Medicina interna
Hipertensión arterial: entre guías
Tratamiento
Una vez que hicimos el diagnóstico y estratificamos al paciente se debe
iniciar las medidas terapéuticas para la normalización de las cifras de presión
arterial del mismo. Para esto hay que tomar en cuenta el tratamiento
farmacológico, pero a su vez debemos considerar los cambios en el estilo de
vida que pueden mejorar los resultados finales y el control.
A continuación, se describen los puntos clave que definen las guías
clínicas para el manejo de la HTA.
Tratamiento no farmacológico
El tratamiento no farmacológico o modificaciones en el estilo de vida
son fundamentales para optimizar las cifras de PA en el paciente, además de
mejorar el pronóstico del paciente con diagnóstico de HTA. Los principales
parámetros que se deben modificar en este punto son la actividad física, manejo
del estrés, cesación tabáquica y alcohólica, cambios en la alimentación
incluyendo el control en el consumo de sal y disminución de peso. En la
siguiente tabla se resumen las metas de estos (3).
Tabla 3: Tratamiento no farmacológico 
Tratamiento farmacológico
En los últimos años se han cambiado algunos paradigmas en el tratamiento
farmacológico de la HTA dando como pauta el inicio del tratamiento
farmacológico el uso de terapia combinada desde el inicio del tratamiento. Esto
se debe a que se ha demostrado que la monoterapia no logra las metas en un
porcentaje importante de los pacientes lo cual, aumenta el riesgo
cardiovascular del paciente y las complicaciones crónicas secundarias a la
hipertensión. A su vez estos cambios buscan disminuir la inercia médica e intentar
dar pautas bien establecidas para el inicio y titulación del tratamiento
farmacológico (3,4).
Cabe resaltar que actualmente se prefiere iniciar el tratamiento de la
HTA con 2 medicamentos a dosis bajas a fin de mejora el efecto, gracias a la sinergia
entre los medicamentos además de disminuir los efectos adversos de los mismos
para luego e ir titulando de manera progresiva los medicamentos e ir sumando
otras familias de fármacos según la respuesta a los medicamentos. Igualmente,
hay algunas consideraciones a tomar en cuenta para el inicio con monoterapia.
En primer lugar, pacientes que entren en la categoría de presión arterial
elevada, en segundo lugar, adultos mayores de 85 años o con fragilidad marcada
y finalmente, pacientes que presenten hipotensión ortostática (3,4).
También hay que resaltar que se prefiere que la indicación del
tratamiento sea una sola vez al día y de preferencia en una píldora combinada
con 2 o más fármacos, esto con el fin de mejorar la eficacia y la adherencia al
tratamiento, necesario para lograr las metas.
A forma de resumen, se justifica iniciar con terapia farmacológica doble
ya que es más efectiva que la monoterapia, se aumenta la eficacia del
medicamento ya que se tratan múltiples vías fisiopatológicas, se disminuyen los
efectos adversos, por el uso de menores dosis, disminuyendo los efectos
adversos y mejorando la tolerancia, además de aumentar la probabilidad del
mantenimiento del tratamiento a largo plazo. La literatura actual, explica que
esta estrategia logra el control en más de dos tercios de los pacientes y el
restante va a lograr la meta al combinar un tercer medicamento. (4)
De esta manera, al hacer diagnostico se debe empezar el tratamiento con
una combinación entre un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina
(IECA) o un Antagonista de los receptores de angiotensina 2 (ARA2) con un
diurético tiazídico o tiazídicos like o un bloqueante de los canales de
calcio (BCC) todos a dosis bajas, reevaluar en mes, si se logran las metas
reevaluar 1 o 2 meses al año según su riesgo cardiovascular, si no logran la
meta agregar el medicamento que no se colocó en la primera fase, bien sea el
diurético tiazídico o tiazídico like o el BCC, igual a dosis bajas, y reevaluar
en 1 mes. Si no se logra la meta, aumentar las dosis de los medicamentos, si se
logra la meta reevaluar una o dos veces al año según su riesgo cardiovascular.
Finalmente, si no se logra la meta al aumentar las dosis del medicamente, se
deben pensar en causas secundarias de la hipertensión o en hipertensión
refractaria a tratamiento que se define como cuando no se logra la meta de
control a pesar de tener 3 medicamentos para el tratamiento de la HTA a dosis
máximas incluyendo entre ellas un diurético, recordando que en las guías
actuales incluyen el tratamiento no farmacológico en este concepto (3,4).
En el siguiente algoritmo se resume el manejo previamente explicado de
forma gráfica:
Gráfico 3:
Algoritmo de tratamiento de HTA Fuente: Los
autores, basado en la guía de manejo de presión arterial elevada e
hipertensión, sociedad europea de cardiología 2014. (3)
Metas de control
Las
metas de control, posterior al inicio o ajuste del tratamiento hipotensor, son
de 120-129 mmHg de presión arterial sistólica y de 70-79 mmHg de presión
arterial diastólica. Sin embargo, es importante tomar en cuenta otros
parámetros como la tolerancia a los medicamentos, la presencia de hipotensión
ortostática, la presencia de fragilidad y la edad mayor a 85 años, para decidir
ser menos estrictos en estas metas, lo que realza la importancia de la
individualización de los pacientes y de la medicina centrada en el paciente (3,4). |