Octubre-Diciembre 2016 68
ISSN 1317-987X
 
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Félix J. Tapia
Félix J. Tapia



Félix J. Tapia
El intenso camino de la ciencia
Fecha de recepción: 01/01/2006
Fecha de aceptación:
31/03/2006

Con más de veintidós años de investigación, un libro publicado en el área científica, 16 capítulos en libros y 81 artículos en revistas especializadas, este investigador venezolano ha encontrado en la Ciencia la pasión que lo mantiene en pie batallando en el difícil camino que supone la investigación en Venezuela

René Martínez Ydrogo
reneydrogo@gmail.com
Pasante de Comunicación Social




Introducción

Félix J. Tapia es licenciado en Biología, jefe del Laboratorio de Biología Molecular del Instituto de Biomedicina, y profesor de la Facultad de Medicina, ambos de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Debido al cierre de la UCV durante la renovación académica en 1970, parte hacia Montreal - Canadá, donde obtiene el Bachellor of Science en Biología en la Universidad de Concordia. A su regreso al país Pedro Lava Sánchez lo invita a trabajar junto a él en el Instituto Nacional de Dermatología (actual Instituto de Biomedicina) y así comienza su camino como investigador en el área de Leishmaniasis.

Gracias al incentivo de Lava Sánchez, viaja al Centro de Ácidos Nucléicos en Roma - Italia, donde da inicio su trabajo en Histología y Microscopía Electrónica. El tiempo que pasó en Italia lo preparó para sus estudios de postgrado en Londres. En el Reino Unido obtiene el Master of Phylosophy en la Universidad de Londres. Allí trabajó en el Laboratorio de Histoquímica perteneciente a la Escuela de Medicina, dirigido por la Dra. Julia Polak, tal vez la mujer más citada en el área científica durante los 80’s.

A su regreso de Londres, en 1983, el Dr. Jacinto Convit, director del Instituto de Biomedicina, lo nombra Jefe de la Sección de Biología Molecular, fecha a partir de la cual, comienza a poner en práctica en el país los conocimientos adquiridos en tierras inglesas. Tapia es el primero en el país en trabajar en la respuesta inmune local durante la infección con herramientas moleculares.

Este año, junto a otros cuatro destacados investigadores científicos, seleccionados entre un total de cincuenta y dos candidatos preseleccionados, fue merecedor del “Premio Lorenzo Mendoza Fleury 2005” otorgado por la Fundación Polar, gracias a su esfuerzo investigativo sobre el modelo experimental de Leishmania.

— Dentro del gran campo de la investigación parasitológica, ¿por qué escoger el modelo experimental de Leishmaniasis con orientación dermatológica?

— El modelo de Leishmaniasis es un prototipo que tiene una serie de ventajas. Por un lado muestra a individuos con una muy buena respuesta inmunitaria ante el parásito y que son capaces de eliminarlo casi en forma espontánea; también muestra a individuos con una respuesta inmunitaria deficiente y que desarrollan lesiones muy severas ante la presencia del parásito. Este es un aspecto muy interesante en las enfermedades infecciosas y muy representativo en Leishmaniasis. Asimismo, esta característica es fácilmente reproducible en ratones experimentales, presentándose en individuos susceptibles y resistentes al parásito. En ellos uno simula una enfermedad igual a la que vemos en el ser humano, lo que representa una gran ventaja para comprender los extremos de la respuesta inmunitaria y la relación hospedador-parásito.

El área dérmica de este modelo es muy interesante. Puesto que la piel y las mucosas —los tegumentos que nos recubren por fuera y por dentro—, son las barreras que nos aíslan del micro mundo que nos rodea, se hace muy obvio que los agentes que nos pueden agredir, lo hagan a través de ellos. Eso le da otra ventaja al modelo. Desde el momento en que el parásito entra a través de la picada de un mosquito por la piel, comenzamos a evaluar una enfermedad donde se generan los eventos más importantes a nivel del epitelio. Esto nos permite identificar la importancia de la piel como un componente de la respuesta inmunitaria.

— Dentro de su área, ¿exactamente cuál es su línea de investigación?

— Trabajamos en la respuesta inmunitaria de la enfermedad, es decir, los eventos que ocurren en el hospedador, en este caso el hombre u otro tipo de mamíferos superior y cómo responden frente a la agresión por parte del parásito, es decir, la respuesta inmunitaria. Dentro de ese componente inmunitario trabajamos en Inmunidad Celular, básicamente sobre los eventos que suceden en la piel y los órganos linfoides secundarios. Hemos identificado unas células muy importantes en la piel que son las “células dendríticas”, las cuales participan en el mecanismo de respuesta inmunitaria.

— En esta área, ¿cuál ha sido su principal aporte a las ciencias?

— Fuimos unos de los primeros que comprendimos que los eventos que llamamos enfermedad, como por ejemplo las úlceras que se forman a causa de la infección por Leishmaniasis, son el producto de una respuesta inmunitaria exacerbada más que de la infección misma. Este hallazgo abre todo un abanico de nuevas posibilidades, puesto que esta particularidad también la podemos observar en muchas enfermedades donde la respuesta inmunitaria quizás no haya logrado su equilibrio de relación con el parásito, lo cual hace que la defensa que el cuerpo genera sea tan fuerte que causa daño tisular.

Esta hipótesis la montamos aproximadamente en 1994 sobre evidencias, resultado de nuestra labor investigativa. A raíz de un evento al que asistimos en Kuwait en 1993 empezamos a trabajar sobre esta teoría. Sin embargo hemos venido trabajando en eso desde 1988.

— De todo su trabajo investigativo, ¿cuál cree usted que ha sido el más citado?

— Tengo dos trabajos muy citados. Uno corresponde a la etapa antes de comenzar la investigación en Leishmaniasis, cuando estuve haciendo el postgrado en Inglaterra, que es mi primer trabajo "Neuron-specific enolase is produced by neuroendocrine tumours"(Tapia, F.J., Polak, J.M., Barbosa, A.S.A., Bloom, S.R., Marangos, P,J., Pearse, A.G.E. Lancet 1981, 1: 808-811), el cual fue publicado en la revista The Lancet y trata del uso de técnicas inmunocitoquímicas con marcadores que distinguen tumores neuroendocrinos. Este es un trabajo donde logré identificar unas enzimas que han sido muy importantes en el diagnóstico de cáncer de páncreas. Ese trabajo tiene aproximadamente más de 600 citas. Después hay un trabajo de mi grupo investigativo, "Determination of the cytokine profile in American cutaneous leishmaniasis using the polymerase chain reaction" (Cáceres-Dittmar, G., Tapia, F.J., Sánchez, M.A., Yamamura, M., Uyemura, K., Modlin, R.L., Bloom B.R., Convit, J. Clin. Exp. Immunol. 1993, 91: 500-505) producido en 1993 donde somos los primeros que describimos una dicotomía respuesta inmunitaria con dos tipos de respuestas inmunitarias una “buena” denominada Th1 asociada con la cura de la enfermedad y otra “mala” denominada Th2 relacionada con la progresión de la Leishmaniasis. La primera está presente en pacientes con la forma localizada de de la Leishmaniasis y la segunda presente en la forma difusa. Quizás esos sean los dos trabajos más importantes que suelen ser más citados. Asimismo publicamos un libro que se editó en EE.UU. y que fue producido por el esfuerzo de muchos colegas. En dicho libro se encuentra un capítulo sobre nuestra hipótesis de trabajo en Leishmaniasis para 1996.

— Hasta ahora ha hablado de su labor investigativa en plural. ¿Quiénes conforman su equipo de trabajo?

— El equipo en si está conformado por la licenciada en Biología Nilka Díaz, Richard Ramírez que es histotecnólogo; tenemos una alta colaboración con el Dr. Martín Sánchez, quien fue mi pupilo y que ahora investiga de forma independiente. También tenemos colaboración con la Dra. Zelandia Fermín (todos del Instituto de Biomedicina). Además, contamos con la colaboración de estudiantes de post y pregrado: Pedro Salazar de la Maestría en Inmunología y María García e Izaskun Urdanibia de la Escuela de Biología de la UCV. También contamos con el gran apoyo de nuestra secretaria Martha Betancourt Torrealba. No somos un equipo muy grande, sin embargo nos relacionamos estrechamente con otros equipos de investigación.

El Instituto de Biomedicina de la UCV es un centro de referencia mundial en Leishmaniasis. En él coexistimos al menos nueve laboratorios distintos que trabajamos sobre el modelo experimental de esta enfermedad, haciendo un sector de la respuesta inmunológica, logrando complementarnos muy bien. Gracias a esta notoriedad hemos estado presentes en los tres “Mundiales de Leishmaniasis” realizados hasta este momento en Europa cada tres años.
 
Laboratorio Felix Tapia - Enero 2006
Atrás: Richard Ramírez, Izaskun Urdanibia, Félix J. Tapia
Al frente: Martha Betancourt, Nilka L. Díaz y María C. García

— En su proceso investigativo, ¿qué tipo de aproximaciones y técnicas experimentales lleva a cabo?

— Utilizamos principalmente métodos inmunocitoquímicos, sondas que se marcan y permiten identificar la individualidad de las células. Al lograr identificar ciertas moléculas estamos en capacidad de conocer las diferentes funciones que estas tienen y permitiéndonos analizarlas, estudiarlas y caracterizarlas. Esto es posible a través de métodos inmunocitoquímicos y recientemente, gracias a que el Instituto cuenta con nuevos equipos, a través de la citometría de flujo. También usamos microscopía electrónica, técnicas de Biología Molecular, Bioquímica y diferentes acercamientos. Sin embargo, el principal método es identificar las células para analizarlas desde el punto de vista de su densidad, su presencia en la respuesta inmune, sus interrelaciones con otras células, es decir los eventos que están sucediendo en el tejido donde se forma la lesión.



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NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





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