Cirugía de cabeza y cuello
Trauma cervicofacial de origen no violento
Resultados
La edad de la casuística
osciló entre 18 y 84 años, con una media de 48 años. La mayoría correspondió al
sexo masculino, 80 %. Como tipo de traumatismo, el 70%
correspondió a heridas penetrantes ocasionadas por dos espinas de pescado, dos huesos
de pollo, una pieza dentaria, y la identificación de una lesión en vía
digestiva durante dos procedimientos electivos quirúrgicos. El otro 30 % se
asoció a dos traumas cerrados posterior a accidentes viales con motoneta, y un
aplastamiento facial por un vehículo durante una reparación mecánica (Tabla 1). 
Tabla 1.
Distribución de los mecanismos de lesión de acuerdo al tipo de grupos severo o
urgente.
Grupo A, fueron incluidos cuatro pacientes.
Dos acudiern por hematomas expansivos en cavidad oral y orofarínge. El
mecanismo de lesión de los traumatismos fue en un caso una herida en el borde
lateral de la lengua ocasionada por una pieza dentaria, y en el otro una
laceración en la orofarínge posterior a intento de extracción de un hueso de
pollo que condicionaba malestar. Ambos ingerían antiagregantes plaquetarios. El
traumatismo ocasiono un importante hematoma expansivo y edema que determinó la
aparición de disnea, estridor laríngeo, tiraje intercostal, y desaturación de
los niveles de oxígeno (Figura 1a y b). 
Figura 1. Paciente con trauma lingual por pieza dentaria filosa. a) Hematoma lingual importante que condiciónó disnea y
desaturación. b) Extensión del hematoma a cuello. c) Tomografía
axial computarizada. Asterisco en círculo blanco: hematoma que comprometió la
vía aérea superior. d) Exploración del hematoma y ligadura de vasos arteriales
de mediano calibre. Línea negra, pieza dentaria filosa que ocasiono el hematoma
lingual Asterisco en círculo negro: Traqueotomía.
En dos pacientes se solicitó la interconsulta de
emergencia en vista que presentaron complicaciones intraoperatorias durante
cirugías electivas de otros servicios, requiriendo la evaluación por parte de
los especialistas de cabeza y cuello. El primero presento hemorragia profusa transoperatoria proveniente de la
orofarínge durante la fijación de varias fracturas faciales posterior a accidente
vial. En el segundo se identificó una herida lineal abierta en orofarínge (Figura 2a). Figura
2.
Imágenes y esquema de lesión en vía digestiva durante procedimiento quirúrgico
electivo en columna. a) Herida en orofarínge. Flecha negra, señala
evidencia de sonda nasogástrica emplazada en vía digestiva. b)
Esquema de reparación de lesión en vía digestiva mediante movilización de
colgajo de musculo esternocleidomastoideo sobre rafia en orofarínge. c) Reparación definitiva de lesión en vía digestiva.
Punta de flecha blanca, rafia orofaríngea. Flecha amarilla curva, musculo
esternocleidomastoideo desinsertado de su extremo inferior y movilizado sobre
la citada rafia.
A la nasofibrolaringoscopía y tomografía axial
computarizada de los pacientes con hematomas expansivos se constató la
presencia de compromiso de la vía aérea por extensión del hematoma a la región
laríngea. Requirieron la realización de traqueotomías con anestesia local ante
la imposibilidad por parte del anestesiólogo para lograr la entubación de la
vía aérea por el abundante sangramiento, secreciones, edema de la mucosa y
restos tisulares (Figura 1c y d).
Respecto a la intervención
quirúrgica definitiva efectuada en el grupo, se exploraron los hematomas en las
ubicaciones señaladas seguido de ligadura
y cauterización de vasos arteriales de mediano calibre. En los casos
acontecidos durante procedimientos quirúrgicos electivos, se procedió a
ligadura de la arteria carótida externa en la hemorragia orofaríngea, y a rafia
primaria con colocación de colgajo muscular de esternocleidomastoideo en la
lesión de la vía digestiva (Figura 1d y 2 b y c).
Grupo B.
Seis pacientes integraron este grupo. Lo conformaron cinco casos con infecciones cervicales profundas, asociados a fiebre.
Incluyeron tres perforaciones de orofarínge por cuerpos extraño, dos por espina de pescado
y otro por un hueso de pollo. Los otros dos correspondieron a un aplastamiento facial
por un vehículo durante una reparación mecánica, y una lesión inadvertida de la
vía digestiva durante un procedimiento quirúrgico electivo en días previos. Todos
ingresaron por asimetría facial, fiebre, y disfagia. Uno de ellos con
antecedentes personales de diabetes mellitus.
Los pacientes con
infecciones cervicales profundas fueron admitidos para la realizaron de diversos
estudios paraclínicos, de acuerdo a los hallazgos clínicos. Se asociaron con
leucocitosis y neutrofilía a las pruebas hemáticas. En todos se realizaron
nasofibrolaringoscopias para precisar el grado de compromiso de la vía aérea. La
ecosonografía de partes blandas de cuello y la tomografía axial computarizada
permitieron discriminar la presencia de celulitis submentoniana en uno de los
pacientes por lesión de cuerpo extraño y en otro por aplastamiento. Ambos
recibieron tratamiento médico con respuesta apropiada.
En los otros tres casos con
infección cervical profunda se identificaron colecciones purulentas mayores de
3 cms en los estudios de imágenes señalados. Principalmente en los espacios submentoniano,
parafaríngeo y retrofaríngeo. Los estudios de imágenes facilitaron la
planificación del abordaje quirúrgico en cuanto al tipo de incisión a ejecutar
y los espacios anatómicos a explorar. Fueron sometidos a intervención
quirúrgica para drenaje y desbridamiento, por incisiones oblicuas sobre el
borde anterior del musculo esternocleidomastoideo. Dos requirieron cierre de la
vía digestiva con doble sutura, y el emplazamiento de drenajes del tipo sonda
de Foley. En un periodo de seguimiento de 48 horas un caso requirió cirugía de
revisión (Figura 3 a y b). 
Figura 3. Esquema de paciente con
infección cervical profunda posterior a procedimiento electivo. a) Colección
purulenta parafaríngea con lesión en esófago cervical. b) Reparación con rafia parcial de la vía
digestiva y emplazamiento de sonda de Foley dentro del esófago para dirigir la
fistula. Drenaje en el lecho de la colección.
Se procesaron dos cultivos
bacterianos, sin embargo, fueron señalados sin crecimiento bacteriano. Todos
los pacientes con infecciones cervicales profundas recibieron combinaciones de
antibióticos con combinaciones que incluyeron penicilina cristalina a dosis
anaerobicidas o cefalosporinas de tercera generación asociadas a metronidazol o
clindamicina.
El sexto caso del
grupo B, correspondió a un trauma
cerrado en región anterior del cuello posterior a accidente vial con motoneta,
quien acudió por disfonía y hemoptisis. La nasofibrolaringoscopías
permitió constatar la presencia de
una avulsión en la cuerda vocal izquierda. La movilidad de ambas cuerdas y el
espacio glótico se encontraba conservada. Fue catalogada como una lesión del
tipo 2, según la clasificación de Schaefer y Fuhrman. Se decide mantener en hospitalización con
cicloskapron y vitamina K, seguido de mejoría (Figura 4a y b). 
Figura 4. Esquema e imágenes de paciente con trauma cerrado en región anterior del cuello por accidente vial con motoneta. Ingresa con disfonía y hemoptisis a) Lesión en región laríngea. Flecha blanca, avulsión en cara superior de cuerda vocal izquierda. Movilidad conservada de ambas cuerdas. Restos hemáticos en resto de la laringe. b) Posterior a hospitalización con tratamiento médico se evidencia inicio de proceso de cicatrización.
En cuanto a las
complicaciones, la mitad del grupo A falleció por la presencia de trastornos
neurológicos o alteraciones de los factores de la coagulación. Un paciente del
grupo B sucumbió debido al desarrollo de shock séptico y falla multiorgánica. La
mortalidad de la casuística se ubico en un 30 %. |