Medicina interna
Análisis de plomo y mercurio por el método de absorción atómica y vapor en frio vs oligoscan: ¿por qué no usar oligoscan como guía diagnóstica?
Resultados y discusión
Como fue señalado anteriormente el estudio tuvo como objetivo constatar si la lectura del oligoscan eran comparable con la determinación de Pb y Hg en 50 pacientes los que el dispositivo arrojo “altos niveles de ambo metales”. Para entrar en contexto la ficha técnica de este dispositivo indica que a través del mismo se puede visualizar la intoxicación del ser humano. Pero, ¿cómo es eso posible? ¿Qué valores usan para eso? ¿Son los establecidos por la Organización Mundial de la Salud u otra organización internacional dedicada a los agentes toxicológicos? La respuesta rotundamente es NO. Los análisis de Pb en sangre total arrojaron una media de 4,58 µg/dL con una desviación estándar de ±0,45, este valor es muy por debajo a loa establecido para personas sin exposición ocupacional (<8 µg/dL) y cercanos a lo que establece la OMS para niños y niñas el cual debe ser <3,5 µg/dL. Respecto al mercurio el valor promedio fue de 2,54±0,34 µg/ g de creatinina, siendo un valor sumamente menor al Índice Biológico de Exposición (BEIs hasta 5 µg/g creatinina). Continuando con la poca información que se tiene de este dispositivo la ficha técnica técnica indica que su medición se basa en los metales en tejidos. Partiendo de eso es importante dar una explicación de cómo es la distribución de estos dos metales en el cuerpo humano. Primero el mercurio se puede encontrar en tres estados de oxidación: Hg(metálico), Hg+(mercurioso) y Hg2+(mercúrico). Las formas mercuriosa y mercúrica pueden formar numerosos compuestos inorgánicos y orgánicos (1). El mercurio, una vez depositado, se transforma en metilmercurio por la acción de determinadas bacterias sulfato reductoras y se bioacumula en los organismos acuáticos incorporándose en la cadena trófica de alimentos (3). El mercurio y sus compuestos son especialmente tóxicos para el sistema nervioso, riñones y sistema cardiovascular. Otros sistemas que pueden verse afectados son el sistema respiratorio, gastrointestinal, hematológico, y reproductivo (4).Todos los seres humanos estamos expuestos a bajos niveles de mercurio. Los factores que determinan la aparición de efectos adversos y su severidad son: forma química del mercurio, dosis, edad, duración de la exposición, ruta de exposición y el hábito dietético de consumo de pescado y marisco. En la sangre, el mercurio derivado de las sales de mercurio inorgánico se distribuye igualmente entre las proteínas plasmáticas y hematíes, mientras que el mercurio derivado de los organomercuriales se fija especialmente en los hematíes5, principalmente en los grupos SH de la hemoglobina. Por tanto, la sangre es un buen marcador biológico para evaluar la exposición al metilmercurio procedente principalmente de la ingesta de pescado contaminado (6,10). Por su parte La exposición a Pb ocurre a través de varias formas, como inhalación, ingestión o contacto con la piel. El contacto directo con plomo o compuestos a base de plomo a través de la boca, nariz, ojos y grietas en la piel también puede aumentar los niveles de plomo. En adultos, alrededor del 35 %-40 % del polvo de Pb inhalado se deposita en los pulmones y alrededor del 95 % pasa al torrente sanguíneo (11). En la ingestión de Pb inorgánico, se absorbe casi el 15 %, sin embargo, este valor es mayor en niños, mujeres embarazadas y personas con deficiencias de calcio, zinc o hierro (12,13). Una cierta cantidad que generalmente está ligado a tejidos como huesos, dientes, cabello o uñas se considera no tóxica debido a su no disponibilidad para otros tejidos. La tasa de absorción de en huesos y dientes es alta, llegando a casi el 94 % en adultos, mientras que en niños esta tasa es del 70 %, lo que permite que los tejidos blandos absorban más plomo y, por lo tanto, causen graves consecuencias para la salud (14). La vida media del Pb en dichos tejidos da como resultado su inducción en el torrente sanguíneo mucho después de la exposición inicial .El plomo en sangre tiene una vida media más baja de solo unos 40 días en humanos. Esto aumenta en el caso de mujeres embarazadas y de niños cuyos huesos están en una etapa de desarrollo. Los huesos en desarrollo en los niños que experimentan remodelación permiten que el Pb se reintroduzca continuamente en el torrente sanguíneo (15). Debido a una exposición prolongada al plomo durante años, se produce una depuración mucho más lenta. Esto se debe a la acumulación prolongada de plomo en los huesos liberado durante un largo período de tiempo (16). Junto con los huesos, los dientes y la sangre, muchos otros tejidos almacenan Pb en el cuerpo,es decir, el cerebro, el bazo, los riñones, el hígado y los pulmones (17,18). |