VHC.
Lozach y cols. han demostrado la gran afinidad
de la glicoproteína E2 estructural del VHC por los receptores DC-SIGN (CD 209)
y L-SIGN (CD 209L), localizados en la superficie del hepatocito (25).
El receptor CD 81, fue reconocido en
fechas anteriores como receptor del VHC (26).El CD 81 es una proteína de la familia de la tetraspamina.Son glicoproteínas de membrana, que
participan en algunos procesos, tales como la proliferación celular, la
apoptosis y las metástasis tumorales (27).El papel del CD 81 como receptor celular del
VHC fue corroborado por el advenimiento de dos sistemas para estudios in vitro p.p. VHC, pseudo-partículas VHC
(28,29), y el c.c.VHC , cultivo celular VHC (15,18). Ha
sido demostrado que la glicoproteína E2 (proteína estructural) se liga al CD 81
y no a otros miembros de la familia tetraspamina (30).Las infecciones con ppVHC y ccVHC son
inhibidas por el pre-tratamiento contra el CD 81 y anticuerpos anti-CD 81 (30,31).
Receptor SRB1.Es una proteína receptora que inicialmente
fue identificada por presentar una alta afinidad por las lipoproteínas de baja
densidad (32).El receptor
SRB1 y su unión a las lipoproteínas de alta densidad, tiene una importante
significación en las etapas tempranas de la infección por el VHC. La
identificación del SRB1 como receptor celular del VHC se hizo a través del
sistema ppVHC in vitro.
La infección de células 293T por el
sistema ppVHC aumentó considerablemente, con la sobre-expresión del SRB1 y se
redujo con el empleo del anti-suero SRB1. La interacción efectiva de
glicoproteínas del VHC, SRB1 y CD 81 es necesaria para que una infección
ocurra.
Experimentalmente se han producido
complejos formados por VHC-E2, CD 81 y SRB1 (33).El receptor SRB1 tiene su más alta expresión
en el hígado, glándulas adrenales y ovarios.
Receptor claudin-1. Son proteínas transmembrana comprometidas en
la formación de uniones epiteliales. El claudin-1 ha sido identificado como
receptor celular del VHC(34), esto se ha logrado con ayuda de los
sistemas ppVHC y ccVHC.La expresión del
claudin-1 en células 2093T aumenta la infección por ppVHC (34).En la infección por ppVHC a células 293T, claudin-1
fue inhibida por suero de pacientes CHC positivos, anti-CD 81 y bafilomicina A1;
esto es una demostración que la acción del ppVHC también depende de la
glicoproteína de la cubierta viral y del CD 81.Otros dos miembros de la familia del claudin-1, claudin-6 y claudin-9
han sido identificados como posibles receptores del VHC.El claudin-1 que tiene una alta expresión en
hígado y también ha sido encontrado en tejidos epiteliales.
Receptor occludin (OCLN).En recientes estudios se ha identificado como
un receptor celular del virus de la hepatitis C. (1,35). Se trata de
una proteína presente en la cohesión de células epiteliales.
En el hígado infectado pro el VHC
hubo un incremento de la expresión del claudin-1 en la membrana basolateral del
hepatocito y la co-localización claudin 1 y CD 81 fue más prominente en la
superficie basolateral del hepatocito.La co-localización claudin 1 – SRB1 fue vista en la membrana basolateral
del hepatocito, tanto en tejido hepático normal como en el infectado (36).
Mecanismos patogénicos.
Efecto citopático directo es el
mecanismo por el cual muchos virus causan lesiones celulares y sería una
explicación simple y directa.Los que
abogan por este mecanismo señalan que, a mayor carga viral, mayor daño
tisular.Que los tratamientos con agentes
antivirales al disminuir la viremia, reducen el daño hepático.Sin embargo, en el caso de la hepatitis C,
las pruebas disponibles tienden a negar tal mecanismo.Como ejemplo tenemos un periodo de incubación
prolongado que caracteriza a la infección por VHC, lo cual no es compatible con
la evolución que se observa en infecciones por virus citolíticos. Por otra
parte en la hepatitis C, y de acuerdo a los que se oponen a esta teoría
(citopática), la replicación viral extensa, durante el periodo de incubación de
la enfermedad, no se compadece con el daño tisular discreto.
De acuerdo a Tang H y Grisé H, la
inflamación del hígado juega un papel principal en el daño hepático visto en la
hepatitis tipo C.Las proteínas del
virus tanto estructurales (E1-E2) como no-estructurales (P7, NS2, NS3, ARN
helicasa, NSHA, NS4B, etc.) también contribuyen en la patogénesis de las
infecciones por el VHC (6).
Lehermann considera que en la
patogénesis de la infección por el VHC se debe tomar muy en cuenta la
interacción entre el ciclo de vida del virus y el sistema inmune del huésped (37).El virus a través de receptores (glycosaminoglycan;
LDLR, DC-SIGN, L-SIGN, etc.) situados en la superficie del hepatocito, ingresa
por endocitosis a la célula, donde después de una fase latente (periodo de
incubación), el huésped inicia una respuesta inmune. Esta respuesta inmune
puede ser del tipo humoral y celular donde interviene el complemento y otros
mediadores químicos.Esta respuesta
inmune sería la verdadera causa del daño tisular.
Ha sido demostrado que el VHC
estimula la vía normal de la respuesta inmune.El VHC impulsa el efecto inmune innato de las células, incluyendo a
células destructoras naturales (natural killers). Estas últimas contribuyen en
parte a elevar los niveles de interferón común en pacientes con infección por
el VHC. Tan pronto después de presentarse la respuesta inmune, son estimuladas
las células B y las células T específicas enroladas en el proceso.
Se han producido anticuerpos tanto
para las proteínas estructurales como para las no estructurales, lo cual ha podido
ser demostrado en casi todos los pacientes infectados por el VHC. En
particular, aparecen una gran gama de anticuerpos reactivos contra el VHC.La significación clínica de estos anticuerpos
no ha sido comprobada. Considerando la variabilidad en la composición de los
anticuerpos, se han efectuado ensayos en chimpancés que se han recuperado de
infecciones por el VHC y que pueden más tarde ser reinfectados por genotipos
diferentes (heterólogos) y el mismo genotipo (autólogos). Se especula que la
auto-reactividad de los anticuerpos puede opsonizar los hepatocitos que se
vuelven más vulnerables a las reacciones inmunes.
La hepatitis tipo C induce a la
reacción por las células T, generando la respuesta de las células Th1 y
Th2.Los pacientes con hepatitis crónica
muestran títulos altos de citokinas derivadas del Th1, incluyendo interleukina
2 (IL-2) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a).Este último pertenece a una superfamilia de
19 miembros, que son producidos por monocitos, macrófagos, células dendríticas
y otros tipos celulares.El TNF-a
induce la respuesta inmune innata con la producción de citoquinas
pro-inflamatorias e interferones, estos últimos poseen una inmunomodulación
antiviral y actividad antiproliferativa; son sintetizados por las células del
huésped en respuesta a varios inductores que incluyen el denominado “estado
antiviral”.Existen 3 principales
interferones con actividad: a (alfa), b (beta), y g (gamma).El alfa
y el beta son producidos por casi todas las células del organismo como
respuesta a la infección viral. El TNF-g es elaborado por
linfocitos T y células “destructoras” naturales (NK) respondiendo a estímulos
antigénicos y citoquinas específicas. Los interferones alfa y beta tienen
acción antiviral y antiproliferativa, estimulan la acción citotóxica de
linfocitos NK y macrófagos. El TNF-gtiene menos
acción antiviral, pero efecto inmuno-regulador más potente.
Siguiendo la unión de receptores
específicos, los interferones se activan por la vía JAK STAT y estimulan la
transcripción de genes específicos que guían la síntesis de más de 20 proteínas
específicas que contribuyen a la resistencia viral en diferentes estadíos de la
infección por el VHC.La resistencia del
VHC es atribuible a la inhibición de una enzima (protein-kinasa) que es la que
induce a la elaboración de interferones.
La respuesta inmune innata juega un
papel importante en la patogénesis de la infección por el VHC. En esta
inmunidad, es importante la síntesis de interferones, producto elaborado por
las células del organismo durante la infección viral.Los interferones se colocan alrededor de la
célula para su protección creando lo que se denomina “estado viral” que resiste
a la infección. En general, el papel de la inmunidad innata es el de suprimir la
replicación viral e inducir la síntesis de citoquinas y otros factores que
promueven la inmunidad adaptativa para la resolución de la infección.El mecanismo por el cual la respuesta inmune
innata responde a la acción se debe a genes específicos, en función de la
síntesis de interferones.En las
infecciones por VHC la respuesta inmune innata está controlada por una enzima
protein-kinasa (NS34A); su inhibición resulta en la disrupción de la
producción de interferones por el hepatocito infectado, lo que permite al virus
evadir la acción de la inmunidad innata.
Comentario.El estudio del ciclo de replicación del VHC
fue impedido por mucho tiempo debido a las dificultades para el crecimiento y
propagación del virus in vitro. El
advenimiento de los sistemas ppVHC y ccVHC, ha hecho posible la replicación del
virus in vitro. Estudios utilizando
los sistemas antes mencionados han aumentado los conocimientos sobre las etapas
iniciales del ciclo de replicación viral, tales como la identificación de
co-receptores celulares que permiten la adherencia y el ingreso del virus a las
células y otros aspectos de interés para el mejor conocimiento de la
patogénesis de la infección (1).
Anatomía Patológica
Hepatitis aguda
La hepatitis viral aguda tipo C
presenta como característica fundamental la necrosis hepatocelular. En el
interior del lobulillo hepático es posible apreciar una necrosis dispersa de
hepatocitos aislados o acúmulos de células.Algunos hepatocitos necróticos presentan el aspecto de pequeñas
estructuras eosinófilas (cuerpos de Councilman), que contienen material nuclear
picnótico. En la hepatitis viral aguda, muchos hepatocitos presentan un aspecto
normal, pero otros muestran grados variables de tumefacción. Al lado de éstos
se pueden observar hepatocitos en regeneración, lo cual crea una imagen
irregular que se denomina “desorganización lobulillar” (38).
Se aprecian células inflamatorias: linfocitos,
macrófagos, polimorfonucleares y hasta eosinófilos que infiltran en forma
difusa el lobulillo hepático.Resulta
común que los linfocitos se ubiquen entre la pared de la vena central y las
trabéculas de los hepatocitos; esta alteración se conoce como flebitis
central.A menudo se aprecia tumefacción
y proliferación de las células endoteliales de la vena central.Las células de Küpffer aumentan de tamaño y
se proyectan en la luz de los sinusoides (38) y en ocasiones se
produce una hepatitis colestásica.Los
espacios portales casi siempre se encuentran agrandados y edematosos y se aprecian
células inflamatorias en las tríadas portales.La placa limitante de los hepatocitos alrededor de las tríadas portales
se encuentra intacta y bien delimitada.Durante la recuperación del paciente, la regeneración hepática se
refleja en la presencia de figuras mitóticas en las trabéculas hepatocitarias.
Hepatitis
crónica
Desde
el punto de vista anatomopatológico existen dos tipos de hepatitis crónica, que
tienen diferente consideración pronóstica; la persistente y la activa.
Hepatitis crónica persistente
Se considera a la hepatitis crónica
persistente como una presentación leve de hepatitis crónica, que no tiende a
progresar a una más severa.Un alto
porcentaje de pacientes con infección crónica por el VHC muestran gran
infiltración linfocítica, pero limitada a los espacios portales. Otro número menor
de sujetos presentan escasa alteración de los espacios porta. Es común que la
placa limitante se encuentre intacta.La
necrosis hepatocelular y la inflamación lobulillar son de mínima magnitud.Las células de Küpffer presentan aspecto
normal.
Hepatitis crónica activa
La hepatitis crónica activa es una
enfermedad hepática necrosante que puede progresar a la cirrosis. La
inflamación y la necrosis focal (necro-inflamación) a los comienzos de la
enfermedad, están distribuidos de manera irregular entre los lobulillos.Mas tarde, los espacios portales presentan
una infiltración densa a base de linfocitos, macrófagos y células
plasmáticas.Resulta común que la
inflamación penetre la placa limitante y rodee a los hepatocitos aislados; los
espacios portales expandidos, a menudo presentan proliferación de los
conductillos biliares, que puede ser discreta o severa.Es probable que aparezca necrosis celular y
cuerpos acidófilos.Cuando se detecta
necrosis hepática confluente en puentes necróticos, asociada con la hepatitis
crónica activa, es posible predecir una rápida progresión a la cirrosis.
Cirrosis
La cirrosis es el estadío terminal
de la hepatopatía crónica.Se define
como destrucción de la arquitectura hepática normal por tabiques fibrosos que
rodean a nódulos regenerativos de hepatocitos.
Se han utilizado diferentes términos
para designar las distintas formas de cirrosis. De esta complejidad aparente es
posible extraer un simple espectro de patrones nodulares.En un extremo del espectro y en una fase
temprana de la cirrosis se encuentra el tipo micronodular, caracterizado por
nódulos pequeños y uniformes, separados por tabiques fibrosos delgados.En el otro extremo del espectro y en una fase
tardía de la enfermedad, se ubica la cirrosis macronodular, caracterizada por
presencia macroscópica de nódulos irregulares, que se acompañan desde el punto
de vista histológico de nódulos extensos de tamaño y forma variable, rodeados
por bandas de tejido conectivo que también muestran claras diferencias de espesor
(39).
Carcinoma hepatocelular
En la actualidad se ha establecido
con certeza una asociación entre el carcinoma hepatocelular y la infección con
los virus de la hepatitis C (40, 41). Se considera que más de la
mitad de las personas con infección crónica, a la larga padecerán de cirrosis o
de cáncer hepático (42).
Aunque la mayoría de los carcinomas
hepatocelulares asociados con la infección por VHC se presentan en pacientes
con cirrosis, también se han registrado numerosos casos en sujetos no cirróticos.El tumor se presenta como una masa dolorosa,
de crecimiento progresivo. Es frecuente observar ascitis, trombosis de la vena
porta, oclusión de las venas suprahepáticas y hemorragias por várices
esofágicas.
Los carcinomas hepatocelulares se presentan
macroscópicamente como masas hepáticas, de color pardo, blandas y
hemorrágicas.En algunos casos se
observa un tumor solitario de gran tamaño que ocupa una fracción importante del
hígado, mientras que en otras ocasiones se encuentran tumores más pequeños.Es posible que ellos representen metástasis
intrahepáticas provenientes de un carcinoma hepatocelular único (43).
La mayoría de los hepatomas muestran
un patrón trabecular, es decir que las células neoplásicas se organizan
formando trabéculas semejantes a las del hígado normal.Otra variante histológica es conocida como
pseudoglandular.En este patrón las
células neoplásicas están dispuestas alrededor de una luz, y en consecuencia se
asemejan a glándulas (43).A
nivel citológico el carcinoma hepatocelular es pleomórfico; se observan células
multinucleadas, células gigantes y células claras que contienen glucógeno o
lípidos.Las propiedades tintoriales del
núcleo de las células neoplásicas son variables.
Las metástasis del carcinoma
hepatocelular se diseminan ampliamente, pero con mayor frecuencia hacia los
pulmones y ganglios linfáticos portales.
Manifestaciones clínicas
Infección
asintomática.La mayoría de los casos
(más del 90%) de las infecciones por el VHC son asintomáticas.En algunos individuos la infección se
identifica cuando se practican pruebas serológicas con el objeto de donación de
sangre, pero muchos permanecen indetectados. El daño hepático ocurre a pesar de
la ausencia de síntomas, y más del 50% desarrolla una hepatopatía crónica (44).
Infección aguda por el VHC. Siguiendo a un periodo de incubación de dos
semanas a seis meses, el paciente entra en fase “pre-ictérica”.Los síntomas no son específicos e incluyen
malestar general, anorexia, náuseas, vómitos y dolor en el hipocondrio derecho,
lo cual es seguido por la “fase ictérica”, donde el paciente presenta coloración
amarilla.
El hígado puede estar aumentado de
tamaño y sensible.Puede aparecer esplenomegalia
y adenopatías.Las orinas se presentan
oscuras y las heces acólicas.Los
síntomas sistémicos generalmente mejoran durante la fase ictérica. Las
infecciones por el VHC no pueden distinguirse de otras causas de hepatitis
viral, en base exclusivamente a la presentación clínica. El curso de la
infección aguda por el VHC es menos severa que el de la infección por el VHB (44).
La hepatitis fulminante secundaria a
la infección aguda por el VHC es rara, pero es una complicación importante.
La enfermedad del suero con fiebre,
artritis y exantema urticariano ha sido raramente notificada en las infecciones
por el VHC.Otras manifestaciones
extrahepáticas de las infecciones agudas por el VHC, son anemia aplástica y pancreatitis.
Infección crónica por el VHC.Más del 50% de los individuos infectados con
el virus, desarrollan enfermedad crónica del hígado.Los síntomas al comienzo son discretos e
inespecíficos.El paciente puede expresar
la aparición gradual de fatiga y anorexia, seguida de ictericia.Puede haber antecedentes de ictericia
episódica o hepatitis recurrente, pero que con frecuencia no se reconoce un
ataque inmediato anterior de hepatitis viral aguda.Es más probable que la enfermedad crónica se
presente después de una infección aguda inadvertida que de una hepatitis
ictérica identificable.
La exploración física puede
suministrar información positiva, incluyendo además de la ictericia,
hepatomegalia, esplenomegalia y angiomas estelares.Los signos posteriores incluyen ascitis,
edemas y encefalopatía hepática.
Las anormalidades hepáticas incluyen
hepatitis crónica persistente, hepatitis crónica activa y cirrosis.
La hepatitis crónica por el VHC ha
sido asociada con algunos síndromes clínicos incluyendo glomerulonefritis
membranoproliferativa, crioglubulinemia y carcinoma hepatocelular.
Diagnóstico
El
diagnóstico de infección por el VHC no es posible si se toman en consideración,
únicamente los aspectos clínicos de la enfermedad; de allí que se hace
imprescindible el empleo de las pruebas de laboratorio.
El diagnóstico depende de la presencia
del anticuerpo contra el virus (anti-VHC) en el suero, para lo cual en la
actualidad se dispone de varias pruebas, no solo para el diagnóstico serológico,
sino también para la vigilancia de la infección por el VHC.
Entre los procedimientos que
detectan los anticuerpos contra el VHC están el enzi-inmunoanálisis (EIA), que
de acuerdo a Kao y colaboradores presenta una sensibilidad del 100% y
especificidad de 98,1%, con un valor predictivo negativo de 100%; el test Ortho
VHC con una sensibilidad de un 98,3% y especificidad de 98,2% (45).
Otro método para detectar
anticuerpos anti-VHC es el análisis de inmunotransferencia de proteínas
recombinadas (2).Estas
pruebas no distinguen entre las fases aguda, crónica o de resolución de la
infección.
El enzimoinmunoanálisis es adecuado
para el tamizaje de poblaciones en riesgo y se recomienda en el estadío inicial
en personas con hepatopatías crónicas. Una prueba negativa de EIA basta para
excluir el diagnóstico de infección crónica por el VHC en pacientes
inmunocompetentes.La sensibilidad y
especificidad elevadas del enzimo-inmunoanálisis de tercera generación elimina
la prueba de inmunotransferencia para confirmar el diagnóstico en los
individuos con enfermedad hepática sintomática.La inmunotransferencia es útil como prueba complementaria para las
personas sometidas a tamizajefuera del
medio clínico y para las que son positivas al EIA y negativas a los análisis
del ARN del VHC (2).
La confirmación de los resultados
positivos con estos procedimientos, debe efectuarse con la determinación del
ARN-VHC.Se han ideado técnicas de
amplificación del ARN viral que emplean la reacción en cadena de la polimerasa
o la amplificación mediada por transcripción (AMT), como pruebas cualitativas o
cuantitativas para la determinación del ARN del VHC.Para medir las concentraciones del ARN-VHC,
pueden emplearse tanto las técnicas de amplificación del objetivo, como el de
la amplificación de la señal.Un solo
análisis cualitativo para el ARN del VHC, confirma la replicación activa del
virus, pero un solo análisis negativo no excluye la viremia y puede reflejar
una disminución transitoria de la viremia por debajo de umbral de detección del
procedimiento.La medición cuantitativa
de la concentración del VHC brinda información sobre la posibilidad de
respuesta en los pacientes que reciben tratamiento antiviral.
McGovern y cols. reconocen la
dificultad que se presenta para efectuar el diagnóstico diferencial entre una
hepatitis aguda y una crónica por el VHC, ya que los testigos serológicos no discriminan
ente infección aguda y crónica.Para
lograr esta diferenciación, ellos recomiendan el empleo de dos parámetros; la
fluctuación de la carga viral (>1 log) y los bajos niveles de la viremia
(ARN-VHC < 100.000 UI/mL) índice SS presente en las infecciones agudas, cosa
que no sucede en la hepatitis tipo C de evolución crónica.Para llegar a esa afirmación, los
investigadores elaboraron un estudio integrado por 37 pacientes que fueron
diagnosticados como hepatitis aguda ocasionada por el VHC, a los cuales se les
siguió mediante un control serológico seriado por 10 semanas (46).
Pruebas
de funcionalismo hepático
Las pruebas rutinarias de función
hepática son de gran valor en el estudio de la infección por el VHC, pero no
son específicas.Entre otras se incluyen:
Enzimas del suero.Los niveles elevados en el suero de las amino-transferasas:
aspartato-aminotrasferasa y alanino-aminotrasferasa son característicos en el
curso de una hepatitis viral.Las
concentraciones de las enzimas pueden ser leves (< 200 UI/L), moderadas
(200-400 UI/L), elevadas (3.000-5.000 UI/L).
Otras enzimas como la deshidrogenasa
láctica, aldolasa sérica, deshidrogenasa isocítrica, fosfatasa alcalina, 5
nucleotidasa, gamma glutamiltranspeptidasa, están ligeramente elevadas (47).
Bilirrubina. La bilirrubina total está aumentada.Ambas fracciones, la directa y la indirecta
están elevadas y el aumento considerable de la primera sugiere intensa
colestasis.
Tiempo de protrombina. La prolongación del tiempo de protrombina es
un signo asociado con el mal pronóstico.
Proteínas. Las proteínas del suero suelen estar normales,
pero una elevación de la gammaglobulina, especialmente la fracción IgM, puede
presentarse (44).
Fosfolípidos. Están disminuidos en la forma grave.
Colesterol. La forma esterificada se encuentra disminuida.
Complemento. Se encuentra disminuido.
Co-infecciones: Un aspecto interesante a considerar
en las infecciones por el VHC son las asociaciones con otros virus,
especialmente con el VIH y el VHB. Estas co-infecciones pueden suceder con
cierta frecuencia ya que estos agentes utilizan una vía de transmisión similar.
A continuación se expone el análisis
de ciertos investigadores:
Co-infección VHC/VIH
El VHC y el virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH) tienen una ruta de transmisión similar, de allí
que la co-infección con estos virus sea común en individuos de alto riesgo como
es el caso de aquellos que utilizan drogas inyectadas, receptores de productos
de la sangre y los de alto riesgo por contactos sexuales.También esta co-infección es común en
neonatos nacidos de madres con esta doble infección VHC y VIH.
Con motivo de esta infección dual se
cita el trabajo de Resouli y cols. que en un estudio practicado en 460
pacientes del sur de Irán con sospecha de presentar una infección aguda o
crónica por el VHC.A estas personas se
les practicaron exámenes de sangre para la detección de anticuerpos del VHC y
VIH en suero por el método de ELISA, para tal fin.La confirmación de los casos positivos al
ELISA, se efectuó por la RCP-TR.De los 460 pacientes
seleccionados para este estudio 336 (73%) eran hombresy 124 (27%) mujeres y la edad promedio fue de
31,8 años. Del total, 177 (38,5%) fueron anti-VHC negativo y 283 (61,5%)
anti-VHC positivo; de estos últimos 146 pacientes (51,6%) mostraron positividad
al RCP-RT y 137 (48,4%) fueron negativos a dicha prueba confirmatoria.Ocho pacientes con RCP-TR VHC +, resultaron
positivos al VIH.La investigación reveló
que alrededor del 2% de los sujetos estudiados por infección por el VHC presentaban
infección por el VIH (48).
Marques y cols. realizaron un
trabajo donde destacan fundamentalmente la co-infección entre el VHC y el
VIH.Identifican como principal factor
de riesgo el uso de drogas intravenosas. Los pacientes presentaron altos
niveles (> 800.000 UI/mL) de VHC-ARN.El aumento de las aminotransferasas promedio fue discreto, 102,1
UI/L.El genotipo del VHC más
identificado fue el 1 (50,9% en una muestra de 118 pacientes), seguido del 4
(15,3%, n = 118).
Desde el punto de vista histológico,
se observó una fibrosis bastante avanzada (49).
Co-infección VHB/VHC
Según Crockett y Keeffe, el virus de
la hepatitis B (VHB) y el virus de la hepatitis C (VHC), son las causas más
comunes de la enfermedad crónica del hígado en el mundo y pueden inducir a la
cirrosis y al carcinoma hepatocelular (50).La co-infección con ambos virus (VHB y VHC)
es frecuente que ocurra, puesto que ambos agentes participan de una misma ruta
de transmisión.
Aproximadamente 400 millones de
personas están registradas por estar infectadas con el VHB(51). Los
Centros de Control y Prevención de Enfermedades estiman que aproximadamente 170
millones de sujetos están infectados con el VHC.Hay una co-infección que sucede con cierta
frecuencia de hepatitis B, antígeno de superficie (HBsAg) negativo, infección
oculta (VHB silente) y VHC asociada con enfermedad hepática crónica (52).
Los pacientes co-infectados
representan un grupo diverso con replicación viral variable y perfiles
inmunológicos que pueden inducir una mayor agresividad en la evolución de una
enfermedad hepática (53).
La prevalencia de co-infección es
aproximadamente de 10 a
20% de los pacientes con infección crónica por el VHB y de 2 a 10% de pacientes anti-VHC
positivos, señalados por tener marcadores de infección por VHB. La co-infección
VHB y VHC se presenta más frecuentemente en individuos usuarios de drogas
inyectadas (54), pacientes en tratamiento con hemodiálisis (55),
recipientes de órganos transplantados (56), sujetos VIH positivos (57)
y enfermos de talasemia (58).
En trabajo efectuado por Saravanan y
cols. en la India,
analizaron 251 muestras de suero de individuos con enfermedad hepática
crónica.Ellos lograron determinar que
15 de esos sujetos, aproximadamente el 6%, tenían infección dual (VHB/VHC). En
12 (80%) el HbsAg fue detectado por enzimoinmunoanálisis.El VHB-ADN solo fue identificado por RCP en 3
pacientes (20%), el anti-VHC únicamente en 13 (87%) y ambos anti-HBc
(inmunoensayo enzimático) y VHC-ARN (RCP) en 15% para un total de 100% (59).
La denominada infección oculta
(silente) fue evidente en tres pacientes en quienes el marcador convencional
HbsAg no fue detectado, pero si lo fue el anti-HBc (IgG) y el VHB-ADN,
demostrados por inmunoensayo enzimático y RCP respectivamente.En esos pacientes el VHC-ARN fue
significativamente más alto que el VHB-ADN (59).
Se ha especulado en el sentido de
que la infección por el VHC tiene un efecto supresor en la replicación del VHB
evidenciado por la pérdida de marcadores de replicación tales como el VHB-ADN (60,
61).Esta acción inhibidora del
VHC sobre el VHB necesita más estudios para una debida confirmación.
Existe la posibilidad de que ambos
virus pudieran inhibirse, uno al otro simultáneamente.Cada uno de ello puede jugar un papel
dominante ya que tienen la capacidad para inducir a la seroconversión uno al
otro.La cronología de la infección
juega un rol en determinar cual es el virus dominante, aun cuando los dos virus
pudieran alternar en su efecto dominante (60, 61).
Diferentes escenarios han sido
considerados con la infección dual con VHB y VHC, incluyendo la hepatitis viral
aguda, la infección oculta del VHB y la hepatitis crónica por el VHC y la
superinfección de cualquiera de estos dos virus en pacientes con hepatitis
crónica pre-existente debida a otros virus.En muchos pacientes co-infectados por VHBy VHC no se logra determinar
una clara cronología de la infección.Aunque se ha señalado que la infección dual ocasiona una mutua supresión
de ambos virus, algunos estudios han sugerido que la infección dual VHB y VHC
está asociada con una severa presentación clínica (62).De acuerdo a Zarski y cols. la co-infección
del VHB y VHC aumenta la severidad de la hepatitis; esto ha sido sustentado por
evidencias histológicas de estudios donde se hacen comparaciones de las
características histológicas de pacientes con hepatitis crónica por VHB y VHC y
los que presentan hepatitis crónica solo por el VHC (63).
Complicaciones:
Entre
las complicaciones más importantes de las infecciones por el VHC se incluyen:
-Las manifestaciones semejantes a la enfermedad del
suero como fiebre, artralgias, exantema urticariano, etc.
-Anemia aplástica
-Pancreatitis
-Las complicaciones más importantes de la infección por
el VHC son la cirrosis y el carcinoma hepatocelular
-Cirrosis, es el estado terminal de una hepatopatía
crónica.Se define como la destrucción
de la arquitectura hepática, la cual es reemplazada por tabiques fibrosos que
rodean a nódulos regenerativos de hepatocitos.Se produce una necrosis hepatocelular persistente.
-Carcinoma hepatocelular.Se piensa que el VHC es carcinógeno para las
células hepáticas infectadas, de manera permanente.
-La hepatitis fulminante es una complicación grave, pero
rara en las infecciones por el VHC (44).
Otras complicaciones en las infecciones por el VHC se refieren a:
-Las concernientes a las esferas pulmonar y
cardiovascular. El síndrome hepato-pulmonar ocasiona disnea debido a las
derivaciones arteriovenosas intrapulmonares y alteraciones en el sistema
perfusión-ventilación.La hipertensión
porto-pulmonar ocurre en pacientes con hipertensión portal (64).
-Hidrotórax: puede desarrollarse en pacientes con
cirrosis y ascitis (64).
-La necrosis masiva del hígado pudiera asociarse a
insuficiencia respiratoria, con el necesario soporte ventilatorio.
-La infección bacteriana es común en pacientes
cirróticos por compromiso del sistema de defensa del huésped (64).
-El carcinoma hepatocelular puede ocasionar metástasis
hematógenas en el pulmón, en los nódulos linfáticos intra-torácicos, extensión
directa al corazón y embolismo pulmonar.
-La terapia con interferón en el tratamiento de la
hepatitis crónica por el VHC, pudiera producir alteraciones en la inmunidad
celular y ocasionar una sarcoidosis (64).
Tosti y cols. señalan que las infecciones por el VHC son la principal
causa de cirrosis hepática y carcinoma hepatocelular, pero también es posible
su asociación con otras enfermedades malignas como el cáncer mamario, de
tiroides, linfoma no Hodgkin, etc.Ellos
atribuyen la asociación a una respuesta inmune desencadenada por el virus (65).
Tratamiento
No
existe tratamiento para la hepatitis viral aguda por este agente
infeccioso.En la hepatitis crónica por
el VHC debe considerarse el tratamiento si:
-Existe elevación persistente de las aminotransferasas
séricas.
-Si se está frente a una carga viral positiva del VHC
-Si la biopsia hepática demuestra inflamación activa o
fibrosis (66)
El tratamiento más efectivo combina dos medicamentos:
interferones y ribavirina.Interferón pegilado (de liberación lenta)
alfa-2b a dosis de 1,5mg/Kg por vía subcutánea (s/c) una vez a la semana
durante 48 semanas.Interferón pegilado
alfa-2a, en dosis de 180 mg/Kgvía s/c en
dosis semanal durante 48 semanas.Interferón alfa 2b, dosis para adultos de 3 millones de unidades por vía
s/c 2 veces por semana durante 48 semanas. Ribavirina,
dosis para adultos con peso < 75
Kg de 1.000 mg; adultos con peso corporal ³ 75 Kg, 1.200 mg, ambos por la
vía oral una dosis diaria por 48 semanas.Niños con peso corporal entre 25 y 36 Kg, 400 mg/día, peso entre 36 y 49 Kg, 600 mg/día, entre 49 y
61 Kg
800 mg/día (66).
La investigación del genotipo influye en las decisiones
terapéuticas, siendo el genotipo 1 el más resistente a los antivirales. En las
infecciones por los genotipos 2 y 3, la duración del tratamiento suele ser más
corto, de 24 semanas (66).
La ribavirina es análogo a la guanosina. Actúa alterando el
“pool” de nucleótidos celulares e inhibe la síntesis del ARN. Es un antiviral de amplio espectro.Es activo frente a virus ADN y sobre todo ARN
(hepatitis C).Tiene una
biodisponibilidad de 50% aproximadamente, pico sérico 1,5 mg/L con 600 mg por
la vía oral y 3,2 mg/L con 2,4
g por vía oral y la vida media es de 9,5 h.La eliminación de la ribavirina es a través
del metabolismo hepático y excreción renal (30 a 50%).La ribavirina debe ser usada con mucha
cautela en pacientes con aclaración de creatinina < 50 mL/min.
Pisula y cols. recomiendan el uso del interferón alfa 2 b pegilado
asociado a ribavirina, en aquellos pacientes con hepatitis crónica tipo C y que
fueron tratados con interferón alfa y ribavirina, sin resultados positivos (67).
PROFILAXIA
Son aplicables medidas generales de
control para la infección por el VHC que incluyen:
Esterilización
adecuada de jeringas y agujas utilizadas en la obtención de sangre. Emplear
equipos desechables siempre que sea posible.
-En
los bancos de sangre se deben buscar sistemáticamente anticuerpos contra el VHC
en todos los donantes y deben desecharse todas las unidades de sangre donadas
en las que se detecten niveles elevados de enzimas hepáticas.Es necesario realizar actividades tales como
inactivar el virus en los productos derivados del plasma (2).
-Brindar
orientación sobre la reducción de los riesgos a las personas no infectadas,
pero con alto riesgo (por ejemplo trabajadores de la salud).
-Mantener
bajo vigilancia todos los casos de hepatitis post-transfusional; llevar un
registro de todas las personas que hayan donado sangre para cada paciente.
-La
inmunoglobulina con fines profilácticos no es eficaz.
-Velar
por la inactivación adecuada del virus en todos los productos biológicos que se
distribuyen en el comercio internacional (2).
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NOTA:Toda la información que se brinda en este artículo es de cará
cter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.
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