Enero - Marzo 2006 26
ISSN 1317-987X
 
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Medicina en el tiempo
 


 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ambrosio Paré (151- 1590)

Del mundo antiguo al siglo XIX
Historia de la Urología (I)

La visión renacentista

El aporte en el campo de la urología por médicos italianos de los siglos XV y XVI, le daría a la práctica de las ‘artes médicas sobre las vías urinarias’ un gran adelanto. Tenemos por ejemplo a Antonio Benivieni (1.440-1.502) quien descubre las fibras musculares de la vejiga urinaria y de sus esfínteres, descritos rudimentariamente por Galeno. Observó que la inserción de los uréteres intravesicales en forma oblicua evitaba el reflujo de orina hacia los riñones. También Giovanni Arculano a mediados del siglo XV descubre que la retención urinaria aguda podría producirse por alteraciones del cuello vesical. Cirujanos de la ciudad de Nursia (Norcini) en la región de la Umbria italiana y de la ciudad fortificada de Preci adquirieron fama por su vasta experiencia en litotomía y en curas quirúrgicas de hernias. Ellos practicaban la cistotomía percutánea para casos de obstrucción urinaria del cuello vesical por la causa que fuere (cálculos, cuello vesical obstruido, agrandamiento prostático entre otros).

Leonardo da Vinci (1.452-1.519) fue el pionero con sus dibujos anatómicos de lo que a la postre sería la anatomía descriptiva. Al principio se basaba en la concepción de Galeno a través de los ‘Fasciculus medicinae (1.495) de Johannes de Ketham así como en observaciones animales por lo cual presentaba errores evidentes. Pero luego de la experiencia de numerosas disecciones en cadáveres, con los consabidos inconvenientes con la Santa Iglesia de Roma así como con las autoridades políticas, las descripciones fueron de más alta factura y más acordes con la realidad anatómica.

En ése entonces la enseñanza universitaria se ceñía a textos antiguos que eran leídos y analizados desde la cátedra al mismo tiempo que un anatomista o su ayudante señalaba en el cadáver lo que se estaba leyendo. Leonardo por su parte comienza todo a partir de la ‘imagen’, sin los prejuicios otorgados por la lectura de clásicos médicos que impedían llegar a la verdad objetiva, ni mucho menos con los prejuicios religiosos de la época. Los estudios anatómicos leonardescos abarcan tres periodos que fueron de 1.487 en adelante, de 1.506 a 1.510 y posteriores a 1.510. Se adelantó en profundidad de conocimientos a todos los artistas y anatomistas de la época e inclusive al célebre Vesalio quien publicaría en 1.543 su célebre tratado “De humani corporis fabrica” basado en las ilustraciones y enseñanza de Leonardo (Zollner F- Leonardo da Vinci, Taschen 2005).

En cuanto a la acuciosidad de sus observaciones, Leonardo se adelantó a conceptos actuales en lo referente a las repercusiones que la psiquis y la emocionalidad tienen en la fisiología de la erección. Decía: “Acerca del pene: éste consulta a la inteligencia y a veces tiene inteligencia propia y aunque la voluntad del hombre desee estimularlo, se muestra obstinado y sigue su propio curso; a veces se mueve solo, sin permiso y sin que lo piense el hombre, tanto si está dormido como despierto, hace lo que desea. A menudo el hombre duerme y él está despierto, muchas veces el hombre está despierto y él duerme. Muchas veces el hombre desea actuar y él no quiere; muchas veces él quiere y el hombre se lo prohíbe. Por lo tanto, parece que ésta criatura tiene a menudo una vida inteligente aparte del hombre y podría parecer que el hombre se equivoca cuando se avergüenza de darle nombre o mostrarlo, buscando constantemente cubrir y ocultar lo que debería engalanar y exhibir ceremoniosamente como a quien sirve”. (Sims M. El Ombligo de Adán Edit Ares y Mares 2004).

En el aspecto urológico, Leonardo no consideró la próstata en sus dibujos del aparato seminal. Los conductos deferentes salían de las vesículas seminales que desembocaban directamente en la uretra. En cuanto a la concepción del coito, Leonardo pensaba que la erección no era debido a la insuflación de aire sino de sangre a nivel de los cuerpos cavernosos. Creía que el glande se introducía en el útero de la mujer y que el cuello uterino se abría para recibir al glande. Los errores cometidos por el sabio han sido objeto de muchas interpretaciones, inclusive de análisis sicoanalítico comenzando por el propio Segismundo Freud. Se habla de sexualidad reprimida entre otras teorías; sin embargo, debemos mencionar que el atrevimiento y curiosidad científica que motivaron a éste genio en el área anatómica médica es digno no solo de alabanza sino que permitió el avance de la profesión, en un momento que se ponían en contraposición conceptos teológicos-cristianos y conceptos médicos.
 

"Anatomia Carpi. Isagoge breves perlucide ac uberime, in Anatomiam humanin corporis",
Berengario di Carpi. Bologna, 1.535

Jacobo Barigazzi, médico, anatomista y cirujano italiano, conocido como Berengario de Carpi, (1.460-1.530) en su libro “De arte mingendi cum instrumentis" enfatiza el papel de los médicos renacentistas en los episodios de retención urinaria. Modificó el tratado anatómico del siglo XIV del celebre Mondino de Liuzzi para su publicación. Las ilustraciones, de manera característica, no muestran detalles anatómicos, pero fueron de gran impacto debido al hecho de estarse dibujando cuerpos humanos abiertos para su estudio.

Berengario descubre que al inyectar agua en la vena renal ésta no drenaba hacia la pelvis renal sino que se acumulaba en el riñón y alcanzaba la pelvis a través de las papilas renales descritas por primera vez por él. Descubre las vesículas seminales a las cuales les da la denominación de “recogedoras de esperma”, (ya habían sido observadas por Herófilo y por Galeno). Fallopio lo llamaría “Restaurator anatomicae artis, quam Vesalius postea perfecit”.

Fue factor importante en la instauración de la terapia mercurial para los sifilíticos y además es el autor de “Commentaria” editada en Bologna en 1521 donde menciona que “la anatomía no puede ser estudiada solamente con la lectura o escuchando a los maestros, porque lo que se necesita es vista y tacto, o lo que es lo mismo observación y manualidad” (Cosmacini).

Giovanni da Vigo (1.450-1.525) compartió trabajo con un cirujano litotomista de la época llamado maestro Battista de Rapallo. Dirigió la Cátedra de Cirugía de la Universidad de Bologna en Italia como Cirujano-Patólogo y escribió “Compendio de Cirugía” en tres volúmenes. El año 1.503 el Papa Giulio II con tres hijos y padeciendo del “mal francés” (sífilis), tuvo que ir a Roma y se llevó a Giovanni da Vigo como médico de confianza.

Decía en su libro publicado en 1.514, “De practica copiosa in arte chirurgica” con más de 20 ediciones sucesivas, que el “mal francés” tenía origen sin excepción de “In vulva in mulieribus et in virga in hominibus" (de la vulva de la mujer y del pene de un hombre) después del coito infectante. Habló de lesiones primarias (genitales), lesiones secundarias (pústulas cutáneas) y lesiones terciarias (gomas luéticas), “tuberosidades llenas de materia gruesa y flemática”.

Por dichas lesiones el Papa Giulio II prohibía a los fieles que le besaran los pies, costumbre muy normal en la época, ya que tenía una “podagra tuberosa e ulcerata” que Vigo medicaba diariamente con un “emplastrum de Vigo cum mercurio” que protegía contra pústulas y exantemas (Cosmacini 2003). Decía que los requisitos de un cirujano para Vigo eran “hombre joven, de mano firme, de vista aguda, de gran coraje, de buena cultura y no estar privado de genio”.

Mariano Santo o Mariano Sante (Barletta 1.488-Roma 1.577) fue un cirujano-urólogo importante del siglo XVI. Escribió “Libellus Aureus de lapide a vesica per incisionem extrayendo”. Escribió “Trattato sulla chirurgia delle ossa del cranio ed il De capitis lesionibus”. El año 1.522 Mariano Santo escribió “Libellus Aureus de lapide a vesica per incisionem extrayendo”. Introdujo el “exploratorium” y mejoró la cirugía de extracción de cálculos vesicales con su operación conocida como “sectio mariana” en su honor.¨

El año de 1.474 Francisco López de Villalobos, médico del Rey Fernando el Católico, además del Cardenal Cisneros, del Duque de Alba y de Carlos I (Cifuentes Díaz 1.945). En su libro “Sumario de la Medicina”, escribe en poesía los síntomas del prostatismo, como veremos a continuación:

De la destilación de la urina o estranguria
Tenerse la urina se llama stranguria,
y esto es quando sale goteando y poquita;
si no sale nada, lamámosla suria,
y si sale a ratos, se llama disuria;
y es una la cura en todas escrita:
aquesto procede de alguna frialdad,
o llaga o calor, o de algún apostema
questá en la vexiga, o en su vezindad,
o está en la virtud , esta enfermedad,
o es por humores mayormente flema

Ambrosio Paré (1.510-1.590) fue el innovador en el tratamiento de las heridas de guerra y además se le considera el iniciador del tratamiento transuretral de lo que el llamaba carnosidades (utilizaba un instrumento en forma de sonda con el extremo-punta cortante). En total escribió más de 20 libros, entre los que resaltan "Diez Libros de Cirugía” escrito en 1.564. Se menciona como el primero que realizó una uretrotomía interna anterógrada a través de una incisión perineal por estenosis uretral.

Paré diseñó un aparato para la impotencia sexual en 1.565. El Emperador Carlos V de Alemania y I de España, fue famoso no solo por su gota y su glotonería, fue también famoso por sus enfermedades urológicas. Sufría de “mal de orina” y desde los 40 años tenia problemas obstructivos miccionales los cuales necesitaban sondaje que muchas veces el mismo se efectuaba. Fue el primero en aplicarse las famosas “candelillas” que eran estructuras de cera filiformes conteniendo material cáustico-corrosivo a base de cal viva, que mitigaban las estrecheces uretrales y las “excrecencias y carunculas en el cuello vesical.” Se dice que una de las causas que lo obligaron a abdicar (1.556) fueron sus sufrimientos urológicos. Andrés Laguna, famoso médico que acompañaba al emperador en sus largos viajes, mencionaba dicho procedimiento médico en su libro “Methodus cognoscendi extirpandique excrescentes in vesicae collo carunculas”. (Vela Navarrete).

Juan Actuarius describe las partes de la mátula en su libro “De Urinis diferentis” (1.566), decía que la mátula o envase en forma de vejiga, transparente y de paredes delgadas, facilitaba el examen de la orina porque creaba un sistema comparativo entre la orina patológica y la orina normal. Hecha de vidrio blanco, muy delgado, claro y transparente, ideal si era hecho de “cristal o de vidrio de Venecia”, fue un aporte tan significativo que se convertiría en el símbolo del médico, sobre todo en la época medieval y renacentista.

En 1.588, el médico Francisco Díaz, ‘Padre de la Urología española’, publicó “Tratado nuevamente impreso de todas las enfermedades de los riñones, vejiga y carnosidades de la verga y orina” en idioma español. Este texto es considerado como el primer Tratado de Urología, donde se describen técnicas sobre todo para el tratamiento de las carnosidades o callosidades del cuello de la vejiga y describía un aparato de su invención: ‘el cisorio’, así como el ‘speculum pudendi’.

El medico belga Juan Bautista Ven Helmont (1.577-1.644) fue uno de los primeros representantes de la Iatroquímica y fue el primero en sugerir que la formación de cálculos urinarios resultaba de la excreción excesiva de ciertas substancias anormales en la orina.

En 1606, el “Padre de la cirugía alemana”, Guillermo Fabry de Hilden (1.560-1.624) también conocido como ‘Fabricius Hildanus’, diseñó un nuevo armamentario quirúrgico. Introdujo la hemostasia por cauterizador y la aplicación del torniquete. Era el cirujano de mayor prestigio en su época, hizo un ‘Tratado de la litotomía’. Ya se empezaba a relacionar los factores irritantes crónicos sobre la mucosa vesical (irritación-infección) como causal de cambios displásicos de la misma. Su obra “Observationum et curationum chirurgicarum” abarca también el estudio, diagnostico y tratamiento de los tumores malignos considerándose el inicio de la oncología como subespecialidad quirúrgica en sus etapas mas iniciales. Mantuvo una posición rígida en relación a obtener para los cirujanos una mejor y más reconocida condición profesional. TRATÓ quirúrgicamente al “Rey Sol” (Luis XIV) de una fístula urinaria. Los históricos de la medicina europea aseguran que Fabricius Hildanus consolidó su lugar en la historia de la urología porque fue el primero que describió la extirpación no intencional de un tumor vesical durante una litotomía. En un trabajo de autopsia encontró y describió un tumor que ocupaba toda la vejiga.
 

Instrumentos utilizados por Beaulieu

Jacobo de Beaulieu -“Fraile Jacobo”- (1.651-1.719) fue un litotomista itinerante francés del siglo XVII. Fue el primero en describir el abordaje lateral en las litotomías perineales. Hizo aproximadamente 5.000 litotomías en 30 años en varias regiones de Francia.

Tommaso Alghisi (1.669-1.713) fue quizás el primer médico reportado de usar un catéter uretral para drenar la orina posterior a un procedimiento de litotomía. Está considerado uno de los primeros litotosmistas con entrenamiento médico y titulo de médico. En 1.702 fue nombrado Litotomista oficial del Hospital de Santa Maria Nuova o Novella y trató a muchos contemporáneos famosos, entre los que se cuenta el Papa Clemente XI. En 1.707 sale publicado su libro ‘Litotomia ovvero del cavar la pietra’ dedicado a Clemente XI.

En 1.708, Hermann Boerhaave (1.668-1.738) en Leyden publica “Institutiones medicinales” en la cual realiza estudios químicos donde demuestra que “nada puede estar en la orina que no haya estado antes en la sangre”. Realiza el primer examen químico de la orina.

Introducción
Aproximaciones a la Urología en el mundo antiguo
El Medioevo
La visión renacentista
Siglos XVIII y XIX: Era fundamental para la Urología
Referencias bibliográficas

NOTA: Toda la información que se brinda en este artículo es de carácter investigativo y con fines académicos y de actualización para estudiantes y profesionales de la salud. En ningún caso es de carácter general ni sustituye el asesoramiento de un médico. Ante cualquier duda que pueda tener sobre su estado de salud, consulte con su médico o especialista.





Instituto de Medicina Tropical - Facultad de Medicina - Universidad Central de Venezuela.
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