Camille Pissarro, for many one of the fathers of French Impressionism, was in Venezuela for 21 months from 1852 to 1854 to accompany the 22-year Danish painter Fritz Melby who convinced him to come to South American soil.
We believe these 21months were important to the young Pissarro because we had an impact on the pictorial aspect, the aspect of social-political beliefs and the preferences aspect of pictorial themes (the human being in his fundamental trades).
We walk through his life before, during and after coming to Venezuela. We will show watercolors, charcoal drawings and paintings made in our country and their similarities are years away with the paintings in France over the past 50 years of the nineteenth century.
We will review your life and the hardships they went through until late age. Talk of thought in relation to the nineteenth century landscape painting. The influence of Alexander von Humboldt in the so-called traveling artists. Show their work in Venezuela, part of his work in France and his political thought.
We believe that the unprecedented theme will be of great value to researchers in the life of Camille Pissarro.
Camille Jacob Pissarro (1830-1903), era el hijo de un próspero comerciante judío sefardita
portugués, Abraham Gabriel Pissarro, y de Rachel Manzano-Pomié dominicana de
descendencia española, radicados ambos en la capital de Saint-Thomas, colonia danesa de las
Antillas, Charlotte Amalie, que posteriormente en 1917 ésta, Saint John y Saint Croix serían
adquiridas por los Estados Unidos de Norteamérica por 25 millones de dólares.
A los 12 años, se vá a París para realizar sus primeros estudios, mostrando un temprano
interés por el arte. En París comenzó sus primeras clases de dibujo en un internado en conjunto
con otras materias. De regreso a Saint Thomas, trabajó a disgusto cinco años en la tienda de
su padre, dedicándose en sus tiempos libres a pintar todo lo que veía. En esa época estableció
una fuerte amistad con el pintor danés, Fritz George Melby, quien deseaba volver a Venezuela,
donde había estado con anterioridad, y entusiasmó a Pissarro con el proyecto y habiéndole su
padre negado el permiso para estudiar arte, partieron (escapados) a Venezuela en 1852 a la
edad de 22 años. Permanecería dos años en Venezuela, (21 meses exactamente) donde por
primera vez se dedicó a dibujar a tiempo completo. Estuvo en la ciudad de Caracas y en la
ciudad costera de La Guaira, donde según los entendidos aprendería a dibujar el sol caribeño.
Camille Pissarro, según Alfredo Boulton, cito textualmente: ‘desde su comienzo, entró en la
naturaleza, en el color y en la luz. Su falta de educación académica le permitió conocer los
valores aun antes del dibujo de las formas. En cierto modo, se vio obligado a ello. Su única
escuela fue la naturaleza. Para él no hubo escorzos artificiosos, modelos de yeso, ni desnudos;
ni perspectivas y sus leyes; ni bodegones. El tuvo el sol, los verdes matices de la vegetación, el
azul del Mar Caribe, que fueron preparando sus pupilas para ver directamente los modelos de
la vida, no los académicos, los modelos de las gentes que paseaban, las mujeres que
cocinaban en los ranchos; y sus ambientes “tenebrosos”, “caravaggiescos”, los encontró en
Galipán’ (http://fundavollmer.com/?page_id=92)
En 1855, ya de nuevo en Saint Thomas, con el permiso de su padre, marcha a Paris para
estudiar arte. Nunca su incursión en el mundo de las artes pictóricas sería aceptado ni por su
madre ni por su padre. Nunca. Ni en los momentos más necesitados de la vida de Camille, sus
padres se apiadaron de él. Fue uno de los aspectos mas tristes en la historía personal del
artista.
La falta de interés de los estudios de la Escuela de Bellas Artes en la que se había apuntado,
le impulsan a buscar otras enseñanzas más de su gusto como la de la ‘Academie Suisse’ de
Jules Suisse. Pissarro no inició nunca estudios regulares de arte, sino que utilizó
esporádicamente desde 1859 los servicios de la Academia Suisse en el ‘Quai des Orfevres’, la
cual ponía a disposición de los artistas por una baja tarifa, un estudio donde posaban modelos
desnudos. No se ofrecían clases o lecciones. Se mantenía el contacto con los colegas e
intercambiar consejos. Allí conoció a Monet, Guillemet , Cezanne, Piette, Fantin Latour y
Whistler.
Siguió estilísticamente a Courbet y Corot y la Escuela de Barbizón-cercano al bosque de
Fontainebleau. Pero nunca recibió directamente clases de ellos. Por ese tiempo, también es
atraído por las pinturas de la naturaleza (realismo paisajístico) del pintor Jean-Francois Millet,
que trabajaba con Gustave Courbet, el principal defensor del realismo. Y de hecho lo asimila en
toda su profundidad como lo veremos mas adelante.
Esta sería su identificación con lo que había aprendido de Saint Thomas y de Venezuela.
Diecinueve años después de volver a Francia, participa plenamente en el nacimiento del
movimiento impresionista francés, siendo cofundador del mismo y el único que participará en
las ocho exposiciones del grupo (1874-1886).
Monet y Pissarro conocieron a Durand-Ruel, quien se convirtió a partir de ese momento en el
marchante "oficial" del grupo.
Durante la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871), vá a Londres, donde tenía un hijo y observa el
arte inglés en especial los paisajes de William Turner. Allí, Pissarro se casó con Julie Vellay, la
muchacha de servicio de su madre en París, de la que ya tenía dos de sus seis hijos.
Al retornar a Francia, encontró que su casa de Louveciennes había sido saqueada y una gran
parte de sus pinturas destruidas, llegando a ponerlas de alfombras. Dado el alto costo que
significaba vivir en París, alquiló una casa en Pontoise, cuyos paisajes serán el tema de su arte
durante unos 30 años. En Pontoise, convivió con Paúl Cézanne, en 1872 y por breve tiempo
con Gauguin, muy allegados a él, en el cual veían como una figura paterna que los podría guiar
hacia el camino pictórico correcto. Posteriormente se vería que no fue así.
Aunque sus pinturas eran vendidas por Durand-Ruel, muy de vez en cuando y a precios
irrisorios, Pissarro seguía pasando penalidades económicas, lo se refleja en una
correspondencia de más de veinte años que mantuvo con su hijo mayor Lucien.
Preocupado por problemas de estilo y técnica, y ante la incomprensión del publico francés al
estilo impresionista, tiene una ‘crisis existencial pictórica’ por la cual se incorpora a las teorías
neoimpresionistas de Georges Seurat, a quien fue presentado, por el pintor Paúl Signac en
1885. Después de cinco años Pissarro abandona el puntillismo, no solo debido a la oposición
que encontró entre sus compañeros impresionistas, sino porque "era imposible ser fiel a mis
sensaciones y por consiguiente dar vida y movimiento a mis pinturas’ . En éste tiempo, tuvo un
alejamiento con Paúl Gauguin, ahora envuelto con el nuevo movimiento Simbolista.
En 1892, Durand-Ruel financia una gran exposición retrospectiva de sus obras, en la que
alcanza un gran éxito dándole por fin su mayor etapa de estabilidad económica (a los 62 años).
En 1893, un empeoramiento de la enfermedad ocular que padecía, y ante la insistencia de sus
médicos que le recomendaban no pintar al aire libre, le obliga a pintar paisajes urbanos desde
las ventanas, de su apartamento o desde habitaciones de hoteles de París, que serían
irónicamente los cuadros que mas fama le darían. Falleció el 13 de noviembre de 1903 en
París.
Las Obras de Camille Pissarro más conocidas e identificadas ‘inequivocamente’ con él (y que
comprenden, curiosamente sólo los últimos 7 años de su vida), no son las que vamos a
exponer, son más bien sus obras con tinte social en las que se reflejará su modo de pensar y
sus convicciones ‘político-sociales’ que tienen relación con su permanencia durante 21 meses
en Venezuela y su juventud transcurrida en Saint Thomas.
Rué Saint-Honoré después del mediodía. Efecto de lluvia (1897). Camille Pissarro
Balada a Monmarte 1897. Camille Pissarro
La Ermita en Pontoise, 1867. Camille Pissarro